Primer trio HMH


Hola amigos, hace algún tiempo que visito vuestra página de los relatos y entre ellos los que más me gustan son los que se refieren a tríos (sobre todo de dos hombres o más, con una mujer), los de intercambios, los referentes a infidelidades y los de voyeur (él observando a su mujer).

Hola amigos, hace algún tiempo que visito vuestra página de los relatos y entre ellos los que más me gustan son los que se refieren a tríos (sobre todo de dos hombres o más, con una mujer), los de intercambios, los referentes a infidelidades y los de voyeur (él observando a su mujer).

Llevo algún tiempo para escribiros sin encontrar el momento o sin atreverme a ello, es ahora que me dispongo a contaros mi experiencia preferida, la que nos sucedió a mi mujer y mí y que fue la primera. Les diré que esta experiencia es totalmente real, lo único que he cambio son los nombre de los protagonistas, no así los lugares, para que nadie se sienta identificado y nosotros tampoco. Espero que les guste.

Primero pasaré a presentarnos, somos un matrimonio que llevamos 19 años casados, tenemos un hijo. Rosa tiene 40 años y yo Angel 42 años. Rosa está muy buena, por lo menos para mí y también para la gente por lo que suelen decir de ella, Rosa es morena, mide 1,66 cm. y pesa 55 kg. tiene una figura esbelta, y unos pechos muy bien puestos, un poco caídos, 95 de tamaño, una cara bastante bonita, en una palabra que está bastante bien y más aún cuando se arregla un poquito. Por mi parte, yo soy un hombre de 1,70 de estatura y 69 kg (es una buena coincidencia, es le número que más gusta).

Hace algún tiempo que lleva, como 6 años, teniendo fantasías de verla a Rosa disfrutando con uno o varios hombres a la vez y con mi participación. Esto se lo comentaba a Rosa cuando estabamos en plena faena y veía que se ponía super cachonda con ello igual que yo. Al pasar un 2 o 3 años la fui haciendo a la idea y la fui convenciendo para realizar un trío o ir lanzándose cada vez más, pero, una cosa era cuando estabamos en plena faena y no ponía ninguna pega y otra muy distinta era una vez en frío, pues la verdad es que nosotros somos muy tímidos y bastante cortados, y dar otro paso hacía adelante era muy complicado pero cada vez íbamos quemando más etapas hacía el paso de fantasía a la realidad. Tengo que decir que nuestra vida sexual, desde que empezamos con las fantasías fue mejorando mucho, aunque anteriormente ya había conseguido de Rosa que, por ejemplo, me chupase la polla o se dejará que se la metiese por el culo.

Bueno, pasado un tiempo por fin conseguí que pusiésemos algún que otro contacto en alguna de las revistas que hay de ese tema, pidiendo un chico para hacer un trío, sólo para ella, y si podía ser que tuviese una “buena herramienta” mejor. Fuimos recibiendo bastantes respuestas y con alguno, sólo con dos, llegamos a quedar con él para conocernos, pero después de conocernos nos era realmente fácil dar el siguiente paso, sobre todo para Rosa, lo del quedar para realizar el trío ya era otra historia, sobre todo y como ya he comentado, por nuestra timidez y por el corte que nos daba y que no nos dejaba continuar, supongo que esto también les habrá pasado alguna pareja más, pues pasar de la fantasía a la realidad no es tan fácil, pues piensas muchas cosas, en lo que menos piensas es en el disfrute como yo la decía a Rosa, que tan sólo lo haríamos por el disfrute, sin enrollarse de ninguna otra forma.

Por fin hace tres o cuatro conseguí que saliésemos a los pub de parejas o de intercambios de los que hay por nuestra provincia, en Madrid. Primeramente íbamos y lo único que hacíamos era ver el ambiente, o lo máximo que hacíamos era bailar un poco pero en la pista que no estaba oscura y nunca dejaba que se acercase a tocarla ninguno de lo de las parejas que allí estaban bailando, después y ya en nuestra casa echábamos unos polvazos de impresión recordando todo lo que habíamos visto en esa noche.

Después de unas cuantas visitas a estos pub conseguí que saliésemos a bailar a las pistas de baile oscuras y allí ya con la oscuridad (en estas pistas a penas se ve, están bastante oscuras) ya si nos lanzábamos más, o más bien conseguía que Rosa se lanzase más, pues a mi poco me hacía falta

, ya empezaron a acercarse parejas y nos metíamos manos unos a otros, bueno la metían mano a Rosa y yo también metía mano, porque ella, aún con el pretexto de la oscuridad, poco era capaz, ella tan sólo se enganchaba a mi cuello con mucha fuerza y yo notaba lo mucho que la gustaba y los orgasmos que ella conseguía, si quería que ella fuese lanzándose un poco más, tenía que soltarle alguna mano de las que tenía enroscadas en mi cuello y ponérsela en el paquete de la pareja, aunque era por encima del pantalón, que tuviésemos a nuestro lado, pero aún así muchas veces retiraba la mano en cuanto podía, mientras nos tocábamos con las otras parejas, yo la susurraba al oído lo bien que se lo pasaría realizando el sexo con ellos, y también la metía mano yo a ella. En alguna ocasión, y después del magreo con otras parejas, nosotros dos nos poníamos allí en medio de la pista a echar un polvo, que ya nos dejaba muy satisfechos.

Uno de estos días que fuimos a un pub (en el año 1.999), que se encuentra cerca del “Pirulí” de TVE, la relaciones públicas del pub, Ana, nos presentó, pues ya en anteriores veces nos había preguntado, que qué era lo que a nosotros nos apetecía y que era lo que queríamos conseguir y nosotros la habíamos dicho que a nosotros lo que nos gustaba era los tríos con chicos, ella nos había comentado que por allí siempre había o venía algún buen chico, con el cual no tendríamos ningún problema y además sería sin compromiso, para ver si podíamos dar el paso de hacer el trío, bueno como os decía, Ana la relaciones públicas nos presento a un chico de unos 30, a lo máximo 35 años, soltero, que se llamaba Juan (nombre ficticio) y nos dijo que con este chico no tendríamos ningún problema, si decidíamos dar el paso, él estaría conforme, pero que si no decidíamos nada, o sea que no dábamos ningún paso tampoco pasaría nada con él, en definitiva que Juan era un chico que respetaría la decisión que tomásemos, para un lado u otro y lo que era más importante, pues Ana ya se había percatado de que éramos bastante cortados y tímidos, lo más importante era es que Juan tenía una conversación muy fluida.

Juan es un chico bien parecido, un poco más alto que yo sobre el 1,80 de estatura y pesaría unos 80 o 85 kilos, se sentó con nosotros, enfrente de Rosa, nos comentó que era de una de las Islas de Canarias (Tenerife), que solía venir algunos fines de semana por Madrid, por asuntos personales de trabajo y que le gustaba mucho el morbo de ir a los pub y que ya en alguna ocasión ya había realizado algún trío. Tengo que reconocer que Juan nos lo fue poniendo muy fácil, pues como he dicho antes su conversación era muy fluida y que de lo que menos hablábamos era de sexo.

Juan sin embargo no dejaba de mirar a Rosa a las piernas y a sus tetas, pues Rosa para la ocasión se había puesto un vestido que la quedaba muy bien y se ajustaba mucho a su cuerpo, que la quedaba como una cuarta por encima de la rodilla, con lo que al estar sentados se la veía la mitad de los muslos, además, también para la ocasión se había puesto un conjunto negro de braga y sujetador muy bonito, la braga de estilo tanga de esas que por detrás se meten por la raja del culo y por delante tapa bastante poco también, el sujetador era de los que cubre sólo un poco más del pezón, por lo que quedaba casi toda la teta fuera, las medias también negras de las que se pegan a medio muslo, en definitiva que estaba Rosa como para comérsela y Juan no dejaba de mirarla con algún disimulo.

En un momento dado y cuando ya habría pasado como una media hora de estar charlando, Juan la propuso a Rosa de salir a bailar a la pista que teníamos al lado, que no era precisamente la pista de baile oscura, yo le di mi aprobación, pero Rosa seguía indecisa, a lo que yo la dije, que no se preocupase que sólo pasaría lo que ella quisiese y que si no quería seguir adelante que no pasaba nada, como ya habíamos hablado anteriormente. Por fin Rosa se decidió y salió a bailar con Juan, en ese momento sonaba música lenta, bueno en estos sitios casi siempre la música que ponen es lenta.

Yo los veía por una de las rendijas de las cortinas que tenían la pista de baile,

y los veía muy apretaditos, aunque ella al principio se separaba un poco, yo tengo que reconocer que estaba un poco confuso, por un lado un poco cachondo, pues veía a Rosa como siempre había soñado en los brazos de otro y por otro lado estaba el tema de los celos, o no concretamente dicho eran los celos, sino que el ver a mi mujer en brazos de otro, pues me resultaba un poco extraño y tenía mis remordimientos, pero pensándolo bien eso era lo que los dos queríamos (aunque al principio fui yo el inductor) y luego con el tiempo nos ha dado más confianza y nos ha unido más si cabe todavía en nuestro matrimonio. Como decía de vez en cuando me asomaba por entre las cortinas y a veces desde mi sitio también los veía bailar, y le vi a Juan como la subía un poco el vestido y la veía sus nalgas y el tanga que llevaba, luego me dijo Rosa que se lo había pedido él y que ella había accedido. Al rato volvieron a sentarse a la mesa conmigo.

Al rato Juan se fue al servicio, supongo que para dejarnos a nosotros hablar y comentar un poco lo que había pasado, y la pregunté a Rosa que qué tal había ido la cosa, constestándome que bastante bien aunque ella había estado muy cortada y que no habían pasado nada, que él en una ocasión había intentado besarla en la boca y que ella no la había dejado, esto era una cosa que Rosa siempre me había comentado, de que seguramente no creía que alguna vez dejase a alguno que la besara en la boca, pues es una cosa que ella ve muy personal, luego con el tiempo también la han besado en la boca, pues yo la hice ver que no tenía nada de que preocuparse pues era un paso más o que no pesaría en nuestra relación de pareja el que otro la besara.

Juan llego del servicio y ahora la que fue al servicio fue Rosa, lo que yo aproveche para preguntar a Juan, que qué le había parecido, me dijo que Rosa le había gustado mucho y que estaba muy buena, (cosa que yo ya sabia), después me comentó que todo iba por buen camino y que no era cuestión de precipitarse, que había que ir paso a paso, y que no había ninguna prisa, que era mejor ir despacio y que si al final no sucedía nada, que tampoco pasaba nada, que nos daríamos la mano y que quedaríamos como amigos y nada más.

A la media hora más o menos la propuse yo que por qué no salían a bailar un poco a sala de baile del cuarto oscuro, a lo que ella se quedó un poco cortada y yo la volví a decir lo mismo que la había dicho en la anterior ocasión, que sólo pasaría lo que ella quisiese, Juan también la dio ánimos en este sentido y la dijo que si no estaba convencida que no irían a la pista a lo que Rosa accedió el ir con él a la pista de baile y que era hora de dar el siguiente paso adelante (esto luego después me lo dijo ella, que era lo que había pensado). Yo les dije que pasado un poco de tiempo entraría yo con ellos a la pista, a los diez minutos más o menos.

El tiempo en que estuve esperando, estuve muy nervioso y los minutos se me hacían horas, no dejaba de mirar el reloj a cada instante.

Por fin pasado un tiempo me dirigí hacía la pista de baile, la verdad aún a oscuras prácticamente, no me costó mucho dar con ellos. Cuando llegué me coloqué detrás de Rosa, bailando los dos a la vez con ella, Juan por delante y yo por detrás muy apretáditos, la empece ha hablar al oído y la pregunté que qué tal se encontraba a lo que ella me contestó que bien, pero que ella también estaba deseando que yo llegase, yo la toqué el coño y pude comprobar que ya estaba un poco mojada, por lo que yo pensé para mí que la cosa iba muy bien encaminada. Entonces empecé a tocarla por el culo y las tetas, dándome cuenta de que Juan ya la había sacado uno de sus pechos del sujetador, lo que yo hice fue sacarla el otro pecho y así conjuntamente cada uno de nosotros le cogía una teta, luego él se puso a chupar las dos tetas, empezó chupando despacio y luego según se iba poniendo ella super caliente la fue chupando las tetas más aprisa y con una de las manos la tocaba el coño por encima de la braga, yo mientras tanto la iba tocando el culo y coño desde atrás, en un momento dado la aparté la braga de la parte delantera para que Juan pudiese tocarla el coño directamente, en un momento dado nuestras dos manos la estabamos tocando y metiéndola los dedo

s a la vez en su ya super excitado y empapado coño y alguna vez la metía un dedo en el culo. Entonces yo la bajé una de las manos, que tenía puestas en el cuello de él, a su bragueta, mientras yo la decía muchas cosas al oído, como que qué bien se lo iba a pasar y que estaba super caliente y cosas por el estilo.

La dije que le sacase a Juan la polla del pantalón, a lo que para ese motivo tuvo que soltarse la otra mano del cuello y ayudarse con las dos manos para desabrocharle la bragueta para poder sacarle la polla, con los nervios no conseguía sacarle la polla por lo que él tuvo que ayudarla a sacársela, yo mientras la incitaba a que se la tocase bien y que empezase a pajearle. Yo la veía a Rosa que estaba a punto de caramelo toda chorreando, por lo que la comenté que si la apetecería que Juan se la metiese a lo que ella, aún con lo excitada que estaba, dudándolo un poco, al fin, me dijo que sí. Le pregunté a Juan que si había traído algún preservativo, a lo que él me contesto que sí y le dije que se lo pusiese.

Juan estuvo buscando por su pantalón, supongo que tardo un poco por los nervios que tendría el también, y por fin lo encontró y se lo estuvo colocando en la polla, cuando lo tuvo puesto, yo mientras tanto seguía por detrás sobándola a Rosa por todas partes viendo que estaba muy cachonda, después se arrimó Juan de nuevo a Rosa, y se puso por delante intentando metérsela así de pie como estabamos, sin llegar a conseguirlo, aunque yo también intentaba ayudarle. Entonces la dijimos que se diese la vuelta, o sea de frente a mí y agachándose para poner el culo en pompa y ofreciéndoselo a Juan en toda su plenitud, él la arrimo la polla a su encharcado coño y se lo fue introduciendo poco a poco, primero el capullo y luego consiguiendo meterla toda la polla hasta conseguir chocar sus huevos con las nalgas de ella (por fin lograba ver yo lo que tanto tiempo había deseado), yo mientras tanto la sujetaba por la cabeza y la magreaba sus tetas y me había sacado la polla que ella empezó a chuparme con mucho ímpetu, a duras penas lograba no correrme en su boca (cosa por cierto, que algún día me gustaría conseguir, lo de correrme en su boca y que se trague toda mi leche, cosa que ella dice que la da mucho asco, y yo tampoco quiero obligarla), también pase la mano por debajo para tocarla el clítoris y para ver si Juan se la había clavado del todo, cosa que pude comprobar que así había sido, que la tenía incrustada hasta las bolas, como se suele decir. Juan la estuvo dando fuertes empujones clavándola la polla, en un mete y saca frenético consiguiendo que Rosa tuviese varios orgasmos (cosa que en Rosa no es difícil conseguir el que tenga orgasmos, vamos que suele tener varios orgasmos en una sesión fácilmente, casi diría que es multiorgásmica).

Mientras tanto algunas de las parejas que estaban en la sala de baile se fueron acercando y viendo la escena que estabamos teniendo, me imagino que se estarían poniendo cachondos con dicha escena, pues aún aunque esa pista es oscura, cuando llevas ya un rato los ojos se adaptan a la oscuridad y se puede ver un poco, además de que en dicha pista hay una luz pequeña, amarilla, de las de emergencias cosa que hace que se consiga ver un poco más. Esto, unido a lo que estabamos realizado todavía daba aún más morbo si cabe que esto sucediese.

Cansados de la postura, Juan se sentó en uno de los sofás que tiene sala y Rosa le cogió la polla y se sentó encima de ella, de espaldas a él, clavándosela poco a poco, hasta conseguir ensartarse toda la polla en su coño, en la situación que estaba ella y yo de pié la arrimé mi polla a la boca y ella empezó de nuevo a chupármela, mientras ella subía y baja al ritmo de la follada, unas veces por la sacudidas de él y otras por las subidas y bajadas de ella. En un momento dado yo me puse de rodillas y estuve chupándola el clítoris, mientras veía o mejor dicho intuía como se la sacaba y se la volvía a clavar la polla en el coño a grandes sacudidas cada vez más fuertes hasta conseguir de Rosa unos cuanto orgasmos más, luego la arrime mi polla hasta su coño frotándola con ella toda el clítoris, hasta que en momento dado intente introducirla yo también mi polla, cosa que no pude conseguir, no se si por la postura y la vez tener introducida la polla de Juan, o por c

ualquier otra circunstancia, viendo que no podía conseguir metérsela, volví a frotársela, por el clítoris y después de nuevo a pasarla la lengua de arriba a abajo por el clítoris. Después me puse de nuevo de pie y ella me volvió a coger la polla y empezó a mamármela hasta casi conseguir que me corriese en su boca, cosa que no hice, porque en el preciso momento de la llegada de la descarga de la leche yo me retiré y conseguí correrme en un pañuelo, Rosa no se cuantos orgasmos conseguiría en esta sesión, pero yo sé que fueron muchos los orgasmos que tuvo.

Juan aún no se había corrido, vaya aguante que tenía, y Rosa le dijo que ya estaba muy cansada y además estaba muy sudorosa o estabamos, pues en ese cuarto tan pequeño hacía un poco de calor, entonces el dijo que estaba bien y que no importaba y salimos de allí para ir hasta donde estabamos en los sofás sentados.

Ya más tranquilos le volvimos a decir que si no le importaba el que él no se hubiese corrido, a lo que él no le dio mayor importancia y dijo que no pasaba nada, y nos dijo que lo más importante es que Rosa se lo hubiese pasado bien, a lo que ella le dijo que se lo había pasado estupendamente y que lo sentía por él, a lo que Juan volvió a insistir que no tenía (o no teníamos) por qué preocuparnos. Después nos despedimos de él, no sin antes que nos pidiese nuestro teléfono, cosa que hicimos, diciéndonos que si no nos importaba en alguna de las ocasiones de las que él viniese por Madrid, nos llamaría por si queríamos quedar para volver a vernos. Le dijimos que de acuerdo que estaría bien volver a encontrarnos y nos despedimos de él y salimos del pub.

Ya en casa comentamos todo lo que había pasado, y Rosa me confesó que había salido todo muy bien y recordando lo sucedido volvimos ha echar un polvo impresionante, quedando dormidos hasta altas horas del día siguiente.

Lo que si les puedo decir es que esta experiencia tan satisfactoria (y alguna otra no tan satisfactoria), lo que ha hecho es unirnos más en nuestro matrimonio y les ánimo a otros posibles matrimonio o parejas que estén en nuestra misma situación a que den el paso adelante, ese paso que les puede faltar y tener indecisos, ahora eso si, siempre y cuando ambos estén de acuerdo y no se mezcle una cosa con la otra, por lo menos lo que nosotros tenemos muy claro es que nuestro matrimonio va por una parte y estas experiencias van por otra aunque alguna/s experiencia/s no salgan bien.

Continuará…..

Si quieren hacerme algún comentario escríbanme a gloler2001 (arroba) hotmail.com, decidme si os ha gustado, o si queréis contactar con nosotros, también podéis contarnos alguna de vuestras experiencias o enviarnos alguna foto o vídeo.

Un saludo para todos los que participan de una u otra forma con envíos de sus relatos, de un matrimonio amigo, Rosa y Ángel.

Les paso a contar la siguiente ocasión que estuvimos con Juan, por si quieren ponerla en una misma carta o en otra siguiente, por si está que les mando y les he escrito arriba resultase muy larga y quisieran poner esta segunda parte en otra ocasión, pero desde luego si que me gustaría que esta segunda parte también la pusieran, pues sin ella creo que quedaría vacía de contenido. Gracias.

Pasadas unas cuantas semanas, unas cinco o seis, desde nuestro anterior encuentro con Juan en el pub, un día por la tarde nos llamó para ver si podíamos quedar para el siguiente día, a lo que, consultándolo con Rosa, le contesté que no podía ser y que la próxima vez si podía nos llamase con más días de antelación, pues ya teníamos cosas que hacer para ese día, él nos dijo que le había salido de improvisto y entonces había decidido llamarnos. Pero lo que os puedo asegurar es que no teníamos ninguna cosa para ese día que hacer, lo que sucedía es que aún ya conociéndole y aunque habíamos realizado el trío con Juan, todavía estaba por medio el miedo y la timidez, sobre todo por parte de Rosa, que es lo que no nos dejó aceptar esa cita.

Como a la cuarta o la quinta vez que nos llamó Juan y de darle largas, aceptamos su invitación, quedando para ese viernes para vernos en el hotel donde se hospedaba en Madrid (por cierto, también queda muy cerca del Piruli TVE). La verdad es que a Ros

a también la costó algo decidirse, sólo acepto por su insistencia y por que en el fondo ella también lo deseaba, y por que yo volví a decirla que tan sólo pasaría lo que ella quisiese y que realmente en el fondo eso era lo que estabamos deseando.

Llegó el viernes y Rosa se vistió y se arreglo para la ocasión, se puso una falda negra, que la queda muy bien, una cuarta más o menos por encima de la rodilla, un suéter que se le ajusta muy bien a su cuerpo, con el cual se la distingue toda la figura y la ropa interior blanca, con un tanga de los que se mente por la raja del culo y un sujetador muy bonito, de los que dejan media teta al descubierto, a esto se le unía unas medias blancas de las que se pegan a medio muslo, les puedo decir que con tan sólo verla como iba vestida me puse cachondo.

Llegamos al hotel como a las 20 horas, tengo que reconocer que por el trayecto estabamos muy nerviosos, sobre todo ella, pues apenas nos dirigimos palabra, tan sólo yo la dije, una vez, que vería lo bien que se lo iba a pasar. Nos sentamos en unas mesas del bar del hotel a tomar unos refrescos y fui a llamar a Juan, por los telefonillos que hay en este hotel, de que ya habíamos llegado, él nos contestó que en unos diez minutos bajaba.

Durante el rato que estuvimos esperándole, el ambiente estaba algo tenso, bueno no es que estuviese tenso, lo que pasaba es que estabamos muy nerviosos, y que con la espera se reprodujo aún más el nerviosismo, la verdad es que en la espera tan poco nos dirigimos mucho la palabra. Pasados un poco más de diez minutos apareció Juan, la verdad es que cuando le vimos a lo lejos, se nos puso el corazón a mil por hora y a Rosa se la veía toda colorada. Le saludamos, Rosa con un beso en las mejillas y yo con un apretón de manos y le hicimos sentarse con nosotros a tomar un refresco.

Estuvimos charlando como un cuarto de hora, de cualquier cosa menos de sexo, se veía que Juan sabe manejar las cosas, pues en ningún momento nos hizo ningún comentario de lo anterior que nos había pasado en el pub, ni de lo que habíamos ido a allí a realizar (si es que se daba la circunstancia). Como decía había pasado como un cuarto de hora cuando decidimos que mejor sería subir a su habitación a seguir charlando, pagando la consumición, fue lo que hicimos subir a su habitación. Ya en ella seguimos charlando de cosas sin importancia, se nos seguía viendo un poco nerviosos.

Juan propuso que si jugábamos a las cartas, para salir del atolladero en el que estabamos y que se nos pasase el nerviosismo, tras pensar a que jugábamos, decidimos que podríamos jugar a las siete y media, con la condición del que perdiese tendría que soltar una prenda o hacer lo que en cada ocasión le ordenase el que ganaba, hay que decir que jugábamos en la cama sentados.

La primera partida la perdí yo, quitándome la camisa, la segunda perdió Juan haciendo lo mismo que yo, la tercera también la perdía yo y me desprendí del pantalón, nos miramos Juan y yo, pues lo que estabamos deseando es que Rosa empezase a desprenderse de la ropa, cosa que sucedió en las tres siguientes partidas, quitándose primero el suéter, después la falda y en la siguiente el sujetador, dejando al aire sus espléndidas tetas que Juan no dejaba de mirarlas, la siguiente partida la perdió Juan, desprendiéndose del pantalón, viéndosele a través del calzoncillo el gran bulto que se le había formado, estaba totalmente empalmado, apenas le cogía en el calzoncillo. Bueno nos fuimos desprendiendo, tanto uno como el otro, de los calcetines y demás cosas, quedándome yo el primero en pelotas, viéndose lo empalmado que también me encontraba yo, después perdió Rosa, tocándola quitarse las bragas para que se la viese su estupendo coño recubierto por la mata de pelo, bien arreglado, a Juan en esos momentos se le salía los ojos de las órbitas, bueno los ojos y algo más. La siguiente partida también la perdió Rosa y ganó Juan, diciéndola que me chupase la polla durante un minuto, cosa que Rosa se puso a la faena consiguiendo ponérmela aún más dura, si es que se podía. Continuamos y la siguiente perdió Juan, teniéndose que quitar el calzoncillo, con lo cual le pudimos ver su estupenda polla, una polla no mucho más larga que la mía, sobre los 17 cm, (la mía tiene 15 o 16 cm.), lo que si la tenía era mucho más gor

da que la mía, un poco por debajo de la circunferencia de lo que son los vasos de guiski, Rosa y yo nos miramos al verle tal aparato.

La siguiente partida la perdió Juan y gane yo, por lo que le dije la chúpase la almeja a Rosa durante un par de minutos, a Juan se le salían los ojos de sus órbitas, a Rosa también se la veía un poco cachonda, supongo que por la situación. Juan se puso a la faena y hay se desencadenó ya toda la juerga, pues Juan empezó a pasarla la lengua por el clítoris y de arriba a abajo por toda la raja del coño, yo entonces aprovechando la situación me puse a magrearla las tetas, bien por sus pezones que estaba ya mi cachonda y además por que la comenté a Rosa en el oído, que cómo se encontraba, a lo que ella me contestó que estaba muy bien.

La colocamos en medio de la cama y seguimos con la faena, uno a cada lado chupándola y sobándola por todas partes, mientras ella nos cogía nuestras pollas con ambas manos y empezaba a hacernos unas formidables pajas. Juan estuvo chupándola el coño como unos veinte minutos (era incansable), intercambiando de vez en cuando con el chupeteo de las tetas mientras yo hacía lo contrario, conseguimos que Rosa tuviese unos cuantos orgasmos, bueno más bien consiguió Juan, porque lo que yo más hacía era mirar, pues me encanta ver a Rosa disfrutar, siempre me ha gustado verla disfrutar, pero también participo, como en esa ocasión también sucedió. De vez en cuando Rosa también se metía nuestras pollas en la boca y nos daba unas buenas mamadas.

Transcurridos como unos veinte minutos, como comentaba antes, Juan se levantó de la cama dirigiéndose a su cartera para sacar un preservativo, una vez se hubo colocado éste la dijo a Rosa que se colocase de rodillas, a estilo perro, cosa que a Rosa la vuelve loca el que la den caña de esta forma, Juan se colocó detrás de ella, pudiendo apreciar yo como la arrimaba su gorda polla a su encharcado coño, no si antes habiéndose echado un poco de saliva en la mano para pasársela por la polla, para poder hacer más fácil la penetración, como decía la arrimo su polla al coño de Rosa y empezó a meterla primero el capullo, dando en ese momento Rosa un pequeño sobresalto, aunque Rosa estaba muy mojada, la hizo sensación la primera metida del capullo del Juan, a continuación la fue metiendo el resto de la polla en el coño hasta conseguir tener toda la polla incrustada en el coño chocando con los huevos en las cachas de ella. Entonces empezó un lento pero progresivo mete, saca y yo que estaba super cachondo viendo como le sacaba casi del todo la polla del coño de ella y la se la volvía a sepultar por completo en su encharcado coño, digo esto porque se podía oir el típico choc, choc, de cuando está completamente empapada, como decía me puse por delante dándola mi polla a que me la mamase, corriéndome a los pocos instantes en su pechos. Entonces yo me fui al servicio para limpiarme y para coger un poco de papel para limpiar a Rosa los goterones de mi corrida.

Cuando salí del servicio, allí pude ver esta vez de espaldas como Juan la estaba dando fuertes golpes de cadera en él mete y saca que estaba efectuando, y Rosa echando las manos hacía atrás y cogiéndole por las cachas y culo, le hacía que empujase cada vez más y más fuerte, cosa que yo sé que a ella la encanta, que una vez metida la polla la den fuertes golpes, eso a ella la pone totalmente desenfrenada.

Al cabo de un rato le dije a Juan que por qué no se tumbaba en la cama boca arriba y que Rosa se ensartase su polla en su coño, pues yo ya estaba otra vez con la polla a todo tren y quería probar a ver si se hacía otra de nuestras más deseadas fantasías, que era el poder hacerla la doble penetración.

Juan así lo hizo, se tumbó boca arriba y Rosa poniéndose a horcajadas sobre él, le cogió la polla dirigiéndosela a su coño y ensartándosela totalmente, sabiendo ella ya de antemano, seguramente, lo que yo me disponía hacer, les dejé que se adaptasen un poco y cuando pasó un poco rato la hice que se echara para adelante cogiéndola Juan con sus brazos y abrazándola, me supongo que imaginándose lo que yo me proponía hacer. Colocándome detrás de Rosa la ensalivé un poco el culo, y también mi polla, y empece a meterla un dedo en el culo y despué

s consiguiéndola meter, creo, que hasta tres dedos en su dilatado culo, viendo que Rosa ya estaba preparada, arrimé el capullo a su culo intentando introducírselo, sin conseguirlo, pues con el movimiento de ellos dos no atinaba a metérsela, les dije que parasen un poco y entonces volvía colocarla el capullo a la entrada de su culo y por fin logré introducirla el capullo, una vez metido el capullo volví a dar un pequeño empujón y conseguí meterle la polla hasta chocar los huevos con sus nalgas, en ese momento empezamos los dos un lento pero seguido mete y saca, acompasándonos, que delicia era estar dándola cañas con las dos pollas a la vez, notando el uno el roce de la polla con la del otro, pues parecía que la tuviésemos los dos metidas en el mismo agujero. Rosa creo, como luego me lo confirmó, que tuvo varios orgasmos, me dijo que era delicioso el tener las dos pollas a la vez incrustadas en sus dos agujeros.

Yo no pude aguantar por mucho tiempo esa situación, por lo que me corrí al poco tiempo en su estrecho culo, echándola una gran cantidad de leche es su ano, que cuando se la saqué la resbala hasta llegar a su coño. Yo me dispuse a lavarme nuevamente y cuando salí del servicio vi que seguían con la faena, dándola fuertes sacudidas a Rosa, haciendo que tuviese varios orgasmos más, no sé cuantos orgasmos en aquella sesión conseguiría tener Rosa.

Al poco tiempo, y estando Rosa destrozada de tanto trajín, pues había pasado como unas dos horas, se descabalgaron y se pusieron a descansar, quitándose Juan el preservativo y viendo Rosa que Juan no se había corrido, se puso a hacerle una buena mamada a la vez que le pajeaba intercambiándose de mano a la vez que también se la mamaba, pues aún Juan tardó un poco en correrse, echando una gran cantidad de leche, que fue a parar en la mano de Rosa y en las piernas de él, fue tal cantidad que casi la salta a Rosa en la cara.

Después de esto, dimos por terminada la sesión y quedando para una próxima vez, cosa que no ha vuelto a suceder, la verdad es que no sabemos, si porque no a vuelto a tener que venir más veces por Madrid, o por qué otro motivo haya podido ser, pues por nosotros, creo, que no hubiese habido impedimento para volvernos a ver. Esperamos que si Juan (nombre ficticio, como ya hemos dicho anteriormente), lee esta historia, que es totalmente real, y se reconoce en ella o se siente identificado, nos ha llegar a nuestro correo, el porque dejamos de vernos, tan sólo por saber si le gustó la experiencia y la ha gustado lo escrito aquí. Aunque tampoco hay, ni había, ningún compromiso, y eso es lo más importante, ni por su parte ni tampoco por la nuestra. Un saludo para Juan.

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Un saludo para todos los que participan de una u otra forma en los relatos, de un matrimonio amigo, Rosa y Ángel.

Autor: Rosa y Ángel

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