Mi cuñado culeador


El se puso crema en la pija y se colocó detrás de mí, me pasaba la pija por la cola, sobre los cachetes, por la vulva, sobre el ano, lentamente introdujo un dedo en mi ano y luego dos, mientras me decía que abriera las piernas, que me relajara, y… de repente vi las estrellas, sentí un dolor tan fuerte que se me escapó un pequeño grito, algo duro y grande me estaba desvirgando el ano.

La historia que estoy por contar es algo que me da vergüenza pero que a su vez es el momento que más gocé en mi vida. Me llamo Marcela, tengo 38 años y vivo en Buenos Aires, estoy casada desde hace 15 años y tengo 2 hijos.

Un día, alrededor de las 2 de la tarde, mis hijos estaban durmiendo y mi marido trabajando (él trabaja hasta las 7 de la noche) yo estaba haciendo gimnasia en casa, tenía puesto una remera celeste y un pantalón elastizado de color blanco, de repente todo se apagó, se había cortado la electricidad. Entonces lo llamé por teléfono a mi cuñado (el marido de la hermana de mi marido) que se llama Jorge y tiene 33 años, el sabía de electricidad, enseguida vino a casa y en 10 minutos tenía energía nuevamente.

Yo mido 1,58 mts y peso unos 49 kilogramos y mi cuñado (Jorge) es alto, mide 1,79 mts y pesa unos 80 Kilogramos, estas diferencias entre él y yo son importantes por lo que hicimos juntos.

Luego que él guardara sus herramientas, nos quedamos parados charlando, de repente se me quedó mirando directo a los ojos y luego se me acercó hasta quedar a muy pocos centímetros sus labios de los míos, de repente sus manos comenzaron a rodearme la cintura hasta llegar a mi espalda y luego bajaron hasta mi cola acariciándola toda. Yo me quedé helada, quería detenerlo pero mi cuerpo no me respondía, sabía que si no lo detenía me iba a coger, no sé cómo pero lo sabía. Entonces cerré los ojos y él me besó, de repente no sentí más sus manos ni sus besos pero no me atreví a ver que pasaba, unos segundos después lo volví a sentir pero esta vez sus manos me acariciaban mis pequeñas tetas, una de sus manos bajó, se metió dentro de mi pantalón, luego dentro de mi bombacha y no paró hasta que un dedo se hundió en mi concha, entonces comprendí que él estaba detrás de mí.

Yo sabía que tenía que parar con esto, que yo estaba casada y él también y sobre todo que éramos cuñados pero el placer que sentía me lo impidió, no lo pude resistir más, no pude ocultar lo que sentía y comencé a gemir, me incliné hacia delante y sentí algo enorme que chocó contra mi cola, era su pene, un enorme bulto, tiré una mano hacia atrás, la puse entre él y yo y tomé ese enorme bulto en mi mano. Mientras me apoyaba por atrás Jorge comenzó a decirme cosas al oído, me decía que me quería coger, que hacía tiempo que me miraba y le gustaba mi cuerpo por ser chiquita y delgada, que le encantaba mi pequeña cola, decía que tenía el culito paradito y redondito como a él le gustaba y que siempre se preguntaba cómo sería penetrarme.

Sus manos comenzaron a bajarme el pantalón, yo me di la vuelta y también comencé a bajarle el pantalón, y luego, al bajarle el calzoncillo, algo duro largo y grueso apareció entre mis manos, «que pija enorme» pensaba yo. Si había llegado hasta ahí ya no podía detenerme, ahora estaba dispuesta a todo, sin pensarlo mucho me agaché delante de él, tome su pija con mi mano y me la hundí en la boca, casi no me entraba, Jorge me tomaba de la cabeza y me la empujaba hacia él.

Luego los dos nos miramos y fuimos hasta una mesa, me senté sobre ella, abrí las piernas y Jorge se colocó delante, tomé su pija con la mano y me la puse entre las piernas, inmediatamente él empujó y comenzó a metérmela lentamente, al principio me dolió pero luego el placer me cegó y sólo veía placer y placer. Enseguida todo su pedazo entró dentro de mí. Jorge me besaba la boca y las tetas mientras toda su pija entraba y salía una y otra vez rozando mi clítoris y poniéndome cada vez más loca. Poco tiempo después tuve un orgasmo con unos gemidos tan fuertes que casi grito de placer.

Fue entonces que de la boca de Jorge salieron las palabras que toda la vida recordaré «Date vuelta» me dijo cuando terminé de acabar, yo sabía lo que eso significaba y sus consecuencias, entonces le expliqué que de atrás era virgen y que ni siquiera a mi marido le había dado la cola por miedo a que me lastimara y eso que mi marido no tiene la pija tan grande como él, en ese momento fue cuando pensé en sus 80 kilos y en su enorme pija dentro de la pequeña cola de una mujer de 48 kilos, solo pensaba en si resistiría esa penetración, además siempre pensé que el sexo anal era algo sucio y doloroso.

Pero luego, quise ser penetrada, en ese momento no pensé en lo sucio ni en el dolor, sólo quería gozar más y más y por primera vez en la vida quería que una enorme pija entrara hasta el fondo de mi cola sin importar lo que yo sufriera si me partía en dos, entonces sólo le dije «Soy toda tuya Jorge… incluyendo la cola» él me tomo de la mano y me llevó al sillón donde me pidió que me acostara boca abajo, luego me colocó un almohadón debajo de la cintura y quedé con la cola levantada, él se puso crema en la pija y se colocó detrás de mí, me pasaba la pija por la cola, sobre los cachetes, por la vulva, sobre el ano, lentamente introdujo un dedo en mi ano y luego dos, mientras me decía que abriera las piernas, que me relajara, y… de repente vi las estrellas, sentí un dolor tan fuerte que se me escapó un pequeño grito, algo duro y grande me estaba desvirgando el ano.

Los segundos de penetración parecían minutos, al rato pensé que ya me la había metido toda, pero cuando me dijo que solo había entrado la punta, pensé «Por Dios… me va a desgarrar el culo… y bueno de algo hay que morir», estaba tan caliente que no me importaba desmayarme de dolor, sólo quería que él, mi cuñado, me partiera el culo y para demostrárselo le dije «Dale Jorge… dejá a tu cuñadita bien culeadita» y empujé la cola hacia arriba, él continuó empujando muy lentamente, a veces me la sacaba toda y me la volvía a meter pero cada vez un poco más adentro, me penetraba con mucho cuidado, sentía como mi cola se abría y su pija entraba centímetro a centímetro mientras un par de lágrimas brotaron de mi ojos, Jorge me preguntó si me dolía mucho, le mentí, le dije que estaba bien y que me la metiera toda, porque eso era lo que quería.

Luego de un rato de culearme me dijo que ya la tenía toda adentro, me había penetrado completamente, yo no podía creer lo que estaba haciendo, mi cuñado me estaba penetrando por el culo, tampoco podía creer que toda su enorme pija haya entrado en mi cola, sentía la punta de su pija en mi estómago y mi cola desgarrada y partida en dos. Una vez penetrada por completo gemíamos los dos, nos movíamos los dos juntos, culeando y culeando, gozamos del sexo anal un largo rato hasta que tuve mi segundo orgasmo, tampoco sabía que el sexo anal podía provocar un orgasmo, seguro que lo estábamos disfrutando, luego Jorge comenzó a temblar y a gritaba mientras yo sentía como su pija se sacudía cada vez que eyaculaba dentro de mi culo. Nunca lo había imaginado a mi cuñado gozando de esa forma y menos cogiéndome como lo hizo.

Cuando Jorge me sacó la pija me dijo que un hilo de sangre chorreaba de mi ano, eso no me sorprendió, me había imaginado que me desgarraría el ano con semejante pene.

Hoy, un tiempo después de esa movida tarde, me sigo preguntando como fui capaz de hacer lo que hice, y de cómo pude resistir esa penetración anal con un dolor que nunca olvidaré pero también una experiencia y un placer que tampoco nunca olvidaré, tampoco olvidaré a mi cuñadito que hasta ahora fue el único dueño de mi trasero.

Autora: Marcela

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Escrito por Relatos co1461.ru

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