Tocando a mi cuñada


Hola a todos y todas, me llamo Rey, vivo en Venezuela y quisiera contarte algo que hice con mi cuñada que por cierto, está bien buena y sabrosita la coña esta.
Voy a describírtela: primero su cuerpo, su piel es trigueña, algo así como canela, tiene unos pechos formidables, término medio, osea, ni grandes pero tampoco pequeños, su cintura es pequeña y hace un contraste hermoso con su cadera que termina en ese hermoso, blando, apetitoso y provocativo culo. Toda una belleza, te digo que por algo es que dicen que aquí en Venezuela es la tierra de las mujeres bellas -modestia aparte- ella tiene 20 añitos y mide 1.70 de altura.
Todo empezó una tarde, en la que mi cuñada y yo, claro, estábamos acostados en una hamaca, hablando de cosas sin importancia, mi esposa acompañaba a mi suegra al médico por lo de su tensión, estando así ese bomboncito y yo a cargo de la casa.  Epa que conste que yo ni lo había planificado, tampoco lo deseaba, no pienses que soy aberrado o algo así, solo pasó y ya, claro, si me gustó que pasara.
Bueno, te sigo contando, hablábamos de que se yo que tonterías cuando entramos al tema de las relaciones, ella me contó que el novio era muy apasionado, se la comía a besos, pero no la tocaba por ningún lado, solo la abrazaba y nada más. Debe ser -le dije yo- que tú no le das confianza, o que tal vez seas tú la que le toque primero a él. ¿Queeeee? -me dijo como abochornada- crees que yo debo tocar para que él piense que soy fácil o necesitada de sexo? Ay tuti -así le digo yo a mi cuñada de cariño- se me antoja que tú eres tan quedada como él, ven hagamos un ensayo, a ver párate aquí, y dime, si yo te abrazo, y te estoy besando, ¿que haces tu con tus manos? Bueno,-dice tuti- las dejo abajo, porque si me besas, tú tienes que hacer todo el trabajo; No no tuti, tú también tienes que hacer -le dije- a ver, y abrazándola por el cuello le pedí que me pusiera sus manos en mis nalgas y así le fui explicando, como si estuvieras haciendo una masa tuti, así mismo, ahora pasa tu mano desde abajo hasta arriba por mi espalda, pero metiéndola por debajo de mi franelilla, oye, no lo haces tan mal, es más, me gusta.
Fue entonces cuando me di cuenta que ella me miraba con esos ojitos lindos, como de gata, color miel claros, sin decir ni una palabra, los fue cerrando muy despacio, subiendo un poco su mentón y ofreciéndome sus carnosos pero pequeños labios entre-abiertos, los que yo me devoré poco a poco, y te digo algo, sabían a gloria.
Luego ella sin dejar de acariciarme se pegaba más y se restregaba a mi cuerpo, cuando ella me retira mi franelilla, se quita la suya, dejándome ver los pechos perfectos, si no la hubiera conocido, juraría que se los había operado, con tan solo verlos me abalancé a ellos, tragándomelos todos con desesperación, ella también en un acto desesperado, buscaba la forma de quitarme mi pantalón, buscaba mi pene con sus manos, lo cual le ayudé dejándole de mamar sus tetas, lo cual ella casi de inmediato calló de rodillas y mirándome con sus ojitos de gata me dijo ya verás que tan quedada soy, ahora te voy a mostrar.
Mi cuñada tomó mi pene con sus dos manitos y muy sutilmente lo besaba y mordisqueaba la punta, yo estaba que no aguantaba más, me dio la mamada del año, tremenda mamada, se lo metía todo y no hacia ni nauseas, para mi no fue mamada, eso fue una gargareada, porque lo chupó con su garganta.
Tuti voy a acabar – le decía a mi cuñada- por lo que ella no paró si no que apuró mas a seguir jugando con su lengua y mi pene dentro de su boca, ella le daba vueltas a mi pene con su lengua, pero adentro de su boca, ella sabía lo que hacia y yo sabia que lo disfrutaba aun más que yo.
Le solté chorros y chorros de leche, no se si era que me estaba aguantando o fue por la extrema excitación, lo que si se es que la muy golosa se lo tragó todo, haciendo el sonido de un cachorro suplicante, tanto que siguió chupándolo, y así no lo dejó caer, ayudándome con la tremenda visión del espejo grande de pared del cuarto y teniendo en mente y en ganas de agarrarla por esa cintura estrecha y culearla con fuerzas, se lo saqué de su boca tragona, ella se iba a poner de pie, pero yo no la dejé y haciéndole señas ella comprendió lo que quería, me la quería coger con el espejo de frente para que se viera la cara de perra que ponía. Ella sola se arrastró hasta el frente del espejo como si fuera una gata maullándome, lo cual me cumplió mi deseo.
En cuanto ella se puso en frente del espejo en cuatro patas, yo me acomodé detrás y agarrándola por su cintura atraje para mi su formidable cadera y ese fantástico culito embistiéndola duro, con ganas, castigándola, mis testículos sonaban en el vaivén de mis penetraciones, ella gemía, ahogando con su ante brazo los gritos que quizás la aliviarían de su castigo, se lo sacaba de golpe de lo metía otra vez, rozándole su culo con la cabeza de mi pene, la muy perrita me pedía que se lo clavara, que no le echara mi leche en su cuquita, que lo quería en su culo, le dije que le iba a dar para que cada vez que se sentara se recordara de mi. De la misma forma como la penetré por su depilada y recogida cuca, lo hice con su ano, solo le metí la cabeza de mi miembro con suavidad para abrir paso, después lo empujé duro pero con clase, suave pero afincando, esto si lo quería disfrutar yo, me miraba en el espejo cogiéndome esta nena, ella tenía la boca abierta y de vez en cuando se pasaba la lengua para humedecerse sus labios. ¿Te gusta tuti?, ¿te gusta? le preguntaba en mis meneos. Ella solo decía dame, dame marico de mierda, dame duro, la castigué por boca sucia, dándole como si quisiera meterme yo entero por ese huequito, viniéndome el chorro de esperma, este no era tanto, pero fue lo suficiente como para verle como sus piernas se llenaban de esa leche chorreante que le pasaban por su chocho.
Luego de las promesas de no decir a nadie y  de que ella sería mi perrita siempre que la cogiera como tal, nos bañamos juntos, sellando nuestro pacto con besos, sobadas y un poco mas de semen.

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Escrito por Relatos co1461.ru

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