Orgia familiar


Ese día llegué como siempre a casa de mi novia, tenía tiempo que no hacíamos nada por lo que esperaba que hoy ocurriera algo

Ese día llegué como siempre a casa de mi novia, tenía tiempo que no hacíamos nada por lo que esperaba que hoy ocurriera algo, sin embargo, me llevé un fiasco cuando vi que estaba casi toda su familia en casa: Ana, su hermana menor de 16 años, Sandra la mayor de 26 y Javier, su cuñado de 29. Mi novia, Mónica, y yo tenemos 22. Al llegar toqué el timbre y tardaron un poco en abrir, Sandra finalmente atendió y me dijo que me pasara, me senté en un sillón de la sala, me dijo que ya venía Mony, en unos dos minutos vino mi novia, se veía un poco rara, como acelerada, se sentó junto a mi y me preguntó que si tenía ganas de coger, le dije que si, pero que no iba a haber chance porque había mucha gente, a lo que respondió ‘en un momento se arregla eso’. Pasado unos minutos Sandra llegó a la sala y se sentó en el sillón junto al nuestro y casi inmediatamente también se unió Javier, pensé que iban a salir por lo que veía más cercana la oportunidad de follar. De pronto pasó Ana por el fondo de la casa hacia su cuarto

Mi cuñadita obedeció y se dirigió al centro de la sala, sólo cubierta por su bata rosa, se veía un poco apenada, yo no entendía que pasaba, aunque ver a Ana usando eso y viendo cómo se marcaba su creciente cuerpo me causaba una sensación muy excitante. Mony puso su mano sobre mi pantalón y sintió como se me iba parando un poco, me miró y dijo: espero que esto te guste y no te enojes… Javier ordenó a Ana que se quitara la bata, se la dejó caer y pude verla, tenía unas nalguitas muy cerradas y sus tetas se estaban desarrollando todavía, aunque ya se veían paraditas, mi cuñado le pellizca los senos con ambas manos y le dice que continúe con lo que estaba haciendo hace rato, a lo cual, ella se agacha, le baja el pantalón a Javier y empieza a besarle el pene. Yo no sabía que hacer, estaba muy caliente de solo ver eso. Mony me besaba el cuello y al oído me preguntaba que si me gustaba su hermanita, si me había masturbado pensando en ella, que si me gustaría lamerle los senos…me decía que estaba muy caliente

Mony se desabrocha el pantalón y lo baja, no se había puesto ropa interior después de había estado cogiendo, nos enseña su pastelito cubierto de pelitos negros, está muy mojado, le escurren jugos por las piernas. Sandra quería ver mejor el espectáculo y tomo el lugar de Mony junto a mi en el sillón. Mi novia se acerca y empieza a lamerle el pecho a Javier, quien sigue sujetando la cabeza de Ana, ella mete y saca el pito de su boca, le escurre la saliva y líquido preseminal. Javier empieza a sobarle una teta a mi novia sobre la ropa, ella se levanta el suéter para que la frote mejor mientras voltea a verme, deja libre sus senos, que son los más grandes de las hermanas, sus pezones son medianos y rosados, al contacto con los dedos de mi cuñado empiezan a erectarse, es lo que más le gusta a Mony, que le soben las tetas, al mismo tiempo que chupa los pezones de Javier le enseña con la lengua, cómo quiere que él la acaricie. Mi novia le dice a su hermana mayor que me enseñe lo que sabe.

Sandra y yo empezamos a besarnos, le lamí el cuello, estábamos llenos de saliva, me tragaba la que escurría de sus labios, ambos estábamos muy excitados y entonces me dijo que le comiera el mono, como se lo hacía a su hermana. Alzó un poco su vestido sin quitárselo y se bajo los calzones, eran blancos y se podía ver una mancha de líquido vaginal, abrió las piernas y metí la cabeza, era un olor penetrante de tan mojada que estaba, su raja estaba mucho más abierta que la de mi novia, debe ser porque era una experta cogiendo, metí la lengua y empecé a lamer de arriba abajo dentro de su vagina, le apretaba los labios, los estiraba, le chupaba los vellos negros. Subí la mano y le toque las tetas sobre el vestido, siempre había querido joder a Sandra, quien por sus gemiditos parecía que le gustaba.

Cuando salí de sus blancas piernas voltee hacia el trío y ahora las posiciones eran otras, mi chava estaba a cuatro patas mientras que Javier le estaba mamando su raja y le embarraba sus mismos fluidos en el ano, Ana acariciaba su pe

queña rayita sentada junto a ellos, de vez en cuando Mony y Javier le ayudaban manoseándola, yo nunca había visto un acto lésbico en vivo y me puso más caliente el ver la mano de mi novia jugando con el pastelito de su hermanita, la niña comenzó a resbalarse por el sillón hasta colocarse de manera en que Mony empezara a chuparle entre las piernas.

Sandra me preguntó que si me gustaba lo que veía, a lo que respondí que si, me dijo que me levantara y me sentara en el sillón, ella se arrodilló y empezó a masajear mi verga, la cual estaba sumamente dura y con la punta inundada en líquido, me pidió que no dejará de ver a sus hermanas y a su esposo, mientras ella se metió mi pene a la boca, lo acariciaba con la lengua, ya no aguantaba más, por lo que le dije que dejará de chupar o terminaría muy pronto. Se levantó y se quitó el vestido, pude verla desnuda completamente, como tantas veces lo imaginé, sus tetas eran medianas pezones rosa claro, con pequeñas pecas, su cuerpo era muy blanco y contrastaba con su cabello y vello púbico negro. Me puse de pie y empezamos a besarnos en todos lados, boca, orejas, cuello, eran más que besos, lamidas salvajes como de perros, con una mano le acariciaba la vagina metiendo un dedo entre sus labios y con la otra alternadamente le pellizcaba las nalgas y las tetas, al mismo tiempo, ella terminó de desnudarme y me jalaba

Mientras tanto en el sillón largo, Mony se encontraba boca arriba con las piernas muy abiertas, estaba empapada su raja, sus pelos, las piernas, tenía una cara muy caliente. De pronto me dice Javier: mira cómo se la meto toda a tu novia. Casi me vengo cuando veo esa escena, después me enteré que no era la primera vez que se cogían pero si era la primera vez que veía a alguien meterle el pito a mi novia. Mony empezó a moverse para hacer que le entrara más, estaba muy cachonda, mi cuñado se la metía con mucha fuerza mientras le sujetaba de la cintura y se doblaba para medio lamerle los senos. Estaban tan entretenidos follando que se habían olvidado de Ana, que sólo los miraba, entonces Sandra le dijo que fuera hasta donde nosotros. Mi cuñada mayor le dijo a su hermanita que si quería podía chupármela para ver si le gustaba más que la de su esposo, yo me puse un poco nervioso, pues era una niña de 15 años, sin embargo, debo reconocer que en algunas fantasías ya había imaginado a mi cuñadita comiéndome el mie

Ambos se pararon junto a nosotros, Javier estimulaba con su mano el pene para no perder la erección, su pito era de un tamaño normal, igual que el mío, sin embargo, el no tenía circuncisión, lo que lo hacía ver más carnoso, sin embargo el mío es más cabezón. Puso el miembro en la cara de Ana que aún me lo chupaba y le dijo que se lo probara. Sacó el mío y empezó a chupárselo a mi cuñado, después lo sacó y volvió con el mío. La verdad me daba un poco de asco que su saliva tuviera líquido preseminal de Javier y que lo estuviera embarrando en mi, por lo que me pusé algo tenso. Mony se dio cuenta y me dijo: Ah, no te gusta sentir los jugos de otro, pues entonces siéntelo todo. Nos tomó por el pene, jalando un poco hizo que nuestras cabezas se frotaran, ¡me estaba acariciando con la verga de mi cuñado! Me rehusé un poco, pues eso ya era mucho, traté de apartarme pero Sandra me sujeto suavemente, restregando sus tetas en mi espalda y tocándome el ano con los dedos, me dijo que debía aprender a jugar. Mony seguí

Seguimos así unos cinco minutos, cuando sentí que ya no aguantaba más y que iba a terminar, mi novia sujeto mi pene y empecé a derramar el semen sobre el pito de mi cuñado y la cara de Ana, yo creo que eso excitó tanto a Javier que también empezó a correrse, salpicándome, Mony volvió a unir las puntas de nuestras vergas y la leche se mezclaba, nuestros penes empezaban a ponerse flácidos. Sandra se arrodilló y con la ayuda de sus hermanas empezaron a limpiarnos mientras se besaban y absorbían los residuos de nuestra descarga.

Yo me encontraba un poco tembloroso, esto era algo sumamente raro, sentí una extraña sensación, como miedo, no podía pensar bien. No tuve mucho tiempo, Mony me dijo que me sentara en el sillón largo junto a Javier, ella se acostó boca arriba sobre

nuestras piernas y me dijo que le mamara la raya y a mi cuñado que jugara con sus senos. Sandra y Ana se acariciaban las tetas, mi cuñada mayor se dio la vuelta y ordenó a su hermanita que le lamiera el ano, se abrió las nalgas con las manos y Ana empezó a meter su lengua en el hoyo.

Mientras lamía la vagina de mi novia, que tenía sabor muy fuerte, debido a sus fluidos y el líquido que había salido de mi cuñado mientras se la estuvo metiendo, ella empezó a tener un orgasmo, movía su cadera de arriba abajo, sus piernas se estiraban, apretaba la cabeza de Javier contra sus tetas y gemía.

Mi pene ya estaba tieso de nuevo, pero esta vez ya quería metérselo a alguna de las incestuosas hermanas…me levanté del asiento y me dirigí hacia Sandra que seguía siendo follada con la lengua de su hermana, le pedí a Ana que me diera permiso y coloqué mi pene en la entrada de su húmeda cueva, empecé a rozarla y acariciarle los labios con la cabeza, recorría toda su concha pero sin introducirla, desde su clítoris hasta la entrada de su ano, acariciaba sus nalgotas, las pellizcaba, las golpeaba. El pene de Javier estaba regresando a su tamaño al vernos y también con la mamada que le hacían mi novia y su hermana menor, sin embargo, me dijo que si quería coger con su esposa debía pagar una cuota. No sabía a que se refería con eso, pero pronto lo descubriría.

Javier estiró su mano hacia la pequeña conchita de Ana, metió dos dedos y empezó a girarlo, se ve que le dolía un poco pues es virgen, después de unos segundos los sacó empapados de sus jugos, y los untó en la punta de su miembro, rápidamente se volteó y le metió el pito semi flácido a mi novia, lo giro en su cueva, como tratando de limpiársela, lo sacó aún más mojado. Se levantó del asiento, me apartó de su esposa y también se lo metió, hizo lo mismo que con Mony, su pene ya estaba casi a tono, estaba lleno de líquido de las tres zorritas, se acercó y me dijo: ‘Si quieres tirarte a mi mujer primero debes dar algo a cambio’, me puso la verga dura cerca de la boca, yo no quería lamerla, aunque la verdad me excitaba verla escurriendo, Sandra me dijo que se la mamara para que me dejara cogerla, Ana también trataba de convencerme, decía que sabía rica, algunas noches antes de dormir su cuñado le daba caramelo, finalmente Mony dijo que me ayudaría, empezó a besarme, después chupaba el pito de Javier y

Mi novia dijo que ya estaba listo y dirigió el miembro completo a mi boca, con una mano lo sujetaba y con la otra me empujaba la cabeza. Empecé a chupar la verga que se ponía más dura en mi boca, no me gustaba mucho al principio, pero era lo que debía hacer para poder tirarme a Sandra, después de unos segundos, mi novia me toma el pito y lo acerca hacia la entrada de mi cuñada que estaba acostada boca arriba, empieza a masturbarla haciendo círculos en su concha, luego lo frota a lo largo de su raya, lo cual hace que me den cosquillas debido al roce con sus vello púbico, de pronto, lo mete y siento la humedad de su cueva. Empiezo a moverme, a coger a mi cuñada mayor al mismo tiempo que le chupo el pito a su esposo. Ana se sienta en la cara de Sandra, quien le mete la lengua hasta donde su cerradito capullo le permite, tengo una visión frontal de mi cuñadita, estiro la mano y acaricio sus tetitas que están desarrollándose, quizá cuando terminen serán del tamaño de las de mi novia Mony, quien estaba de pie recibiendo un masaje en las tetas por parte de Javier.

Así seguimos por un rato, la sala apestaba a sudor y sexo, Ana empezó a tener un orgasmo, fue corto pero se notó que fue intenso, ya que después de sacudirse sobre la boca de su hermana, se hizo a un lado y se recostó en el piso, era la oportunidad para cambiar de posiciones.

Decidimos empezar un juego de castigos con una baraja, quien sacara el número más bajo sería el que debía hacer lo que se le ordenara, quien sacara el más alto iba a recibir el premio durante un minuto, y los que tuvieran las cartas intermedias decidirían que castigo sería.

En la primera mano, Sandra sacó el más bajo y Javier el más alto, por lo que mi novia y yo decidimos que su esposo le metiera el mayor número de dedos por su coñito, sin lastimarla, a

final de cuentas le entraron tres, casi le entraba el cuarto, pero se terminó el tiempo del castigo.

La segunda mano, la ganó mi novia y nuevamente perdió mi cuñada, su castigo fue acariciarle el clítoris con la punta de su pezón, estaban casi del mismo tamaño, Mony se puso más caliente aún, hubiera terminado de no ser porque antes se venció el tiempo.

El tercer juego lo perdí yo y lo ganó Mony otra vez, para premiarla debí meter la lengua por el ano, estaba un poco sudado, pero limpio, le abría las nalgas carnosas y trataba de introducirme lo más que podía, sentí su entrada rugosa y sabor semiamargo.

Así pasaron varias manos, en las que mi novia le besó y mordió el trasero a mi cuñado, Sandra me chupo el pito y el ano, nuevamente Javier y yo nos frotamos las vergas, Mony y su hermana hicieron lo mismo pero con sus tetas. Ana, que había permanecido viendo y reponiéndose de su orgasmo, dijo que quería jugar, todos estuvimos de acuerdo, pero debía que reponer todos los castigos de los que se había salvado.

Le ordenamos que durante un minuto nos lamiera los genitales a cada quien, primero le chupó la raja a Sandra, después me lamió el pito, seguido del de Javier y al final chupo la vagina de mi novia. También le dimos un par de nalgadas cada uno de nosotros, pero después era momento de recompensarla, Ana se puso de pie, Mony y yo nos agachamos, ella le empezó a meter la lengua en el ano y yo en la vagina. Javier y Sandra le chupaban una teta cada uno. Mi cuñadita lo disfrutaba mucho, y me sujetaba la cabeza con las manos para que le lamiera más fuerte. Recostamos a Ana en el sillón y yo seguí haciéndole sexo oral, al mismo tiempo le sobaba sus tetas. Javier también se sentó en otro sillón y mi novia y su esposa le chupaban el pito alternadamente mientras se masturbaban mutuamente, mi cuñado se calentó tanto que no resistió más y lleno de leche la cara de las hermanas, las cuáles se limpiaban con la lengua el semen, él se levantó y dijo que debía ir a comprar unas cosas. Sandra y Mony se acercaron a su hermana menor y la acariciaban para ayudarla a terminar, de pronto le llegó el orgasmo y se vino en mi boca, me apretó la cabeza muy fuerte mientras le daban esas pequeñas convulsiones. Cuando hubo terminado, dijo que debía bañarse de nuevo pues iba a salir más tarde.

Así que nos quedamos mi novia, mi cuñada mayor y yo. Nos dimos un beso entre los tres y les tocaba una teta a cada una, eran diferentes pero igual de ricas, las de mi novia más grandes y pezonudas, mientras que las de Sandra eran un poco más chicas pero más paradas. Me agaché hasta donde sus vaginas y las besé, las chupaba, las mamaba, combinaba sus jugos, apretaba sus labios salidos, succionaba sus clítoris y se los llenaba de saliva, mientras ellas se fajaban y rozaban sus senos. Sandra me puso las nalgas en la cara y empecé a meter la lengua en su hoyo, abriendo sus glúteos blancos con las manos, mi novia se agachó e inició una mamada en mi verga, mi cuñada se masturbaba de pie, cuando dijo que pronto terminaría se sentó en el sillón con las piernas abiertas para tocarse la raja y sobarse las tetas, me ordenó que le lamiera el ano a mi novia, la puse a cuatro patas y repetí lo mismo que le había hecho, mi cuñada inició su corrida, gemía, se retorcía y sus piernas se pusieron tensas, cuando terminó tomó

Cuando estuvimos solos mi novia y yo, nos besamos, mamé sus tetas hasta que sus pezones estuvieron a punto de reventar, las estrujaba, las apretaba y las frotaba contra mi cara. Mony tomó mi pene y lo puso en su entrada, se lo metí y empecé a moverme, sus ojos se pusieron entrecerrados y se veían perdidos, la boca media abierta, le gustaba cómo se la metía. La volteé a cuatro patas y después de untarle saliva y de sus jugos en el ano, empecé a meterla, le entró fácilmente y continué con el bombeo, la nalgueaba y tocaba sus tetas por detrás, mi novia gemía y se movía fuertemente, con una mano se metía los dedos a la raya o se frotaba el clítoris, empezó a tener un orgasmo y al verla mi leche también empezó a salir, saqué mi pene y me derramé sobre sus nalgotas, le embarré la leche y después nos abrazamos, nos quedamos ah&

iacute; desnudos en un sillón de la sala, dónde después me contaría sus experiencias anteriores con Javier y otros amigos de escuela.

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México, D.F.

Autor: charmilopez

charmilopez ( arroba ) hotmail.com

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