Últimas historias

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    Cogida en el microbús

    Con una mano seguía guiando su tremenda pija en la entrada de mi culito y con la otra me tomó fuertemente del pelo y me dijo: te prometo que te la voy a poner despacito. Me calmé. Abrí todo lo que pude mis cachetes y la dejé entrar mientras mordía el suéter que tenía como […]

  • el mtro

    El metro

    Hola, es la primera vez que escribo, aunque he leído relatos de co1461.ru desde hace mucho tiempo. Hasta ahora me había dado flojera escribir, pero creo que tengo buenas historias que contar, sobre todo de un tiempo a la fecha. Hola, es la primera vez que escribo, aunque he leído relatos de co1461.ru desde hace […]

  • taxi relato

    EN EL TAXI

    Hola, mi nombre es Anabel. Tengo 27 años y vivo en la zona norte de la ciudad de México. Trabajo en un despacho de abogados por la zona sur de la ciudad. Les voy a contar una historia que me sucedió hace unos meses y que la verdad no me había atrevido a contar. Pero […]

  • metro madrid

    Metro de Madrid (relato corto)

    Estaba ya de camino a casa con mi familia en el metro, íbamos en la línea 1 dirección pinar de chamartin, ellos se sentaron y yo me quedé  de pie y a la que se sientan, se sientan al lado de un chico súper guapo enseguida lo mire, y le remire.

  • Imprevisto en el autobus

    -Ya falta poco para llegar – dijo Lorena, amiga mía y compañera de la escuela donde dábamos clases. Había sido el último día del periodo escolar y nos habíamos puesto de acuerdo para tomar un café en su casa y calificar juntas. Ambas rebasando los 35 años, teníamos un año de conocernos y habíamos llegado […]

  • Cachondeada en el metro y cogida por un jovencito

    Sexo con Maduras, Milfs. Hola, es la primera vez que escribo un relato de este tipo, así es que espero hacerlo bien y les resulte interesante. Bueno, mi nombre es Eréndira, tengo 52 años, mido 1.75 m, peso 70 kg, soy una mujer voluptuosa, eso significa que estoy nalgona, chichona y piernuda, tengo el pelo […]

  • Con la amiga de mi hija en el metro.

    Jóvenes y Cachondas, Dominación, Exhibicionismo. Mi nombre es Bob Saget maestro en un instituto, soy viudo y tengo 3 hijas y esta es la historia me sucedió con la amiga de mi hija en el metro…

  • La chica de intercambio… y el autobús

    ella quito su mano de mi pene para agarrarse con las dos manos a la barra acerco su cabeza a mi oreja y me dijo “como pares ahora, te mato” me miro, y se mordio el labio

  • Viaje en autobus de Bilbao a Sevilla

    Tomé el autobús desde Barcelona a Sevilla, autobús estaba medio lleno, yo me fui a mi asiento, número 47 casi al final rezando para que nadie se sentara a mi lado esperando dormir durante todo el trayecto nocturno que iba a hacer el autobus. Saqué un libro esperando que el sueño me venciera cuando apareció […]

  • Apretada en el microbus

    Tenemos 16 años de matrimonio, mi esposa es menor que yo en 9 años, ella tiene 45 años, pero se encuentra en perfecto estado de conservación gracias a su dieta y a los ejercicios de gimnasia que realiza a diario en casa.

    Era un soleado día de verano, salimos juntos del estudio contable de ella para ver a un cliente en un distrito cercano que tenía un problema con la Administradora de Impuestos; ella estaba ese día vestida con un pantalón bluejean bien apretado que hacía resaltar finamente sus hermosos glúteos así como de sus torneadas piernas, y con una polo oscuro con amplio escote que dejaba ver los inicios de sus turgentes senos níveos; estaba tan atractiva que hacía que todos los hombres dirigieran su mirada hacia su hermoso cuerpo en especial a su bello trasero, lo que me excitaba de sobremanera.

    Es necesario decir, que siempre he tenido la fantasía de que otro hombre disfrutara del cuerpo de mi mujer en mi presencia, con sutiles roces primero y después con sexo total, haciéndola bramar de placer sin ningún reparo y verla llegar a varios orgasmos espectaculares, para finalmente hacerle yo sus masajes corporales con toda ternura; pero la vez que se le comenté, se sintió confundida y rechazó de pleno la idea, así que nunca más volví a tocar el asunto.
    Esa, tarde esperábamos el microbús para desplazarnos, pero no llegaba, así que ya nos íbamos a otra avenida para encontrar otro medio, cuando en eso apareció el carro, pero éste estaba completamente lleno, así que cruzamos de la peor manera la pista y nos subimos rápidamente, ambos nos quedamos casi en el estribo, ella un poco más arriba y yo abajo en el primer escalón, el carro avanzó unos metros más y se detuvo otra vez para que subieran más pasajeros, pero estaba tan lleno que solo pudieron subir dos jóvenes, uno se puso atrás mío y el otro justo detrás de mis esposa, quién estaba agarrada del pasamanos lateral, el joven se colocó de tal manera que rozaba las preciosas nalgas de mi mujer con su pecho y al agarrarse del mismo pasamano del que estaba asida mi esposa, hizo contacto plenamente con sus bellos glúteos, ahora con el antebrazo, levantándolos notoriamente hacia arriba, lo cual me produjo una excitación inesperada, poniéndose erecto mi órgano masculino inmediatamente.

    El viaje demoraba más de lo esperado por el tráfico y mi esposa se acomodaba un poco mejor y el joven también, aumentando el contacto corporal con todo el trasero de mi mujer con su antebrazo, comprimiéndolo un poco más que antes, yo totalmente invadido por la excitación, discretamente empujaba al joven para que el contacto entre ambos fuese mejor, consiguiendo mi objetivo; el joven ni corto ni perezoso se acomodó mejor para el contacto con su antebrazo con el medio del precioso trasero de mi mujer, el cual era levantadas deliciosamente, banqueteándose literalmente con las bellas nalgas. Mi esposa me daba la impresión de que disfrutaba también, pues no se movió un ápice (no se podía tampoco con tanta apretadera) para evitar el tocamiento, estaba sonrojada por el calor o por la excitación, no decía ni hacía absolutamente nada, hasta que comenzó a bajar la gente del bus y quedando más espacio terminando el excitante espectáculo para mí.

    Finalmente nos bajamos del bus en nuestro destino, le comenté a mi esposa, lo apretados que vinimos, sonrojada y sonriente me dijo que sí, efectivamente estuve bien apretada.

    Esa noche gracias a ese extraño suceso, le hice el amor a mi mujer hasta saciarla totalmente, eyaculando todo mi semen dentro de ella. Yo particularmente mejoré mi rendimiento evocando el recuerdo del autobús y por supuesto agarrandole su hermoso trasero durante toda la fornicación.

  • Doble Sorpresa en el Bus Nocturno

    Las sorpresas que pueden esperar a Sara en el Bus de vuelta de una noche de marcha…

  • Follada por cinco machos en un autobus

    Mi amiga Isabel tiene una prima en Cádiz, Con la excusa de visitarla le dijo a su esposo que se iría unos días de vacaciones allá. Nos fuimos juntos, nos alojamos en el mismo hotel en cuartos comunicados.  Durante los primeros días nos dedicamos a follar y a pasear por la parte antigua de Cádiz. […]

Paradójicamente, la incomodidad tan propia del transporte público puede dar pie a la consolidación de una serie de gustos sexuales que por sus características se reconocen como fetiches, pues se encuentran encaminados más que nada al disfrute de situaciones prohibidas tal y como, por ejemplo, el hallar placer en frotarse contra un desconocido mientras se hace uso del bus o quizás el exhibirse un poco para que alguien más se excite.

Así las cosas, un viaje de rutina al trabajo o de regreso a casa puede convertirse en una experiencia gratificante y lujuriosa en aquellas situaciones en que por efectos de la fortuna alguien se encuentra con la persona correcta y entre morbo y sorpresa surgen caricias y los más ensordecedores encuentros sexuales. La sutileza con la que se suelen despertar las ganas en estas condiciones, más esos toques de exhibicionismo y desenfreno son aspectos que no han de faltar en los relatos eróticos en el bus que en esta sección se comparten.

Fantasear con el placer de lo prohibido

Si por algo empieza a forjarse esta clase de gusto es por las fantasías que se elaboran con tanto detalle gracias a la imaginación y a los diferentes estímulos que se reciben, es así como mujeres y hombres por igual suelen albergar de manera secreta aquellos impulsos de dejarse llevar un poco en sitios que se frecuentan a diario y que disponen de reglas específicas de convivencia, es así como asumiendo otra perspectiva, estos pueden pasar a ser altamente eróticos.

Toquetearse tratando de pasar desapercibido, sonrojarse, deleitarse con una silueta sugerente que se contempla por vez primera, cualquiera de estos elementos permite que se despliegue aquel afán incesante del cuerpo y la mente por hallar el más alto clímax al que puede conducir el gozo del sexo que se vive desde las más puras ganas. Descritas algunas veces como situaciones bizarras, la fascinación por estos relatos es desbordante ya que logran reflejar bastante bien lo que pueden ocasionar unas manos que saben abrirse paso ante miradas furtivas.

Disfrutando de los placeres del exhibicionismo

El exhibirse un poco en público es un ingrediente recurrente que se adopta en las anécdotas de este estilo, por ende, exponer los genitales, aunque ello pueda acarrear problemas se toma como una inyección de adrenalina que dispara mucho más la pasión.

Aunque muchos podrían reaccionar ante todo esto con miedo y con el concepto de que se le está faltando al respeto, la verdad es que son muchos los que ante estas iniciativas les puede más la curiosidad y el morbo, es entonces cuando se dan desde orgías hasta tríos.