MI SUEGRA SOLUCIONA MIS PROBLEMAS


Mi suegra se movía como loquita sobre mi herramienta, enterrada en su apretado culo, yo sentía como un guante mi verga apretada por tan precioso estuche.

Esto me ocurrió unos tres meses atrás, cuando nació mi primer hijo. Mi esposa estaba en la clínica y ese día tenían que practicarle varios exámenes, de manera que no estaría en su sala para visitas, por lo que decidí ir a casa a almorzar y volver en la tarde.

Yo mantengo una excelente relación con mis suegros, con los que siempre hacemos bromas y tenemos muy buena onda, sobre todo con mi suegra a quien le gusta mucho las bromas en doble sentido, lo que a mi esposa a veces le molesta, pero nosotros lo disfrutamos. Por eso mismo, mientras ella estaba en la clínica, mi suegra iba todos los días a mi casa a hacer aseo y preparar el almuerzo, mientras mi suegro estaba en su trabajo.

Ese día llegué a casa y al ver abierto, supuse que ella estaba en casa, pero al entrar no la vi en ninguna parte. Salí al patio posterior y allí estaba mi suegra en la piscina de plástico que tenemos allí.

-¡Hola suegrita! -la saludé- veo que se está refrescando.

-Y Ud. ¿qué hace tan temprano en casa? -me respondió algo asustada- Sí… es que hace tanto calor! Y ahora -continuó- váyase para adentro para salirme.

-¡No me diga que está pilucha, suegrita! -le dije riendo.

-No, estoy con ropa interior, pero igual se trasluce con el agua… Ya -continuó- váyase para salirme.

-¿Y perderme el espectáculo de verla en paños menores, suegrita? ¡Por ningún motivo! -Ya no se ponga patudo el calentón -dijo haciéndose la enojada- ¡váyase! -No suegrita, me está tentando, mire que ando medio calentón.

-¡Mire no más! ¿Y por qué anda tan alzado, si se puede saber? -Es que su hija me tiene sin hacer las tareas como tres meses… por el embarazo… -¡Que tonta es! -exclamó- yo cuando estaba embarazada, le daba duro hasta último momento, ja, ja, ja! Bueno, por favor, váyase para salirme. Recuerde que soy su suegra y me debe respeto! -Es que tengo unas ganas enormes de faltarle el respeto, suegrita! -¡Ya caliente, váyase! Me di vuelta y entré a la casa, pero igualmente a través de las cortinas del ventanal la observé cuando se salió de la piscina. Vestía sólo un sostén blanco rebajado y unos calzones tipo bikini también blanco y con lo mojado, se le traslucía el pezón grande y oscuro y entre sus piernas una gran mancha negra, denotando que tenía una mata de vellos abundantes sobre su vagina. Con sus manos trataba de taparse, sin conseguirlo. Al entrar al salón me vio mirándola.

-¡No se pudo aguantar de mirar el calentón! -y se metió en mi dormitorio, meneando sensualmente sus caderas lo que hizo que sus nalgas se movieran en forma exquisita. Mi suegra es una mujer de unos 58 años bajita, algo gordita, pero de hermosas piernas, con un par de tetas grandes y redondas y ahora que me fijaba, un culo realmente excitante de grandes nalgas, pero bien formadas. De rostro no muy hermoso, pero normal para una mujer de su edad. Lo que sí tiene y ya lo dije es una gran simpatía. A los pocos minutos salió vestida con un vestido de seda blanco ceñido a su cuerpo y con un gran escote, solo con tirantes delgaditos. En sus manos llevaba el sostén y los calzones blancos, los estrujó un poco y los tendió en el patio para que se secaran.

-Ahora vamos a preparar algo de comer ¿ya? -me dijo sonriente, como olvidando lo ocurrido y dirigiéndose a la cocina. Yo la observé mientras caminaba, se veía calentadora con el vestido ceñido a sus grandes nalgas… por supuesto denudas.

Me afirmé en el marco de la puerta mirándola detenidamente.

-¿Y Ud. Suegrita -me atreví a preguntarle- de cuando que no hace las tareas? -Uuuuf! -respondió- hace mucho que no pasa nada… tú sabes que tu suegro tiene sus años, además su enfermedad… me tiene un poco dejada… -terminó suspirando.

-Es una lástima, suegra, porque Ud. Está para el crimen -le dije riendo.

-Recién me quería faltar el respeto y ahora me quiere matar ¡ja, ja, ja! ¡y eso es que me quiere! -Pero la mataría de gusto suegrita..

-¿Y qué le puede gustar de esta vieja gorda?

-dijo suspirando.

Me acerqué detrás de ella y tomándola de las caderas acerqué mi cuerpo a ella.

-¡Esto me gusta! -le dije bajando mis manos y posándolas en sus ricas nalgas, duras y suaves sobre la seda de su vestido- y esto -continué subiendo las manos y tomándole las grandes tetas desnudas por sobre el vestido, grandes duras y con un pezón que iba creciendo. Pegué mi miembro duro a su trasero y ella empujó su culo hacia atrás acomodándolo entre sus grandes nalgas, refregándose con él. Yo sin dejar de acariciar sus ricas tetas la besé en el cuello y ella se dio vuelta abrazándome y enredamos nuestras lenguas en un beso super apasionado. Bajé los tirantes de su vestido y sus grandes tetas quedaron desnudas a mi vista. Las tomé con ambas manos y acaricié sus pezones que se endurecían, mientras la besaba. No podía refregar mi miembro en su sexo por los rollitos en su estómago, pero agarrar sus grandes nalgas era una delicia.

-Suegrita, hace tanto tiempo que me tiene caliente… -le dije en un susurro.

-Y Ud. Luis, si supiera lo que me calienta cuando empieza con sus bromitas… sobre todo cuando no está mi marido… -se apretó más a mí- deseaba tanto este momento!Comencé a besar y chupar esas ricas tetas, mientras ella gemía de placer y se retorcía en mis brazos, no dejaba de sobarle sus grandes nalgas y su vestido ya estaba por la cintura, disfrutando de esas carnes abundantes pero excitantes de mi suegra, distinta a la esbeltez de mi esposa, ella era toda exuberancia, sus muslos gordos, sus nalgas abundantes y sus tetas grandes contrastaban con su hija, produciéndome un morbo extraordinario. Ella en tanto, comenzó a acariciar mi miembro sobre el pantalón y así abrazados nos fuimos a mi dormitorio, donde caímos sobre la cama abrazados. Ella se acostó boca arriba y comenzó a sacarse el vestido.

-No suegrita -la detuve- no se lo saque, quiero tenerla así como me imaginaba que la cogería a la rápida sin alcanzar a sacarle el vestido. -Ella rió y se quedó así con el vestido arrollado a la cintura, con las tetas al aire y sus muslos… en su conjunción una mata abundante de pelos negros adornaban su rica vagina, de labios grandes y rosados que invitaba a ser acariciados… Comencé a besar su cuerpo, bajando mis labios por su estómago, sus rollitos, para llegar a su rica concha, entreabrí sus pelos con mis dedos y comencé a lamer suavemente por encima esa rica concha. Un olor a limpio y a hembra caliente inundó mi nariz, lo que hizo que más me calentara e introduje mi lengua entre sus grandes labios, que estaba jugosos, en busca de su clítoris. Lo encontré y dirigí hacia allí mi ataque, mi suegra se removió en la cama como escabullendo esa lengua ansiosa que lamía y chupaba esa rica concha derramando jugos que tragaba golosamente, mientras la madura mujer gemía, se quejaba y se movía en la cama.

-Así, mijito… así… sigue… sigue por favor… que estoy gozando como una yegua..! Sigue… sigue por favor… aaaaaaaaaay que rico…. Aaaaay como gozo por la puta..!¡Estoy acabando… tan rico…estoy… acabando… Acaaaabo tan, tan r rr rico!Inundó mi boca y mi cara de sus ricos jugos y moviéndose como una serpiente, lanzó sus últimos grititos y un orgasmo intenso la inundó, quedando con sus ojos cerrados y su respiración entrecortada.

-¿Sabes Luis? -Me susurró una vez ya repuesta- tengo dos fantasías, dos caprichitos que nunca he podido cumplir con mi marido… y ahora contigo… -Dígame suegrita -respondí entusiasmado- yo le haré lo que me pida.

-Me da vergüenza, pero nunca he hecho un 69… y el otro te lo diré después.

-¿En serio suegrita, nunca lo ha hecho? -En serio, mi marido nunca me ha pedido que se lo chupe y él me ha lamido la cosita tan solo una o dos veces, pero ni la sombra de cómo lo haces tú, mijito… me hiciste acabar como nunca con tu pura lengua..

-Suegrita -le dije- ahora usted aprenderá muchas cosas ricas con su yernito que la quiere ¿ya? -Si mijito -se entusiasmó- quisiera hacer todas esas cochinaditas ricas que nunca he hecho con mi marido y que solamente las imagino cuando me masturbo.

-Bueno suegrita, mire cómo tengo el pico para usted solita… ¡tóquelo! -Mi suegra tímidamente comenzó a sobarlo y a pasar sus dedos por la cabeza algo húmeda.

-¿Qué grande lo tienes! Me da miedo -exclamó- el de mi marido es chiquitito, pero este ¿no me dolerá cuando me lo meta? -Ja, ja,

ja -reí- suegrita le va a gustar tanto que lo va a agradecer, además la zorrita se estira para recibirlo!

La abracé y la besé tiernamente y terminé de desvestirme, luego me acosté boca arriba y puse a mi suegra acostada sobre mí a la inversa, quedé con su entrepierna a escasos centímetros de mi boca y ella con mi pico casi en su boca, por instinto comenzó a lamerlo y a acariciarlo como si de un manjar se tratara, le pasaba su lengua suavemente y le daba pequeños chupaditas a la cabeza… yo la dejaba que aprendiera y comencé una lamida como a mí me gusta para calentarla más todavía. Parece que surtió efectos pues a los pocos minutos ella metió mi pico en su boca y se dio maña para chuparlo y meterlo casi hasta su garganta, chupando y degustándolo. Yo comencé a levantar y bajar mis caderas en un movimiento de culear para que lo sintiera y ella hizo lo mismo, empujaba y levantaba su pelvis como culeando mientras mi lengua hacía estragos en su concha y mi pico en su boca… comenzó a gemir y a dar pequeños grititos sin sacar el pico de su boca y a intensificar sus meneos, estaba próxima a acabar de nuevo y yo también de manera que aumenté mis movimientos cuando sentí que ella nuevamente me inundaba de sus ricos jugos y gemía largamente, entonces ya no aguanté y acabé copiosamente empujando mi verga en su boca y lanzándole chorros de caliente leche, que la hicieron atragantarse y toser un poco, pero trató de no perder la leche que llenaba su boca y nuevamente lo metió en su boca y chupó con más ansias hasta que todo mi semen fue directo a su garganta… sus labios chorreaban leche, pero con la lengua la atrapó y la degustó como un rico manjar, sin dejar de acariciar mi verga como si de un juguete se tratara, hasta que perdió su erección. Ella había alcanzado no sé cuantos orgasmos y estaba muy agitada. Se recostó en mi pecho, mientras nos acariciábamos.

Luego se levantó para ir a buscar unas cervezas para reanimarnos. Se veía excitante con su vestido arrollado en su cintura y las grandes tetas y su culo al aire, provocando calentura nuevamente en mí el movimiento de sus ricas nalgotas desnudas.

Cuando regresó con los vasos, mi pico ya estaba nuevamente parado.

-Mira como lo tienes nuevamente -exclamó- ¡parece que me está esperando para meterse en mi conchita! -No tan solo en su conchita, suegrita -le respondí.

-Ese es mi otra fantasía, mijito -continuó ella- ¿conoces a la Sra. del almacén de la esquina? -Sí, esa gorda con un tremendo culo -contesté.

-Esa misma -siguió mi suegra- pues ella me ha contado que su marido siempre se la pone por el culo… que al principio le dolió mucho, pero cuando pasó el dolor le gustó tanto, que no hay día que no se lo pida por el culo! -¡Con razón tiene el culo tan grande! Ja, ja, ja! ¿Y usted suegrita, también lo quiere probar por atrás? -Luis… quisiera hacer tantas cosas… pero por ahora me conformo con lo que hemos hecho y quisiera tenerlo metido en mi conchita… ¿podrás todavía? Lo del culo me prometes que será para la próxima vez ¿ya? Por ahora me da mucho miedo… tendremos tiempo ¿cierto mijito?La abracé y comencé nuevamente a calentarla, mi verga estaba dura y dispuesta a otro ataque, la acosté para la penetración, pero ella me dijo que le gustaba a ella arriba, de modo que me acosté boca arriba y mi suegrita fue montando lentamente, refregó mi verga por los labios de su conchita que ya estaba mojada nuevamente y se recostó en mi pecho, aplastando sus grandes tetas contra mi cuerpo.

-¡Aaaaay Luis…. ¡cuánto deseaba tener este rico pico en mi cosita…! ¡Es tan grande y rico!… Así mijito… métaselo todito a su suegrita caliente que hará las tareas con usted cada vez que estemos necesitados… no me importa que mi marido no me atienda… lo tengo a usted mijito… y si su señora… aaaaaaaaaaaay que rico… así, así… siga… siga…

Mi verga estaba metida hasta la mitad en la concha de mi suegra y ella se movía desesperada montada en la verga que la clavaba… Yo empecé a sobarle las nalgas y le empecé a meter un dedo en su culito, ella reaccionó instintivamente esquivándolo, pero ante mi insistencia se dejó hacer entre gemidos y grititos ahogados. Le introduje dos dedos, y aunque estaba apretado su agujero, mojé mis dedos con el jugo de su concha y lubricándolo pude meter casi tres dedos en su grandioso culo que tanto me calentaba, ella cabal

gaba con la pija enterrada totalmente en su chochito y se dejaba penetrar por el culo con mis dedos, poco a poco se fue dilatando su agujero posterior y de pronto, con mi pico bien parado y mojado con sus jugos, lo saqué rápidamente y lo cambié de agujero, metiéndole la punta en su ano. Ella lanzó un grito sorprendida, pero entendió mi proceder y se dejó caer sobre mi gran miembro. Lanzó otro grito de dolor.

-¡Aaaay mijito..! ¡Me estás partiendo..! ¡Cuidado..! Que me duele mucho… me duele muuuucho… aaaaaaay…. Aaaaaaaaaaaay… me duele…. Me partes el culo…..

-Suegrita, si quiere se lo saco… -¡No por favor! Si me lo sacas no podré metérmelo de nuevo… y lo que más quiero es tenerlo en mi culo… ¡sigue! Aunque me partas… ¡sigue..!, duele mucho pero aguantaré…mmmmmffff…. que rico… creo… que… ya no… ya no me… duele… ahora gozo…. Aaaay que rico… ¡sigue por favor!

Mi suegra se movía como loquita sobre mi herramienta, enterrada en su apretado culo, yo sentía como un guante mi verga apretada por tan precioso estuche. Ella bufaba, se quejaba, gritaba, pero no dejaba de moverse caliente al máximo… De pronto meneando la cabeza para todos lados le vino un tremendo orgasmo que la hizo aumentar el ritmo de su cabalgata.

-Aaaaaay…. Uuuuufffff….. mmmggggffffmmm… estoy acabando de nuevo… tócame la concha… tócame la concha por… favor que estoy acabando… tan rico… oooooooooooh..!, oooooooooooh! -y cayó como desmayada sobre mi pecho, con su respiración entrecortada y jadeando y transpirada entera. El olor a zorra inundaba la habitación. Ambos abrazados sin movernos disfrutábamos del rico polvo que habíamos echado por el rico culo de mi caliente suegra. Nunca imaginé que era tan caliente y tan rica para la cama.

-Creo que no me podré sentar en varios días -dijo riendo- pero no importa, cumplí mis dos fantasías nada menos que con mi rico yernito… Mi hija podrá hacer su cuarentena tranquila, pues tu suegrita te solucionará los problemas sexuales que tengas yernito… Guardaremos el secreto celosamente y cada vez que podamos… aquí me tendrás.

Alcanzamos a bañarnos y vestirnos, cuando sonó el timbre de la puerta. Era mi suegro que venía a buscar a su esposa. Nos abrazamos y tomamos unas cervezas. Cuando miré para el patio vi los calzones y sostén de mi suegra tendidos. Disimuladamente los tomé y los guardé en mi bolsillo en un descuido de mi suegro. Luego se despidieron y se fueron, felices por el nuevo nieto que tenían. Yo quedé solo en la casa, acariciando sus calzones y sostén, mudos testigos de una tarde super entretenida con mi suegrita.

Comentarios de maduritas o de alguna suegrita, a mi correo.

Autor: Pepe pepe9969 (arroba) starmedia.com

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