unas pajas… y el primo


pajas primo

Habíamos regresado de parrandear toda la tarde, hacía calor y estábamos todo sudados. Entramos en la casa de Marcelo y nos dirigimos directamente a su habitación en el segundo piso, Marcelo se empezó a quitar la ropa mientras yo trataba de desatar mis agujetas. Ya completamente desnudo, Marcelo, se metió en el cuarto de baño y escuche el chorro de agua, me quite los pantalones y la playera apresuradamente y me dirigí tras Marcelo. Él ya estaba jabonándose el cuerpo, me quite el calzoncillo dentro del cuarto de baño y le dije que me hiciera campo, me metí bajo el agua y Marcelo me pasó el jaboncillo, mientras él se enjuagaba la espuma del cuerpo. Al poco rato yo volví a meterme bajo el chorro de agua y nuestros cuerpos se rozaron un poco. Vi que el pene de Marcelo se iba poniendo duro y eso me éxito. “Nos la jalamos” me dijo Marcelo yo asentí y comenzamos a masturbarnos…
Hacia unos meses que habíamos comenzado nuestros jueguitos de masturbarnos juntos, no íbamos más allá, pero nos gustaba vernos mutuamente mientras lo hacíamos. Todo empezó de casualidad, una tarde luego de la escuela, en mi casa. Imagino que los dos estábamos cachondos y luego de una charla de cómo la teníamos y cosas por el estilo nos decidimos hacernos una paja; las cosas se dieron de forma natural. Después de esa primera vez, cada que estábamos solos nos dábamos una paja y luego como si nada, éramos los amigos de siempre. Algunas veces, Marcelo se quedaba a dormir en mi casa o viceversa y se nos hizo costumbre de despertar al otro para una paja en la noche o temprano en la mañana, otras veces lo hacíamos en los baños de la escuela y, así, donde nos cayera la calentura. Lo máximo que llegó a pasar entre nosotros, hasta ese momento, era que Marcelo me agarraba los huevos y me decía que los tenía grandes.
Continuando con esa vez… estábamos los dos dentro de la ducha masturbándonos, cuando sentimos el click seguido del flash de una cámara fotográfica. Marcelo había olvidado poner el seguro de la puerta de su habitación. Nos dimos la vuelta y vimos salir corriendo a Marco, primo de Marcelo que se estaba quedando en su casa por el fin de semana, Marco era dos años menor que nosotros y siempre andaba metiéndose donde no lo llamaran. Marcelo, salió de la ducha rápidamente y así como estaba se fue tras su primo, yo salí detrás de él; lo alcanzó en el pasillo de salida del dormitorio y sujetándolo del cuello lo volvió a meter al cuarto. Una vez dentro, cerró la puerta y puso el seguro, Marco nos miraba con una sonrisilla en el rostro aunque estaba un poco asustado; diría yo. Marcelo me miro y me dijo que me pusiera algo, ya que yo seguía empalmado, yo tome los calzoncillos del piso que Marcelo había estado usando hasta hace unos momentos y me los puse. Tanto Marcelo como yo seguíamos mojados ya que no tuvimos tiempo de secarnos. “Dame la cámara, enano” le dijo Marcelo a Marco, éste le respondió “NO, son unos maricones”, Marcelo trató de arrebatar la cámara de las manos de su primo mientras le decía “nada de maricones, carajo! Somos bien hombres”, los dos empezaron a forcejear por la cámara, hasta que finalmente se la quitó. Tomó la cámara y borró la fotografía que nos habían tomado, puso la cámara sobre la mesa de noche y más calmado, mirando a su primo le dijo “lo que estábamos haciendo, es normal, todos lo hacemos”, Marco estaba en silencio, “que tu nunca te haces una paja?”, Marco seguía callado, “todos lo hacemos, sólo que no platicamos a nadie de ello, ok?”. Marco no parecía convencido y parecía que quería decir algo pero no se animaba. Marcelo me miró a la cara y bajando la mirada vio que seguía con una tremenda erección, me sonrió y mirando a su primo, le dijo: “si quieres nos hacemos una paja todos, es más rico cuando alguien te mira jalártela”, vi que a Marcelo se le estaba poniendo dura nuevamente. Sin decir más, Marcelo, comenzó a tocársela suavemente. Marcelo y yo mirábamos a Marco para ver cómo reaccionaba. Nos miraba, alternadamente, sin decir una sola palabra, pero se notaba que algo empezaba a crecer dentro de sus pantalones, entonces Marcelo se me acercó y me bajo los calzoncillos, no sin dificultad, porque estaban mojados por mi cuerpo y por la erección que tenía, “ves enano, somos dos hombres con ganas de una paja” los dos las teníamos completamente erectas, parados desnudos frente a Marco. Nuevamente, Marcelo tomó la iniciativa y se acercó a su primo para abrirle los pantalones, “que haces!, no seas maricón” fue la respuesta de Marco. Marcelo no se intimidó, quitó las manos de Marco que impedían que le abriese los pantalones, se los abrió y bajó hasta las rodillas; el calzoncillo blanco de Marco mostraba un pene erecto y las manchas del líquido pre seminal; se notaba que estaba muy excitado. Marcelo, hizo lo que nunca antes había hecho conmigo, comenzó a masturbar a su primo por sobre los calzoncillos… lo hacía fuerte y Marco gemía suavemente, Marcelo me miró y me dijo “ahora tú”, me acerque a ellos y me puse a acariciar las nalgas de Marco, estábamos los tres muy pegados y eso me excitaba como nunca antes. Poco a poco fui metiendo mi mano dentro de los calzoncillos de Marco, esperando por si reaccionaba, pero él se dejaba hacer tanto por mí como por su primo, se los fui bajando a lo que Marcelo me ayudo por su lado.
De pronto, Marcelo sujetó a su primo y lo aventó hacia la cama, con los pantalones y calzoncillos en las piernas Marco trastrabilló y cayó de frente sobre la cama mientras exclamaba “que haces!” Marcelo se colocó de tras de él sujetándolo en esa posición, Marco trato de zafarse pero su primo era más fuerte “ahora vamos ver si realmente eres macho” le dijo, mientras se acomodaba sobre él; tenía su pene justo entre las nalgas de Marco, éste trato de gritar pero bastó la mirada de Marcelo para que yo fuera a taparle la boca, los dos estábamos sobre Marco, Marcelo me indicó que lo sujetara fuerte, cosa que se me dificultó porque tenía una mano en su boca mientras con la otra y todo mi cuerpo trataba de sujetarlo. Marcelo se incorporó, fue hacia la mesa de noche, sacó un pomo de crema y levantó el calzoncillo que estaba en el piso. Retirando mi mano, metió el calzoncillo en la boca de Marco. Yo estaba sujetando a marco de espaldas hacia la cama y Marco con su cuerpo sobre el mío; forcejeando. Marcelo me ayudo a darlo la vuelta, se puso bastante crema en el pene y lo dirigió hacía la entrada de Marco, “será mejor que te relajes, así no te va doler tanto” le dijo, separó las piernas de Marco cuanto pudo y se la metió de uno solo, escuchamos un grito de Marco, ahogado por el calzoncillo en su boca, ambos seguíamos sujetando a Marco con todas nuestras fuerzas, Marcelo lo había penetrado por completo y se lo estaba haciendo, no duró mucho, porque al rato, mientras seguía dentro de Marco, Marcelo me dijo “Ahora tu”, cambiamos posiciones, sin dejar de sujetar a Marco. Me puse la crema al igual que vi hacer a Marcelo antes y lo penetre. Marco volvió a emitir un quejido, pero yo seguí hasta metérsela por completo, sentía mi pene apretado y que lo envolvía algo caliente, Marco trataba de liberarse, lo que junto con mis movimientos hizo que yo también acabara rápido.
Una vez hube terminado se la saque, Marcelo, si dejar de sujetar a marco lo dio la vuelta, vimos que estaba lagrimeando y todavía tenía el calzoncillo dentro la boca. Marcelo le dijo “has demostrado que eres un hombre, ahora ni una palabra de esto a nadie porque tú tienes las de perder”, acto seguido lo soltó. Marco se incorporó dándole un codazo en las costillas a su primo y a mí me llego un puñetazo en el estomago. Marco se quito el calzoncillo de la boca, pero se quedo callado. “Muy bien” dijo Marcelo, “ahora todos a ducharnos que esta noche nos espera una buena rumba a los tres”, acto seguido se paró y se acercó a su primo para quitarle la playera, Marco se dejó quitar la playera y yo entre al cuarto de baño y abrí la llave de la ducha, entraron los dos primos desnudos al baño y Marcelo dijo riendo “este cabroncito nos ha manchado”, me mire la pija y vi residuos cafés en la cabeza. Me metí bajo el agua y me la lavé, luego, Marcelo, hizo lo mismo y los dos esperamos fuera de la ducha a que marco se lavara. Nos secamos y nos fuimos, los tres, a recostar a la cama.
Continua…

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