Me hicieron mantenimiento, culo y vagina


mantenimiento culo

Veo con satisfacción que han gozado con mi anterior relato, el de mis dos ejecutivos, así que he decidido contarles lo que aconteció el día lunes pasado.

Como ya les comenté el aburrido de mi marido es un hombre de negocios, con una vida laboral muy agitada. La madrugada del domingo debí llevarlo de urgencia al aeropuerto, pues lo llamaron de una sucursal de la empresa en que trabaja, debió viajar a Brasil, por tres días, lo que a mi me dio gran alegría, pues tenía tres días de libertad total.

El lunes por la mañana debían venir a realizarle mantenimiento a la piscina de nuestra casa, ya que empezaba a hacer calor y debíamos tener la piscina, los vestuarios y demás cosas totalmente en orden, para comenzar la temporada de verano.

Estaba tomando sol en mi reposera con mi bikini azul, totalmente consciente de que venían a hacer mantenimiento, y estaba dispuesta a divertirme un poco. A las diez de la mañana llegaron tres hombres de la empresa de mantenimiento y se pusieron a trabajar, pero siempre mirando mi cuerpo, que ya estaba empezando a tomar el color que deja el sol.

Como sabía que me miraban de soslayo, con movimientos totalmente estudiados por mi, me quité el corpiño y me puse a tomar sol de espaldas, mi cola es espectacular, según los comentarios de amigos y amigas.

Estuve unos quince minutos así, luego me puse de frente, y me serví un jugo de frutas, para mi y para los hombres que estaban trabajando, me acerqué a ellos, así como estaba con la parte de abajo de mi bikini, sin sostén, y los convidé a tomar un refrigerio.

-Hace mucho calor muchachos, tomen un jugo de frutas. -Gracias señora, me dijo un tal Luis, que estaba ya nervioso viendo mis senos al aire -Si, verdad, hace mucho calor. -Señora, -me dijo el que estaba más cerca de mi- ¿puedo decirle algo sin que usted se ofenda? -Sí. Y sentí que me estaba humedeciendo al ver el deseo en sus ojos. -Tiene usted, los pechos más hermosos que vi en mi vida.

-¿Te gustan?, ¿te gustaría besarlos? -Es lo que más deseo en este momento. -¿Y qué esperamos?, vamos al vestuario y ahí estaremos más cómodos.

Comencé a caminar hacia el vestuario, sabiendo que él me seguiría como un perro en celo.

Entramos al vestuario, y me tomó entre sus brazos, comenzó a besarme con lujuria, pasándome su larga lengua por el cuello, bajando, bajando hasta mis senos, sobando primero uno, y acariciando mi pezón con la mano, yo no daba más de calentura, pasaba su lengua en círculos por mi pezón, y me mordía con sus labios, yo no podía creer lo que me estaba haciendo este hombre rudo, lo que me hacía gozar, con mis manos acaricié su pene ya erecto, de repente para mi sorpresa, entró otro señor, y nos preguntó.

-Quiero participar de esto, no me dejen fuera, esta señora me está volviendo loco con sus provocaciones, y quiero cogerla, no me dejen fuera…

Estaba tan caliente que lo tomé del cuello y comencé a besarlo, a pasarle mi lengua por su torso desnudo, a saborear su pecho, y le pedí.

-Dame tu verga, quiero chuparla, mientras el otro me coge.

Nos acomodamos, me tendieron sobre una mesa que está en el vestuario, que usamos para dejar bolsos, toallas, etc. Quedé tendida en la mesa, con las piernas colgando, uno me acercó su pene a mi boca, y comencé a besarlo con loca pasión, el otro me empezó a lamer, primero mis pies, mis pantorrillas, mis muslos, le pasaba la lengua entera, de punta a punta, mientras sus dedos jugaban con mi clítoris,

-No paren ninguno de los dos, sigan haciéndome cosas, les rogaba.

La punta de su larga lengua llegó a mi clítoris, y comenzó a jugar con él, primero suave, despacio, lo besaba, lo sobaba, sus movimientos eran en círculo, después subía, después bajaba, luego lo quitaba e introducía su larga lengua en mi vagina, y luego la quitaba, y volvía a jugar con mi clítoris.

Mientras este guapo me hacía esto, yo gozaba como loca, tenía el otro paquetito en mi boca, el cual chupaba y apretaba y masturbaba y chupaba, en un momento, el regalito precioso que tenía en mi boca, explotó y me llenó de semen, el cual tragué hasta la última gota con gran placer. Mientras el acababa en mi boca, yo acababa con la lengua del otro en mi vagina.

-Ahhhhhh, qué placer, no pares, no pares, pedía yo, mientras un orgasmo de primera categoría me invadía.

Le bañé todo su rostro con mis jugos. El muy pícaro, después que acabé, me tomó en sus brazos, me sentó en la mesa y me penetró, con mucha fuerza, fue un envión que me hizo vibrar de placer, y comenzó a entrar y a salir de mi vagina, el otro recuperándose, atacó nuevamente, y me empezó a lamer los brazos, mientras el otro me daba y daba…, en ese momento nos percatamos de la presencia de un tercero que había entrado al vestuario a ducharse.

-Vaya, vaya…, a mi nadie me invitó a participar de esta fiesta…mmmmmmmm, -Si la señora acepta, yo no tengo problemas. -Si, si, únete, quiero todas las pijas, todas las lenguas, todas las manos, para mi. -Vayamos a mi cuarto que estaremos los tres más cómodos.

Uno me levantó, y me alzó entre sus brazos, y mientras me llevaba alzada, me besaba los pechos, el otro iba acariciando mi vagina, introduciendo sus dedos, y el otro, con movimientos rápidos, me tocaba el ano, así llegamos a mi cuarto, los tres llenos de lujuria y calentura. Una vez en mi habitación, comenzaron los juegos más excitantes que se puedan imaginar.

Los tres me tocaban y acariciaban, no había lugar ni agujero que no fuera tocado, imagínense ustedes, tres penes, seis manos, tres lenguas para mí sola, ahhh, ahhh, ahhh, qué rico todo esto!

Estaba chorreada de mis jugos vaginales, tanta lujuria junta, tenía una boca en mi seno derecho, haciendo maravillas y otra boca en mi parte izquierda que succionaba mi pezón, una lengua en mi ano, que entraba y salía, y unas manos jugando en mi clítoris, estallé en un nuevo orgasmo.

El que me chupaba el ano, me puso en cuatro y me penetró de a poco, mientras uno de los que estaba adelante me metió su enorme, e hinchado falo en mi vagina, no podía más de placer porque el tercero me lamía toda, fue a la cocina, trajo un frasco de miel y mientras me cogían de atrás y de adelante, el untó todo mi cuerpo con la miel, y comenzó a lamerme de punta a punta.

-Ahh, ahhhh, no paren, sigan cogiéndome y chupándome, ahhh, por favor, no paren,

Mi nuevo orgasmo fue explosivo, mientras acababa, pedía más y más. El que me untó sacó a su compañero de atrás y dijo:

-Es mi turno, quiero darle de atrás, ahí te dejé algo de miel, para que sigas saboreándola.

Y eso hizo, me saboreaba, la miel se mezclaba con su saliva, el que me estaba cogiendo por delante, me llenó de leche tibia, y eso hizo que tuviera un nuevo orgasmo, así me fueron cogiendo los tres, un rato cada uno, por detrás y por delante, yo quería seguir, así que los aliñé y empecé a chuparle la pija a uno, y a los otros los masturbaba, después uno se vino atrás, porque no quería perderse mi ano…

Así que al que masturbaba con mi mano, se la empecé a chupar locamente, hasta que dejó todo su semen en mi boca, el cual me deleitó su sabor, me quedaba el otro, para seguir chupándosela y eso hice, hasta que depositó sus fluidos en mi boca, mientras el otro se acababa en mi ano, con sus manos recorría todo mi cuerpo, así acabamos todos juntos, estábamos en la mayor de las glorias, en un momento de tanta culeada toda junta, vi la foto de mi marido que me sonreía, y yo le hice un guiño, y le dediqué mi nuevo orgasmo.

Después nos duchamos los cuatro juntos, y seguimos de fiesta, me tocaban, me manoseaban, y me seguían chupando, y yo daba placer y recibía.

Después de descansar un rato, los muchachos de mantenimiento se retiraron a hacer su trabajo, ya que se habían atrasado

Sobre mi cuerpo desnudo que olía a jabón, me puse una bata de raso amarillo, até su lazo en mi estrecha cintura, me puse mis tacos altos y fui hasta la cocina a servirme un vaso con agua, en eso estaba cuando dos brazos muy varoniles me tomaron desde atrás y una lengua siento que comienza a jugar en mi oído derecho, y me dice:´ -Señora, yo no quiero compartirla, la quiero toda para mí, la quiero besar, chupar, lamer, pero sin compartirla.

Me día vuelta y era el encargado de la obra, su mirada libidinosa, su lengua, sus palabras calientes, me hicieron perder la cordura, y le dí un beso muy húmedo, nuestras lenguas se entrelazaron y comenzaron a jugar, me tomó en brazos y me llevó a mi dormitorio, cerró la puerta con llave, me dejó con extrema suavidad sobre el piso, y me dijo:

-No te quiero compartir, quiero que seas por un rato solo mía, y me dejes hacerte de todo, quiero hacerte acabar con mi lengua, con mi pene, darte de atrás, de adelante, hacerte gozar como a una perra, pero solo yo. -Si, si, si, por favor.

Nos besamos y abrazamos hasta hacernos daño, su lengua me besaba, empezó en mi cuello, y bajó hasta mis pezones que duritos ya lo esperaban, me besó tanto, tanto los pechos, que tuve mi primer orgasmo con él, luego bajó con su lengua hasta mi vagina que estaba empapada.

Me la chupó de todas las formas, con violencia, con suavidad, con ganas, con experiencia, su lengua recorrió mi vagina de punta a punta, tuve otro orgasmo, luego me penetró por delante, y comenzó con un bombeo, de entre y salga espectacular, me la metía hasta lo más profundo de mis entrañas y me la sacaba, y así fuerte, despacio, hacía círculos con su pene duro, grande y dispuesto dentro de mi vagina.

Mientras tanto sus manos me acariciaban las tetas, y su lengua no dejaba de estar por distintas partes de mi cuerpo, en un momento le pedí que se recostara boca arriba, y yo me puse en cuatro patitas, le acerqué mi sexo a su boca, y le pedí que me la siguiera chupando, eso hizo, sus dedos inquietos entraban de a uno en mi ano, ya un poco inflamado, pero me daban placer igual, después de tener un nuevo orgasmo con mi sexo en su boca.

Me subí arriba de él y lo cabalgué como la mejor jinete del mundo, lo cabalgaba y bajaba mi cabeza para chuparle el cuello, las tetitas y el cada vez introducía más y más sus dedos en mi ano, le decía que iba a seguir cogiéndolo, y él rogaba que no parara, en un momento me quedé quieta arriba suyo, pues temía que se corriera y yo no quería eso, así que montada arriba de él, lo empecé a chupar nuevamente, él era el hombre más feliz del mundo y yo me sentía la puta más grande del mundo, pero no me importaba nada, solo quería coger y ser cogida.

Me puso en cuatro y me empezó a besar el ano, mientras yo miraba la sonriente foto de mi marido que estaba allí nomás. Lentamente me fue penetrando, primero la cabeza, luego de a poco fue introduciendo su falo hasta el final, yo le decía:

-Así mi amor, cogeme así por atrás, ahora lo que más deseo es tener pijas, muchas pijas, mientras me cogés por atrás quiero más pijas, quiero más pijas! -Por ahora tendrás solo la mía, ya te dije que no te comparto. -Llama a tus amigos, ahh, ahhh, quiero que me cojan todos juntos, ahhh, ahhh, cómo me gusta que me cojan varios a la vez.

-Eso será otro día, ahora puta, perra, recibí mi pija.

Y si, recibí su pija hasta el fondo de mi ano, recibí su semen, y recibí sus dedos en mi clítoris que me hicieron tener un nuevo orgasmo. Y mi marido seguía sonriendo desde el retrato. Cuando él se retiró después de cogerme como lo hizo, se fue a su casa.

Luego me cogieron los otros tres de a uno, y luego terminamos la velada los cuatro juntos, los tres para mí solita, como a mi me gusta.

Y mi marido seguía muy sonriente en la foto que recuerdo se la saqué en la luna de miel.

Autor: Laikipia

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2 Comentarios

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  1. Excelente relato.

    Mira que se nota como te gusta el sexo y lo aprovechas, que suerte tienen algunos trabajadores con sus patronas, jejejejeje

    me encanto, sobre todo porque trabaje un tiempo en mantenimiento domestico y mas de una vez tuve fantasias con mis clientas, lastima que no pase a realizarlas como los de tu relato.

    un beso

  2. hola laikipia
    yo soy 1 joven apasionado de estos relatos me gustaria muchisimo conocerte para poder saaciarte no como el aburrido de tu marido. espero tu respuesta en mi mail. besos

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