PARA PAGAR NUESTRAS DEUDAS


Después de un par de años de casados y habernos metido en una hipoteca demasiado alta para nuestras posibilidades tomamos una decisión que a mí al principio me resultó horrible, pero era la única forma de conseguir dinero para pagar nuestras deudas y no quedarnos literalmente en la calle.

Nos casamos demasiados jóvenes y apuntamos demasiado alto. Mi primer y único hombre había sido mi marido, no había estado con otro hombre, lo único algunas pajas y mamadas en el colegio pero desde que le conocí, nada más.

Habíamos discutido mucho sobre el tema, pero no nos quedaba mucho tiempo y decidí tomar la iniciativa. Me enteré de una productora que se dedicaba a hacer pelis porno y me puse en contacto con ellos. Hablé con un tipo que me dijo ser el propietario de la compañía y me lo puso muy fácil: – Si me gustas lo único que tienes que hacer es poner el coño…y depilartelo antes, claro.

Esas fueron sus condiciones y a cambio tendríamos un deshago económico. Me hice las pruebas médicas correspondientes y exigí lo mismo al tío que me iba a follar. Quedamos un sábado por la mañana, el tío con el que hablé por teléfono se presentó a la hora acordada. Llamó a la puerta y le hice pasar, entramos al comedor donde estaba mi marido.

Según vio a mi marido me miró y me dijo: – ¿Quién es este? – Mi marido -contesté.

– No quiero malos rollos.

– No te preocupes por él, ya sabe lo que hay -le dije mientras me subía el top y le enseñaba las tetas

Imaginaba que aquel tipo venía a comprobar el material y el material era yo, así que lo mejor era venderlo lo mejor posible. Mis tetas son grandes y todavía conservan todo su esplendor, con pezones rosados y aureolas grandes. Me acerqué a él y me quedé a escasos centímetros, me agarré ambas tetas con mis manos y le dije: – ¿Te gustan?

No dijo nada, solo me observó durante un par de segundos y entendí que debía enseñarle el resto. Me bajé la falda y las bragas y quedé casi desnuda delante de él, solo llevaba el top arrollado por encima de las tetas. Todavía no me había depilado el coño y me lo dijo: – ¿No te has depilado? – No -contesté- pero no hay problema quería hacerlo justo antes de rodar…

Parecía que la presencia de mi marido le cortaba bastante y yo no sabía que hacer, por un lado quería que estuviera presente para que no ocurriera nada desagradable, pero por otro lado parecía que a aquel tipo no le gustaba nada que estuviera allí. No sabía que hacer para convencerle.

Le cogí una mano y la llevé a una teta: – ¿Cuando empezamos? -le pregunté.

Aquello pareció convencerle. Me dijo que realmente el era productor y el actor… se dedicaba a follarse a chicas en plan porno casero. En este caso se trataba de una peli sobre casadas insatisfechas o algo así.

Me dijo que se acercaba a por la cámara y que volvía en 1 hora más o menos. También llegamos al acuerdo de que mi marido estuviera presente y que hiciera de ayudante con la cámara. Cuando se fue le dije a mi marido que prepara las cosas para afeitarme el coño. Mi marido estaba serio y me dijo que no le gustaba lo que iba a hacer, yo le contesté que eso mejor que convertirme en un puta haciendo la calle o que si quería el podía poner el culo en cualquier esquina…

Fue por la espuma y la maquinilla. Me senté en el sofá y me abrí bien de piernas, me afeitó el coño y me lo dejó suave, muy suave. Le pedí que me comiera el coño para estar bien lubricada cuando aquel tipo me follara. Allí sentada abierta de piernas mientras mi marido me comía el coño estaba pensando en lo excitante y morboso que sería ser tomada por otro hombre en presencia de mi marido y que además mi maridito me dejara bien excitada y húmeda para que el otro me follara a su gusto.

Estaba a punto de correrme cuando sonó el timbre. Había llegado. Mi marido fue a

abrir y apareció con una bolsa llena de aparatos. Le enseñamos la casa y decidió grabar en nuestra habitación. Yo ya iba desnuda por la casa, descalza y solo llevaba puesto el top porque tenía un poco de frío.

Cuando montó la cámara y después de explicarle a mí marido como funcionaba se pregunté como se llamada: – Fran -me dijo.

Se sentó en la cama, me pidió que me pusiera de espaldas delante de él, de forma que su cara quedara a escasos centímetros de mi culo.

– Bien, -me dijo- ahora quiero que solo hables cuando yo te pregunte y que no finjas los gemidos, se natural.

Me pidió que me abriera los cachetes del culo con ambas manos y empezó a grabar. Lo primero que hizo fue meterme un dedo en el coño y jugar con mis labios durante unos segundos. Decía que tenía un coño y un culo deliciosos y que me los iba a follar…

Se me ocurrió decirle que por el culo no, que no habíamos acordado eso y se enfadó, paró la cámara y me dijo que no dijera nada y que él podía decir lo que quisiera y que ya sabía que no me iba a romper el culo, pero que el podía decir lo que quisiera. Se puso detrás de mí y me empujó sobre la cama, me dijo que me pusiera a cuatro patas y me tocara el coño girando mi cabeza hacia atrás y volvió a encender la cámara.

– Tócate, puta.

Me empecé a masturbar, entre que mi marido me había calentado y que me excitaba estar en aquella posición enseñando el culo y el coño a un desconocido delante de mi marido estaba a punto de tener un orgasmo. Después de algunos minutos así me pidió que me tumbara y que siguiera masturbándome. Me di la vuelta y me abrí bien de piernas, tenia la cámara pegada a mi coño, sin duda estaba grabando un buen primer plano. Entonces hizo algo que me excitó, me escupió en el coño…cuando extendí su saliva por mi coño con mis dedos no pude evitar tener un orgasmo que disimulé todo lo que pude para evitar que supiera que me estaba gustando. Seguí tocándome…

Después me metió un dedo en el culo y empezó a metérmelo y sacármelo, me volvió a escupir y mientras yo me masturbaba él me metía el dedo en el culo. Me lo sacó y se puso de pie. Seguí masturbándome mientras él se desnudaba. Por primera vez vi su polla, era enorme… Era bastante más grande que la de mi marido y me alegré de que no fuera a metérmela por el culo…

Me sentó en la cama y entendí lo que quería me metí la polla en la boca y empecé a chupársela, bueno realmente era él que llevaba el ritmo y lo que hacía follarme por la boca. Me la sacó de la boca y me pidió que me tumbara en la cama. Estaba claro que me iba a follar. Le dio la cámara a mi marido y se tumbó encima de mí. Me la clavó sin contemplaciones y yo grité cuando la sentí dentro, nunca había tenido nada tan grande dentro de mi coño.

Empezó a moverse con fuerza follándome salvajemente mientras mi marido lo grababa todo. Después de puso a mi lado y me subió una pierna mientras me la metía y con una mano me masturbaba, entonces empezó a preguntarme si me gustaba, si estaba llena, si me gustaba que follaran y sobre todo si lo hacía mejor que mi marido. Le dije que si y eso me volvió a excitar, le dije al tío que me estaba follando delante de mi marido que me lo hacía mejor que él. Mis tetas se movían al ritmo de los empujones que me daba. Después de follarme así durante un buen me tumbó boca abajo, y digo que tumbó porque me agarró de una pierna y un brazo y me dio la vuelta. La verdad es que estaba buenísimo, era guapo de cara tenía un cuerpo musculoso marcando abdominales y tenía un enorme polla. Se puso encima de mí y me la clavó otra vez.

No dejaba de decirme que era una guarra y una puta y que seguro que mi marido sabía lo que gustaba una polla. Yo estaba excitadísima otra vez y si seguía a ese ritmo me iba a correr otra vez, ya estaba completamente liberada y gemía sin parar, no me importaba que mi marido estuviera allí. Asi por detrás como estaba tumbada en la cama me agarraba una teta mientras me follaba sin piedad. Me corrí de nuevo, pero esta vez se dio cuenta por las contracciones de los músculos de mi vagina sobre su polla.

Se acerc&oac

ute; a mi oído y me dijo susurrándome: – Se que te has corrido puta, te has corrido con la polla de otro hombre en tu coño delante de tu marido…

Me siguió follando sin parar y sin piedad, fuertes embestidas, azotes en el culo, cuando se cansó se sentó sobre la cama y me pidió que se la chupara otra vez. Me puse a cuatro patas y empecé a chuparsela dándole el culo a mi marido con la cámara. Dio la vuelta a la cama y se puso a nuestro lado grabando un primer plano de mi mamada a la polla de Fran. Fran me agarraba del pelo mientras se la chupaba, después de puso de pie sobre la cama y yo de rodillas se la seguí chupando, me sacó la polla de la boca y me empezó a golpear las mejillas y la frente con ella.

Me la volvió a meter en la boca y yo seguí chupando, me sacó de la boca y se acercó para darme un beso pero lo que hizo fue escupirme en la boca y meterme otra vez la polla. Después de eso me dijo que le dijera que era una puta y cada vez que me sacaba la polla de la boca tenía que decir era una puta. Asi como estaba de rodillas se puso detrás de mí y me la clavó de nuevo. Estábamos los dos de rodillas y él me follaba con un ritmo endiablado, notaba su enorme polla salir de mi coño. Me agarraba el pelo y me tiraba hacia atrás de él, como follaba aquel tío. Aumentó el ritmo y mis gemidos se convirtieron en gritos de placer que fueron aumentando en volumen hasta que me corrí otra vez.

Siguió dándome un poco más hasta que se levantó y se puso de pie a mi lado, se empezó a masturbar con una mano y con la otra me tiraba del pelo. Se corrió en cara, en mis labios, en mi nariz, me manchó el pelo y cayó exhausto sobre la cama. Mi marido se acercó a mí y me grabó un primer plano de mi cara llena de semen. Notaba el semen cayendo sobre mí barbilla. Fran se levantó mientras yo me quedé de rodillas en la cama, se acercó a mi marido y le quitó la cámara.

Entonces mi marido se acercó, y tal y como estaba de rodillas se sacó la polla y me la clavó delante de Fran. Fran se rió y dijo: – Ya sabía yo que eras una puta…

Se sentó en una silla y contempló como mi marido se corría dentro de mí a los pocos minutos. Como es evidente no me corrí…cuando mi marido me la sacó me fui al baño y me lavé la cara y el coño. Los oí marcharse al salón y cuando llegué estaban los dos sentados en el sofá tomándose una cerveza. Yo iba desnuda, la verdad es que era absurdo que me vistiera después de que Fran, al que acaba de conocer, me hubiera follado delante de mi marido. Me senté entre los dos y a los pocos minutos tenía la mano de Fran en mi entrepierna masturbándome. A los pocos minutos estaba de pie mientras Fran me follaba y yo se la chupaba inclinada sobre la polla mi marido. Fran se corrió dentro de mí y dijo que tenía que irse.

Me saqué la polla de mi marido de la boca y le di un beso a Fran en los labios. Me dijo que nos llamaría para hacernos una oferta que no podríamos rechazar. Llevó su mano a mi culito y me metió un dedo por el culo:

– Algo tendremos que hacer con esto -dijo.

Se vistió y le acompañé desnuda a la puerta, se despidió de mí chupándome los pezones y me dijo que se lo había pasado genial. Cuando cerré la puerta mi marido estaba detrás de mí. Me apoyé en la puerta con las manos y sacando el culo le dije:

– Vamos, fóllame como se merece la puta de tu esposa.

Me la clavó y me folló salvajemente, después fuimos a la cama y allí acabó de follarme se corrió dentro de mí y nos quedamos tumbados y abrazados en la cama. No hablamos nada de lo sucedido, pero mi marido no paraba de pedirme que le dijera que era una puta y él un cornudo.

Al día siguiente Fran nos llamó y quedamos para comer, pero bueno esa es otra historia.

Autor: Gabriel

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Escrito por Relatos co1461.ru

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