Me cogía a la madre, desfloré a la hija


desflore hija

Se dejó penetrar sin forro (de hecho me lo pidió) y se hizo una maestra en el uso de una lengua ágil y curiosa.  Se descubrió una degustadora exquisita de jugos, una maestra en el sexo anal que pedía que no terminara, en fin, algo indescriptible. Fue una tarde imposible de igualar, terminó en la ducha en la que pude penetrar a las dos mujeres hasta que mi pija no dio más.

Hola, esta es la primera vez que les escribo (frase trillada si las hay, pero esta vez es una estricta verdad)

Soy Eduardo, de casi 54 años, vivo en Buenos Aires, casado con hijos, empleado bancario y la historia que les quiero contar es la absoluta verdad.

Hace 4 años, parece mentira… ya pasaron cuatro años. Conocí a Mary.

Mary es una mujer de mi misma edad, en realidad de un año menos, a la que conocí en un chat telefónico. La cosa es que, palabra más, palabra menos, quedamos en vernos, yo dije mi verdad, tenía una vida marital desastrosa y buscaba encontrar una mujer con todas las letras para una relación informal estable.

Mary, es una mujer de cabello rubio, piel blanca, pechos enormes y… ¿cómo te lo digo lector?… Mary es…gorda pero es un volcán en la cama.

Mary labura en una empresa de seguridad en la Ciudad Universitaria de Buenos Aires, es madre soltera de Carolina, una “nena”, en ese momento de 18, casi 19 años y con un cuerpo escultural que… bueno ya te voy a contar…

Después de una charla de media hora donde cada uno contó lo que quería, sentía, necesitaba y buscaba, quedamos en vernos en una esquina muy cercana al barrio donde mi esposa vivió de soltera, pasa que cerquita de ahí hay un par de hoteles donde, si se daba la cosa, podíamos terminar fundidos en la fiesta de la carne.

Esa tarde nos encontramos y no habían pasado 5 minutos que estábamos en camino a un hotel.  Para ser franco, no me había dado cuenta de la gordura de Mary, sí que era corpulenta y ese par de tetas que mostraba bajo un conjunto de chaqueta y pollera, me pudieron…

Mary me había dicho que le encantaban los besos de lengua, cuando entramos a la habitación y vi como comenzaba a sacarse la ropa, le dije:

-A ver si te gustan los besos de lengua- y me largué sobre ella comiéndole la boca y metiéndole la lengua hasta la garganta, ella no se quedó atrás y se prendió a lo loca.

Ni corto ni perezoso, metí las manos por debajo de la chaqueta y comencé a recorrer su espalda para llegar a los breteles del corpiño. Ahí me vine para adelante y, levantando las copas del corpiño me prendí de los pechos, apretando esos pezones hermosos.

Ella reaccionó aumentando la presión en el chupón hasta que le levanté la ropa y me prendí como desesperado a uno de esos pezonzotes rosados que coronaba un pedazo de teta descomunal. Ella gemía y comenzó a sacarse la ropa, me dijo que esperara y se mandó para el baño mientras yo me sacaba la ropa y me metía en la cama.

Dos minutos después, Mary salía del baño totalmente desnuda mostrando su cuerpazo que remataba en un bosque velludo que se hundía entre sus piernas, triángulo que en las próximas veces se depiló a mi pedido…

Casi no la dejé que se metiera en la cama que ya estaba hundido entre esas piernas lamiendo y chupando como bestia esa concha que se puso jugosa enseguida. Gritaba, gemía, pedía más ¡y a mi no se me paraba!, ¡qué garrón!

La penetré con la lengua y después me dediqué a mordisquear su clítoris hasta que me bañó con una catarata de jugos, ¡en ese momento el tipo se despertó y se puso duro en todo su esplendor! No esperé más y se la mandé sin forro (ni había comprado y en el hotel ni tenían…) hasta el fondo.

Comencé a bombear mientras ella me besaba metiendo su lengua en mi boca sin dejarme casi respirar pero calentándome a lo animal. Le avisé que acababa y me pidió que lo hiciese en su boca.

Chaaaaaaaauuuuuuuuu… una de mis fantasías jamás cumplida, y esta mina viene a pedírmelo ella… ¡Loteriiiiaaa! Creo que vacié la leche de 40 años en esa cara… después se encargó de limpiarme bien la pija que iba bajándose y después se mandó al baño a lavarse.

Esa tarde fueron dos polvos más, todo lo que pasaba era una fantasía cumplida por primera vez. Repito que esa era la 1ra. Vez que me pasaba algo así, y que todo pasara sin pedir nada… era demasiado. A Mary le encantaban varias cosas: tener una pija en su boca, la tendría por horas, tiene una maestría para lamer despacio, pone unas caras que hacen obligatorio el concentrarse demasiado para no acabar en la primera de cambio.

Disfrutaba que le hagan la cola previa pasada de lengua por toda la zona… sin dejar de mencionar que se pasaría el día con una boca entre sus labios vaginales. En los momentos de descanso nos contamos nuestras vidas hasta que la calentura retornó y me dediqué a poner en práctica mucho de lo que había aprendido en esta página, trucos, poses, fantasía, en fin… todo lo que mi mente loca pensaba, ella lo aceptaba. ¡Eso era lo que me volvía más loco!

Nos encontramos varias veces más, y ya lo hacíamos en la ducha, en el piso sentados… Mary era una estufa que usaba su gordura como elemento de seducción y que es capaz de hacer lo inimaginable, era una hembra sedienta de sexo que disfrutaba su sexualidad y amaba haciendo disfrutar.

Una de esas veces, nunca me voy a olvidar de esto, hablábamos de tríos y de que ver a dos mujeres haciendo el amor, para mí, es algo sublime. Una vez, ella me había mostrado una foto de Carolina, su hija que, en poco tiempo cumpliría 19 años… En verdad, una hembra y con un cuerpo que…¡Mamma Míiiiiia1

En medio del juego de calentura previo a un polvo de antología que incluyó la cola, un 69 y una cabalgada donde ella, sin límites se puso a gritar como una bestia fuera de control (yo me preguntaba ¿en serio soy yo el que logra esto?), imaginábamos la posibilidad de hacer un trío con una mujer. Para ser franco, ya tenía preparado algo que me rondaba en la cabeza y que esperaba el momento exacto para disparar.

Quiero estar con vos y Carolina, Mary, quiero cogerlas a las dos juntas- le dije. No sé si me escuchó o no o se tomó el tiempo para acabar como una osa, tomar un respiro, para después mirarme a la cara, partirme la boca de un chuponazo y decirme…

-Sos un hijo de puta… te querés coger a mi hija… -Y a vos también- le dije- quiero verlas a las dos en bolas dándose con todo y garchándome (Follando-Cogiendo) a mí después. -Qué hijo de puta…- fue lo único que me dijo y no hablamos más del tema.

Una semana después, cuando la llamé para encontrarnos, Como era costumbre, me tiró la bomba.

-Venite a casa, vas a cumplir tu fantasía más grande-

Ni te cuento como esperé ese momento, la noche anterior le dí bomba a mi mujer hasta que quedamos los dos, por primera vez en muchos años de casados, tan satisfechos que nos quedamos dormidos en bolas y sin lavarnos.

Mi mujer se preguntaba que mierda me pasaba por tal rendimiento, yo solo pensaba y me hacía la cabeza en lo que sería el día siguiente, esto era solo un aperitivo. El día se me hizo de goma, no terminaba nunca, cuando por fin pude ir para allá, parecía que no llegaba nunca.

Cuando me abrió la puerta del departamento casi me caigo de culo. Mary estaba vestida con un vestido azul oscuro con un escote profundo que mostraba media teta de cada lado, casi me meto adentro sin esperar. Nos comimos la boca como dos animales, hasta que ella se separó y agarrándome de la mano me dijo:

-Vení que quiero presentarte a alguien, Papito…

Cuando apareció Carolina se me paró el corazón.
Vina una mujer bellísima de piel aceituna, con movimientos y cuerpo felino, de un metro 60 y algo, cabello rizado hasta más allá de los hombros, vestía un solerito rojo escotado ¡y sin corpiño!, sus pezones parados salían de la tela esos ojazos verdes me miraban con una mezcla de hambre y curiosidad.

Me dio un beso en la mejilla y me dijo que su mamá le había hablado mucho de mí.

-Espero que bien-le dije. -Le conté de tu… sueño- dijo Mary-pero ella no tiene experiencia y menos en lo que vos querés. -Bueno-dije- eso puede arreglarse- -Ya me ocupé en parte yo de eso-dijo Mary acariciando el brazo de su hija que la miró con una cara de hambre…

Aaaaaah bueeeeeeeeeno, pensé, acá pasó algo, se lo pregunté:

-¿Queeee pasó? -Que por lo menos ya sabe… que es estar con otra mujer-dijo la mamita…-ahora falta el resto.

Hija de mil putas, ¡la mina se había comido a la hija solita! ¡y yo no había estado para disfrutarlo!, …¡qué bárbaro!

No te voy a ir en detalles.  Solo te puedo decir que si Mary es una hembra, Carolina, con su piel aceitunada, unos pezones de órdago que resaltaban su color amarronado sobre dos pechos perfectos que al tocarlos la hacían arquearse de gusto, era una bestia del sexo.

Desflorarla fue algo bello, ella adelantó las caderas para buscarme impulsada, calentada e impulsada por la mamita, después, se largó a un goce salvaje, en el que mordió, arañó, gritó y suspiró hasta el paroxismo y  que mantuvo tanto con su madre como conmigo. (A fe de ser franco, eso me mantuvo con el pito duro para mi total y absoluta sorpresa).

No te podés imaginar lo que es ver esos pechos redondos con dos pezones hermosos, rebotando encima tuyo mientras la guacha tiene su cabeza hacia atrás, la boca semi abierta y los ojos cerrados en un rictus de goce profundo. ¿y esta mina era virgen? Aaaaaaaahhhhhhhhhh!

Se dejó penetrar sin forro (de hecho me lo pidió) y se hizo una maestra en el uso de una lengua ágil y curiosa.  Se descubrió una degustadora exquisita de jugos, una maestra en el sexo anal que pedía que no terminara, en fin, algo indescriptible.

Fue una tarde imposible de igualar, terminó en la ducha en la que pude penetrar a las dos mujeres hasta que mi pija no dio más y por más que hicieron ambas, no hubo más caso.

Dos días después, un auto las atropelló a las dos en la esquina de Blanco Encalada y Cabildo quebrando varios huesos.

Las imágenes de madre e hija coparon las pantallas de todos los noticieros, el relato decía que ambas venían de hacerse unos estudios en un laboratorio cercano, según parece… ambas estaban embarazadas…

Si te gustó mi relato no dudes en poner un comentario, así te sigo contando como siguió la historia…

Autor: Eduardo

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Escrito por Relatos co1461.ru

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