Yo también llevo cuernos


cuernos relato

Me echó de espalda en sus cama, me abrió las piernas y pude apretar su hermosa verga que parecía un ariete tremendo, me introdujo su glande de un empujón y clavarme hasta el fondo, haciéndome chillar de dolor y placer, lo sentía hasta mis ovarios, entraba y salía con tanta fuerza que me llenaba de satisfacción, cuando ya no pudo más botó su rica leche caliente en la profundidad de mi coño.

Empezaré la historia diciendo que estoy casado hace más de 10 años, cuando nos casamos mi mujer, Rosa, tenia 24 años y yo 25, ella es de 1,66 y yo 1,70 no tuve el honor de desflorarla, mi pene mide 15 cm. y ella es más bien proporcionada, con unas buenas tetas y mejor trasero.

Debido a razones de trabajo yo salí de viaje, esto sucedió cuando ya teníamos unos 2 años de casados, mis relaciones sexuales eran normales y casi tradicionales, la posición normal era ella abajo yo arriba, unos cuantos besos caricias y a enterrar mi verga en ella follándola con fuerza mientras lamía sus pezones, ella vibraba y yo también.

Al retorno de mi primer viaje, luego de anunciarla por teléfono mi retorno, a ella la noté un poquito rara, es decir, cuando la tuve la sentía más dinámica, se movía en la cama de una manera tal que antes no lo hacía, no reparé mucho en eso, aclaro que retornaba de casi 1 mes de estar lejos, fue así que en su cumpleaños, a manera de festejarla invitamos a algunos parientes y amigos y a sugerencia de ella a un muchacho que según ella era amigo de su familia, y que una vez la ayudó en trámites bancarios cuando yo me encontraba de viaje.

Debido a ese motivo entré en confianza con él y entablamos una buena amistad tuteándonos como dos viejos amigos. Durante la fiesta tragos van tragos vienen, la gente más mayor, tíos y tías se retiran hasta quedarnos los más aguantadores, entre ellos Felipe mi nueva amistad, bailábamos en fin todo normal hasta que faltó licor y el amigo Felipe dice que él tenia en su apartamento unas botellas de champagne, que vivía a unas 4 manzanas de mi casa.

– ¿Quién me acompaña? preguntó.

Yo indiqué la hermana de mi mujer, vamos Cristina le dice a mi esposa vamos los tres, mi esposa me miró y yo asentí, al final iban a ir los tres, Felipe, mi cuñada y mi esposa, mientras tanto, continuábamos bebiendo lo poco que quedaba de las cervezas, casi a los 5 minutos regresa mi cuñada sola y con su tacón del zapato roto, indicando que no pudiendo caminar más solo fueron Felipe y mi esposa a su apartamento, y que no tardarían en llegar.

Al cabo de una hora y un poco más yo ya un poco impaciente por lo que les pudo haber pasado, ya me estaba preocupando, cuando estaba por salir en la búsqueda de ellos se abrió la puerta, y eran ellos con las botella de champagne, cervezas y unos refrescos más, indicaron que la madre de Felipe había salido y que cuando ya se volvían se encontraron con ella, volviendo al apartamento a buscar las botellas, bueno no fue más sirvieron las bebidas en eso la veo a mi esposa que se dirigía al dormitorio, yo la seguí y la vi que se estaba poniendo unas bragas, y le pregunté

– ¿Qué pasó con las tuyas? – Me las manché cuando fui a orinar, por eso me las cambio. Me respondió.

Asentí, pero quedé con la duda, ella salió yo volví al dormitorio y no encontré las bragas mojadas de mi mujer, no estaban por ningún lado ya que la cesta de la ropa sucia estaba vacía. Sin embargo no me preocupé mucho, y volví a la fiesta. Pasarían unas 3 horas más y todos se retiraron, nos despedimos de ellos entre ellos Felipe, luego nos quedamos solos, nos acostamos.

Yo estaba algo caliente y comencé a excitar a mi esposa, quien además estaba bastante bebida así que no me costo mucho calentarla; cuando le puse la mano en su rajita, o sorpresa sus jugos vaginales eran excesivos le palpé y botaba tremendamente, como nunca, entonces me subí y apunté mi miembro en su coñito y se la metí, entró con una facilidad increíble nunca me pasó eso, pero estaba muy mojada y hasta me daba la impresión que su conejito estaba muy ancho, en eso cuando me seguí moviendo y apunto de llegar a terminar, ella comenzó a jadear y se vino con tal fuerza que me apretó diciéndome al oído, dame más Felipe, pensé que escuché mal y le pregunté que era lo que dijo, ella solo me dijo que yo había escuchado mal. Pero yo quedé intrigado.

Unos días después, noté que Felipe la llamaba por teléfono preguntado como estaba, y nos invitó a una fiesta de amigos en su casa, fuimos un viernes a esos de las 9 de la noche, y ya estaban varias parejas, nos presentaron y como se preveía había muchos tragos y música para bailar, noté que Felipe me invitaba asiduamente al extremo que yo me sentía mareado, aparte que por llegar el último nos dieron una bandeja con todos los tragos que los demás ya se habían tomado, bajo el pretexto que teníamos que ponernos al día.

Cuando tuve ganas de orinar me fui al baño y me encontré con Felipe, cuando quise dar paso atrás me dijo, pasa no más donde mea uno mean dos, entonces me acomodé al lado de él y tremenda sorpresa, tenia una verga realmente grande y gorda y eso que estaba flácida, la mía no supera los 15 cms. me puse un poco incómodo, luego salimos y continuamos bailando y bebiendo, mi esposa muy alegre bailaba con todos a mi no me gusta bailar mucho, entonces tenía mi consentimiento para que lo haga con todos, a Felipe le pregunté por su madre, y me salió que se fue donde sus hermanos para no pasar mala noche.

Al cabo de unas horas mi esposa estaba muy mareada y me dijo cuando estaba con Felipe, que nos fuéramos a casa, a lo que Felipe rápidamente respondió, que no era posible que los dejáramos que más bien si se sentía mareada que descansara en su dormitorio hasta que se le pase, ella asintió y junto con Felipe la acostamos y nos retiramos, cerró la puerta y volvimos a la fiesta, nuevamente tragos van tragos vienen y yo también estaba casi borracho que me dormía en la silla, entonces él me dijo que si quería descansar que descansara en su dormitorio, previo trago de ron bien cargado que me dijo que era la del estribo.

Me acompañó hasta su habitación y me eché al lado de mi mujer quien dormía plácidamente su mona, no se que tiempo pasó cuando desperté asustado y todo silencio y apagado no sabía donde estaba la luz lo que atiné era tocarla a mi esposa, la cual se había sacado todo como si estuviéramos en casa, le hablé y no me hacía caso por lo dormida que estaba, entonces la comencé a toquetear y cuando llegué a agarrarle su sapito, me llevé la sorpresa que estaba sin bragas, y bien húmeda, sentí que sus jugos la empaparon toda, en eso le metí mi dedo a su vagina y sentí que salió un líquido muy espeso, olí y era semen, pero en lo mareado que estaba no pensé mal y me subí encima, le abrí sus piernas y se la metí, al introducirle desalojo aun más liquido aparte que la sentí bien lubricada, en mis afanes seguí moviéndome hasta que medio adormilada me dijo, ya no Felipe, creí haber escuchado mal.

Terminé con un buen chorro y me recosté a su lado nuevamente, pensando que era lo que estaba pasando, luego me volví a dormir pesadamente, el polvo que le tiré más los tragos caí redondo, al poco de un rato no se exactamente, sentí como un gemido, abrí los ojos pesadamente, y en la penumbra pude ver que casi en a los pies míos se dibujaba unas sombras en la penumbra, era mi mujer y un hombre que no lo reconocía haciendo un esfuerzo lo reconocí y era Felipe que la tenia a mi mujer con las piernas en su hombro haciéndole empujar y que con cada embestida que le daba le arrancaba gemidos contenidos y en voz baja le decía que no le hiciera tan fuerte que le dolía, y él más al contrario arremetía creo con mas fuerza.

Quise incorporarme por que mi rabia ya era incontenible, pero noté a la vez que mi polla se erguía y sentí un deseo extraño, sentía que me gustaba lo que estaba pasando, luego él le dijo

– ¿Has follado con tu marido, no perra? y ella le dijo que si que no lo podía evitar, entonces él le contestó, – Bueno perra y tú decías que no ahora me vas a dar lo que siempre me has negado, date la vuelta.

Ella le contestó: -no eso no

Entonces él la agarró y le hizo dar la vuelta pese a su súplicas, de que yo despertaría, que nunca lo había hecho conmigo, además que si por su polla le lastimaba como iba a ser por atrás, hasta que sentí que dio un grito desgarrador y apagado por que con su mano se tapaba la boca, después hubo una quietud, solo sentía que él se movía empujando de atrás hacia adelante hasta que él largó un gemido propio de cuando se eyacula.

Ella entonces le dijo que se lo sacara poco a poco, luego una quietud él se salió, y mi esposa se acostó a mi lado dando suspiros de felicidad noté que se limpiaba con algo su sapito y su culo, me hice el dormido cuando a los pocos minuto me despertó diciéndome cariño, vámonos a la casa, casi no le contesté por muchas cosas que ustedes imaginaran, me vestí ella también, cuando me ponía la camisa note que estaba empapada de leche,…..

Después de lo que me pasó la última vez, yo me encontraba muy abatido, entonces fue que comencé a seguir de cerca los pasos de mi mujer, y fue que en una oportunidad que me dijo que tenia una reunión de despedida, con unas amigas luego que salió la seguí.

Ella se dirigió a la casa de Felipe, ya que vivía unas manzanas más abajo de nuestra casa, al cabo de 3 horas salió y volvió a la casa, calculando que ya entraba, yo llegué detrás de ella y la encontré en pijama a punto de entrar al baño a ducharse fue que no me contuve y directamente la increpé, ella no supo que decirme ya que le toqué su sapo y está todavía destilando semen, la muy torpe creo que al salir ni se limpió bien entonces ella con voz temblorosa me confesó su verdad, ¡me ponía los cuernos!, quiero decirles que yo inexplicablemente sentí un deseo ardiente de follarla, la llevé a nuestra cama y sin más preámbulos le quité su bata y se la metí, se deslizó mi verga con tanta facilidad debido al semen que todavía tenía en sus adentros, y mientras la jodía ella me contaba como comenzó todas sus infidelidades, con gran lujo de detalle.

La primera vez me decía que cuando lo conoció en el Banco donde él trabajaba la colaboró en un trámite que yo le pedí que lo hiciera, y él la atendió solícito en todo hasta que la invitó a cenar, tomaron unas cervezas, y la había invitado a bailar, se fueron a un club nocturno y ahí es donde se le encendió la calentura, por que según ella, por el tiempo que no hacía nada conmigo, debido a mi viaje, estaba muy calentona, ya en el reservado me decía que le comenzó a toquetear sus senos, chupárselos, y fue en ese mismo lugar que él comenzó a sacarle las bragas y subir su falda para luego metérsela.

Me dice que hasta ese momento no había visto ni tocado la verga de Felipe, fue cuando la sintió en sus labios que notó que le abultaba mucho su coño, que cuando la introdujo le causó un dolor inmenso, que después se tradujo en placer, no tardó mucho, me decía en llenarle su coño con torrentes de leche que rebosaba de su almeja.

Luego le pidió ir a otro lado más tranquilo aceptando la invitación, se fueron directamente a su casa, que en realidad había vivido solo y no con su madre como a mi me dijo alguna vez, ya en su casa me cuenta pasé lo que nunca jamás había experimentado,

Me desnudó y él también ahí mismo pude ver su miembro que por lo menos media unos 20 o más centímetros, cuando me pidió que se la agarre no podía cerrar mi mano en el contorno de su verga, peor fue cuando me hizo que se la chupara, tú sabes que ni a ti nunca tela chupé.

Apenas cabía en mi boca una tercera parte de su pija, y me daba asco pero él me agarraba de los cabellos y no me permitía que me la sacara, y me metía y sacaba lo poco que entraba en mi boca hasta que sentí un liquido caliente que brotaba de su miembro llenándome la boca a punto de causarme arcadas, me obligó a que me lo tragase todo, sentía como me chorreaba por la comisura de mis labios, causándome una extraña satisfacción, luego él me comenzó a chupar mi clítoris, algo nuevo para mí por que tú tampoco me lo hiciste nunca, quería derretirme gritaba de satisfacción y dolor por que me mordisqueaba aunque suavemente, pero como no estaba acostumbrada me dolía.

Poco a poco ese dolor me comenzó a gustar terminando también en su boca, cuando sintió mis estremecimientos tan seguidos, me echó de espalda en sus cama me abrió las piernas y nuevamente pude apretar su hermosa verga que parecía un ariete tremendo, me introdujo su glande de un empujón y clavarme hasta el fondo, haciéndome chillar de dolor y placer, lo sentía hasta mis ovarios, entraba y salía con tanta fuerza que me llenaba de satisfacción, cuando ya no pudo más botó su rica leche caliente en la profundidad de mi coño haciendo rebosar mi sapito.

Nos quedamos un rato y me dijo que me diera la vuelta que me quería meter por el culo pero yo no quise, porque me imaginaba el dolor que podría causar, y le pedí por favor que no lo hiciera, aceptó pero nuevamente entonces me hizo hincar y me la metió desde atrás agarrándose de mis tetas, nuevamente sentí el dolor aunque ya con menos intensidad, pero si lo aceptaba con más placer, ya me estaba acostumbrando a su pollón, otra vez me llenó el coño con su leche cayendo los dos en sueño hasta las cuatro de la mañana.

Al amanecer me la volvió a meter una vez más, yo encima de él, me la ponía con las piernas al hombro, de costado, se la chupaba, me chupaba hasta que para terminar lo hizo en mi conejito que sinceramente estaba ya muy sensible por toda las folladas que me dio esa noche, me vestí, y me acompañó hasta la puerta de su casa, nos despedimos con un beso apasionado, indicándome que me llamaría después para concertar otro encuentro, a lo que asentí gozosa que esperaría ese momento.

Cuando llegué a nuestra casa, me di una buena ducha y cuando me tocaba mi cosita sentía una sensación bella lo sentía mis labios como si estuvieran hinchados, cuando me terminó de contar su aventura, yo estaba con la verga dura y palpitante y no me quedó más remedio que aceptar su infidelidad porque la quiero mucho a mi mujer, y aprovechando el momento me la follé hasta quedar exhausto.

Acordamos que, a partir de entonces ella me contaría todas sus infidelidades con todo lujo de detalles, y así, excitándonos de nuevo follar como locos sobre lo ya follado.

En una próxima vez les contaré sus otras aventuras consentidas por mi con varios amantes de ocasión (ya que ella ha tenido ya varios), como era importante cuidar la reputación de mi mujer y la mía, conversamos y le pedí que en el futuro me metiera los cuernos en casa para que así que nadie pueda comentar nada.

Autor: Manu Vitoria

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2 Comentarios

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  1. Manu, muy bueno tu relato y muy caliente, me gustaría que eso me sucediera con mi mujer, pero al sentirle su coñito mojado por la corrida de su amante, primero saborearía sus ricos jugos junto con la leche del otro hasta hacerla correrse y ahí si la clavaría, pues siempre he tenido esa fantasía, chupar la corrida de otro en el coño de mi linda mujer.
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