MI PRIMERA VEZ EN UNA DOBLE PENETRACION


Cuando el equipo de futbol ganó el primer lugar en la liga.

Era el partido de fin de liga, jugábamos el sporting de Coyoacán (mi equipo) contra el Real de Iztapalapa, las acciones estaban muy parejas, pero en una descolgada del Real nos metieron un gol estupendo. Fue entonces que le comente al Aníbal, ya saben quien es un negro grandote, que jugaba de medio, fuerte, con el pelo rizado largo, que le caía sobre los hombros, y el cual tenía un súper garrote, fenomenal, que si ganábamos le chuparía el garrote, por todo el fin de semana.

Aníbal me dijo que aceptaba la proposición, en eso se acercó Erick y nos dijo que nos secreteábamos, le mencioné lo que le dije a Erick, pero que esa proposición también era para él. Para no ir tan lejos les diré que ese día ganamos tres a dos. Ganamos el trofeo de la Lija y yo gané un fin de semana fenomenal con Aníbal y Erick.

Terminando el partido y los festejos nos preparamos para irnos al Paraíso en Cuernavaca, íbamos en el coche Aníbal, Erick, Joe, y un primo de Aníbal un tipo guapo, también negro como Aníbal, pelo chino largo amarrado con un cordón de color amarillo chillante, fornido, como de 1.80 m de estatura y unos 83 kilos de peso, el primo de Aníbal se llamaba Abel, pero Aníbal todo el tiempo se dirigía a él como «Burro» y no era porque fuera muy tonto en la escuela. Pues el tal Burro hablaba muy bien y se expresaba con gran sabiduría. Por lo que yo suponía que el tal Abel tenía una tranca fenomenal, y era cierto aún encima del pantalón se le veía un tremendo bulto.

El camino lo recorrimos sin contratiempos y compramos en el camino provisiones para ese espectacular fin de semana. Por fin llegamos al Paraíso, llevamos todo a la cocina, yo pedí mano para ir a bañarme, luego uno a uno siguieron en el baño, para estar frescos y limpios, cuando me bañaba el Burro pidió permiso para entrar pues se estaba meando, ya adentro se quitó la ropa, como él seguía en el baño aprovecho, como no había ni puerta ni cortina en la bañera, pude admirar el súper garrote de Abel, era negro, venudo, grueso, y eso que no estaba totalmente erecto, el Burro, me miraba fijamente, y me dijo que tenía un trasero muy bonito, al mismo tiempo que se acercaba agarrándose el pito, el cual empezó a levantarse y pude admirar el gran tamaño que tenía no por nada le decía Aníbal «el Burro», fácilmente el garrote le medía 25 centímetros o más, se me acercó desafiante, con su instrumento en la mano, yo estaba que la boca se me hacía agua, imaginándome que e succionaba el pitote que portaba, cuando de plano se metió a la regadera abrazándome y rodeando mi cuerpo con tremendos brazos, se palpaba fuerte, musculoso, me hizo sentir muy bien en sus brazos.

Cuando le iba a decir que a que se debía eso me besó en la boca acallando mi pregunta, enseguida fue bajando sus manos hasta que se afianzó de mis nalgas, me dijo que estaba riquísimo que mis nalgas estaban duritas y redondas, yo no pude más y solo atiné a inclinarme un poco para que su tremenda vergota entrara en mi boca y empezar a succionarlo, su tranca estaba deliciosa, grandota, gruesota, era un mangar y me puso a mil en instantes, estaba tan caliente que la verga se me enderezó en segundos, pero mi deseo era mamarle hasta lo más profundo, su vergota no me cabía en la boca, pero no importaba le rodee su glande parecido a un casco de soldados alemanes, su glande era duro y resaltaba del resto de su tremendo pito, lengüetee su frenillo haciendo que se retorciera de placer, en ese momento tomó mi cabeza y me forzó a introducirme lo más que podía su garrote en la boca, no fue posible que me metiera la totalidad de su miembro no me cabía, a pesar de mi calentura por tragármelo todo, lo recorrí por fuera a todo lo largo, varias veces, me tragué sus pelotas una a la vez pudiendo constatar que estaban llenas de leche, y me aprestaba a dejarlas vacías.

Regresé a su tremenda cabezota e hice esfuerzos por llenar mi boca con ese pitote de placer, el Burro decía que no aguantaba más, que quería penetrarme por el culo, le dije que no deseaba otra cosa que ser ensartado por él, le enjaboné muy bien el miembro, voltee para

darle la espalda, me incliné un poco, parándole lo más que podía mi culo, él puso su cabezota a la entrada de mi ano, y muy lentamente fue introduciendo su cabeza en mi ano, yo no soportaba el dolor su cabezota era más grande que el círculo de mi ano, pero estaba tan caliente que el dolor fue pasando, el burro entró y salió solo con su cabezota, y poco a poco me fue dando más y más y más verga, mi culo estaba que reventaba, por el tamaño del burro, cada vez que entraba lo detenía con mis manos para que no me lastimara tanto, cuando estaba a la mitad se detuvo dentro de mí y me dijo que yo necesitaba amoldarme a su tamaño y grosor, pasados unos momentos, continuó metiendo y sacando hasta que por fin entró en su totalidad dentro de mí, tenía sus 25 ó 30 centímetros de verga yo se la veía grandísima dándome placer a más no poder, entró y salió varias veces, mi placer era indescriptible, estaba súper caliente gozando como un degenerado de esa trancota, ahora le suplicaba al burro que me diera de a perrito, se salió de mí dejándome poner en cuatro, se fue atrás de mí, se hincó, arquee mi trasero para enseñarle todo lo que se iba a coger ese día, él me dijo que tenía un culo lindísimo, y que me perforaría las nalgas, (yo pensé más de lo de hoy).

Volvió a poner su cabezota en mi ano, yo le paraba más y más las nalgas deseando ser perforado por ese pitote de lujuria, fue metiendo su cabeza hasta vencer la oposición de mi esfínter anal, luego me recorrió como a la mitad de su miembro, entrando y saliendo varias veces, cada que entraba su glande me recorría los pliegues anales hacia adentro y cada vez que salía me los acomodaba en su lugar haciéndome experimentar un placer infinito, yo le suplicaba que me metiera todo el pito, cuando más calientes estábamos, él salió hasta la entrada de mi culo, me agarró del hombro derecho con su mano derecha y con su mano izquierda me tomó de la cintura, yo me puse flojito y cooperé lo más que pude con el burro, era seguro que me iba a dar una metida violenta y seguramente me iba hacer gozar como un loco, y así fue, respiré hondo y en determinado momento fui ensartado de un solo golpe por esa inmensa vergota de placer, grité calladamente de dolor pues tenía su garrote adentro de mis entrañas, sentía su verga desgarrarme todo el culo, ahora el burro entraba y salía lentamente haciendo experimentar únicamente un placer infinito era transportado a la gloria con semejante pitote adentro de mi culo, por fin el burro de vino, Aaahhhh, oooohhhh, yyyyyyaaaaa, sssssiiiiiii, oleadas de leche llenaron mi culo, su venida era como un bálsamo refrescante, continuó con su venida era tan abundante que su semen escurría por mi piernas, estaba tan caliente por estar ensartado por tremendo pitote que yo también me vine y a cada chorro de mi leche más y más le paraba las nalgas y él más y más me la metía hasta adentro.

Terminamos de bañarnos le lavé su garrote y se lo dejé tan limpio que hasta brillaba. Aníbal y Erick no perdían el tiempo ya habían preparado las botanas y las cubas y los dos estaban adentro de la alberca besándose y cachondeándose, se notaba que los dos se dan placer mutuamente, la trancota de Aníbal era imponente, y la de Erick no se quedaba atrás, los invité a salir de la alberca para hacer válida mi proposición en el partido, Aníbal saltó de inmediato, su garrote estaba súper erecto, me abalancé sobre él y lo tiré de espaldas, me metí en la boca todo su pitote, quedando yo en cuatro frente al espectacular cuerpo de Aníbal. Como era mi chocolate favorito y además estaba bien caliente con la cogida que me dio el burro, el placer de mamarle la verga a Aníbal era de lujuria, ahora el burro que también estaba caliente con la cogida que me había propinado se tiró debajo de mí y empezó a mamarme la verga, a Erick no le quedó otra y le tuvo que mamar la verga a el burro, los cuatro éramos una máquina succionadora, ellos tirados en el pasto y yo en cuatro mamándole la verga a Aníbal, ahora les dije que cambiaríamos de posición, pues yo quería cabalgar a Aníbal, así que me incorpore para quedar de frente a Aníbal y su inmenso garrote, hice una sentadilla hasta que su ve

rgota quedó frente a mi ano, Aníbal me dijo que si no me bastaba con la del burro, yo le dije que su vergota era la única que me llevaba al éxtasis, y que deseaba tenerla adentro de mi culo, con las manos me abrí todo lo que pude las nalgas para que Aníbal me penetrara en su totalidad con semejante tranca, subía y bajaba de su tranca a placer mi culo recorría todo su garrote desde la cabezota hasta que su vientre chocaba con mi perfecto trasero, ahora le dije a Erick que también cabalgara a el burro que no sabía como había logrado el burro darme una cogida fenomenal.

Aníbal estaba feliz ensartándome su pitote en el culo y yo a su vez era llevado al éxtasis con cada metida y sacada, pero no sabía las intenciones de Aníbal y el burro, me incliné sobre el pecho de Aníbal para besarlo y decirle cositas al oído, de modo que mi culo quedó bien parado mismo que era recorrido por la súper verga de Aníbal, el burro sin notarlo yo estaba atrás de mí, solo noté que Aníbal me daba un abrazo muy fuerte, le dije que me abrazara así que se sentía muy rico, estar ensartado con mi vergota de chocolate, y su abrazo envolvente, cuando me tenía bien abrazado, el burro me colocó su tremenda cabezota en el ano, y cuando Aníbal medio salía hasta la mitad de su garrote, el burro entró también en mi culo, yo estaba tan, pero tan caliente, que estaba por venirme, mi ano se dilató al máximo, tenía las dos vergas dentro de mi culo, el dolor y el placer eran indescriptibles, los dos me decían que si quería más verga por el culo, yo les dije que si que estaban deliciosas y riquísimas, que me dieran más y más verga, y así lo hicieron, los dos entraban y salían de mi trasero con precisión milimétrica, sentía como mi ano era distendido en su totalidad, Aníbal no dejaba de abrazarme para que no me zafara de la tremenda cogida que me daban, el burro se aferraba de mi cadera y me daba toda su vergota por el culo, yo les suplicaba que me dieran para dentro, pero con mucho cuidado pues al fin y al cabo teníamos todo el fin de semana para disfrutar del sexo. Erick empezó a reclamar que el que onda, yo estaba tan caliente que pronto me vendría, así que le dije que se pusiera frente a mí para mamarle la verga, Erick se acomodó delante de mí y empecé a darle una mamada fenomenal, o sea que me estaba tragando tres vergas al mismo tiempo.

Aníbal y el burro me gozaban por el culo y Erick entraba y salía de mi boca y también estaba tan caliente como yo que estaba a punto de llenarme la boca de su delicioso semen. Los cuatro nos movíamos acompasadamente, el más caliente de todos era yo que exploté en el vientre de Aníbal, aaaaahhhhhhh, ooooooohhhhh, ssssssssiiiiiiii, yyyyyyyaaaaaaaa, denme verga, denme verga, y Aníbal y el burro me dieron toda su vergota por el culo entraban hasta adentro y salían como a la mitad, para darme más y más verga. Yo no terminaba de venirme no se de donde me salía tanta leche, estaba tan caliente mamándole la verga a Erick que se vino en mi boca, oleadas de su venida inundaron mi boca, su semen eran tan cálido y sabroso que me apresuré a tragármelo, era como un coctel de miel, y me apresuraba a tragármelo todo, Erick se retorcía con cada succionada que le daba y me decía que no dejara de mamarlo, que lo hacía muy bien, que me daría harta leche para que me la bebiera toda, por fin Erick me dio toda su leche, le succioné hasta la última gota de su ardiente venida, la cual estaba deliciosa. Cuando estaba experimentando la más fenomenal cogida que recibía en mi vida y mi primera doble penetración, Aníbal y el burro me dijeron que estaban por venirse, les dije que no pararan de darme verga que se vinieran dentro de mi culo, que deseaba que su venida inundara mis nalgas, yo estaba súper caliente con esas dos vergas dentro de mi culo y como estaban por venirse, paré más y más mis nalgas, para que el burro entrara desde arriba y Aníbal entrara a fondo desde abajo, los muy cabrones me dieron toda su vergota respectivamente, cuando los dos estaban hasta adentro de mi trasero sentí un calorcito muy sabroso, y oleadas de semen me inundaron el culo, los dos se estaban viviendo al mismo tiempo.

Ssssssssssiiiiiiiiiiiiiiiii, yyyyyyyyyyaaaaaaaaaa, aaaaaaaaahhhhhhhh, oooooooohhhhhhh, uuuuuuuummmmmmm, gemía Aníbal, oooohhhhhh, aaaaaahhhhhh, uuummmm, «pero que nalgas tienes Joe», gritaba

el burro, uuuuuummmmmm, ssssssssiiiiiiiiii, yyyyyyyaaaaa, estas nalguitas son mías, Aníbal reclamó la propiedad de mis nalgas, inmediatamente diciéndole a su primo, que pasó burro estas nalguitas son de mi propiedad, ya están amoldadas a mi garrote. Yo intervine y les dije, no se peleen que para los dos tengo, hay culo para rato, o que no les gustan mi trasero, además tenemos todo el fin de semana para otras tantas penetraciones, o que no les gustó darme verga los dos al mismo tiempo y por el mismo hoyo. Los dos se quedaron conformes, yo me incliné sobre Aníbal y le dije al oído: Tu vergota es lo que más quiero en este mundo, está riquísima, deliciosa, ya sabes que me llena absolutamente, no tienes porqué enojarte, mi culo será por siempre tuyo. Aníbal me abrazó muy fuerte y me besó en la boca apasionadamente, al tiempo que los dos se salían de mi culo, ahora mi culo soltaba chorros de leche contenidos cuando se vinieron.

Ese fin de semana los tres me dieron tanta verga que más no se podía había gozado como un degenerado de verga, mamadas y dobles penetraciones, a todas horas, y en todas las posiciones. Ese fin de semana fue el más caliente que pude haber experimentado.

Amigos, vean otros relatos míos, agradecería sus comentarios buenos o malos, los quiero mucho.

Autor: Joe

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