LOS SENOS DE MI HERMANA


Un día, simplemente llegó. La verdad es que mi hermana y yo poco habíamos convivido antes y de hecho nunca nos llevamos muy bien, era la consentida de mamá y papá por lo que peleábamos bastante hasta que terminé mis estudios y comencé a trabajar permaneciendo el menor tiempo posible en casa.

Después de unos años adquirí una pequeña casa, tenía dos habitaciones, baño y medio, una cocina pequeña, comedor, sala y un poco de patio atrás y al frente; es un bello departamento disfrazado de casa pero no puedo pagar nada más grande y lo mejor de todo tengo cable.

Tenía mi vieja camioneta y un par de pequeñas deudas a causa de la adquisición de mi computadora y una sala nueva de la que ya escucharán más adelante. No podía quejarme, era feliz y no necesitaba nada más.

Hacía dos años papá había fallecido y un año después le siguió mamá. Laura mi hermana, se quedó con la casa de mis padres y el auto, manteniéndose del alquiler de dos habitaciones a estudiantes de medicina que acudían a la universidad cercana a casa.

Al poco tiempo de que falleció mamá, Laura me avisó que se casaba con un ingeniero que apenas traté unas cinco veces. Pensando que el capítulo familiar estaba cerrado dediqué mi tiempo ocioso a mejorar mi casa, pintando, actualizando los acabados y pensando en amueblarla poco a poco. Mis únicos muebles eran mi cama, una mesa comedor, mi TV con cable, DVD, stéreo y recientemente mi sala.

Cierto día entre semana, tocó a mi puerta mi hermana Laura con mi sobrino de 3 meses, pasó y comenzó a explorar mi casa como si fuera a comprarla, me pidió de favor que recogiera las maletas del taxi que se encontraba afuera esperando. Pagué y llevé las tres enormes maletas al único cuarto que tenía disponible.

Me explicó que su esposo se había marchado al extranjero en busca de mejores oportunidades pero resultó que la había abandonado en forma definitiva apenas una semana atrás y como no sabía que hacer ni a quien acudir, adivinen, pues sí, vino a buscarme para pedirme consejo y apoyo. Después de varias horas de plática tomó posesión de la única cama que trasladé a su cuarto y estrené la dureza de dormir en mi nueva sala, o más bien de mal dormir en ella.

Al siguiente día después del trabajo seguimos explorando oportunidades mientras comprábamos algo de alimento para el bebé y varias bolsas de pañales y a mi pesar, decidimos que se quedará y alquilara la casa de mis padres para poder costear los gastos de ambos. Fuimos por su cama y algunas otras cosas pero en general dejamos la casa amueblada para facilitar su arrendamiento. Por suerte se rento rápido y en una buena suma, así que mi cartera respiró un poco, pero mi vida no volvió a ser la misma.

Perdí toda privacidad, apenas dormía y la casa era un desastre. Peleábamos constantemente y de verdad que envidié a su esposo por haber huido. Para colmo, mi camioneta se descompuso y tuve que convertirme en tropa de infantería, nada me salía bien y no veía la puerta. Saben lo que es ir a trabajar y regresar sin ganas de llegar a casa, eso era lo que tristemente sentía.

Un viernes después de una parrillada con mis amigos y algunos compañeros de trabajo que hacía tiempo no veía, me quedé hasta el último momento de la reunión; resignado caminé hasta casa lo más lento que pude. Mientras caminaba y en medio de la noche, medité si mi suerte cambiaría o si sería capaz de acostumbrarme a mi nueva familia. Al llegar ya bastante agotado, solo pensaba en ducharme con agua bien caliente y dormir a pierna suelta pero al entrar descubrí a mi hermana en la sala aún despierta con Charly en brazos.

Al acercarme y preguntar porque ambos estaban despiertos observé que amamantaba al bebe. Era una escena nada común para mí pero bastante tierna, mientras Laura dormita

ba el bebé parecía bastante activo alimentándose. Su seno desnudo, era muy hermoso, enorme y blanco completamente a merced de mi sobrino.

– Hola, ¿quieres cenar algo? – No, gracias solo quiero bañarme y dormir – ¿Te fue bien?

Nunca antes me habían preguntado algo así y tampoco persona alguna me esperaba en casa, era muy extraño para mi.

-Sí, del trabajo fui a comer con unos amigos y me entretuve.

-Bueno, lo importante es que llegaste bien, comenzaba a preocuparme.

Apartó al bebe quien aún chupaba, lo colocó en su sillita junto a ella y se cubrió el seno desnudo, no sin antes limpiar de restos de leche de su pezón.

-Acuéstate te ves cansada -Dormir…. No, todavía debo sacarle el aire al bebe, de lo contrario tendrá cólicos -Bueno, nos vemos mañana.

-Que descanses

Al despertar, el sábado por la mañana, me dirigí al baño ya que no pude ducharme la noche anterior y descubrí que estaba ocupado, así que me recargué en la pared dormitando mientras esperaba que Laura saliera. Me aburrí y decidí echarle un ojo a mi sobrino para ver si dormía pero al llegar a la puerta entreabierta observé a Laura sentada en su cama con una especie de corneta en su pecho. De inmediato me sorprendió mirando atentamente.

-Pensé que estabas en el baño y vine a ver si el bebé dormía.

-No, anoche se trabó el seguro y no pude abrirlo.

-¿Qué haces?, ¿qué es eso? -Estoy extrayendo un poco de leche, el bebé no la toma toda y si no la saco mis senos se inflaman y me duelen mucho.

-Perdón no quería verte, yo…..

-Lo sé, no te disculpes, en este momento mis senos cumplen su función y es lo más normal del mundo que los veas, además el sostén me lastima así que acostúmbrate hermanito.

-No creo acostumbrarme pero lo intentaré (no podía estar más equivocado)

Salí bastante apenado y destrabé el baño. Después de ducharme, reviví y decidí tomar un soberbio almuerzo. Al investigar en la cocina descubrí que Laura ya había preparado un par de hotcakes con tocino, así que los devoré.

Terminando, me senté a ver las noticias del mundo cuando Laura se acercó y bajo el volumen indicándome a señas que el pequeño Charly dormía. Se acomodó junto a mí y dio un largo suspiro.

-Nunca creí verte como ama de casa y menos como mamá.

-Tampoco yo.

-Estas agotada eh.

-Un poco, solo estoy desvelada.

-¿El pequeño? -No, llegaste muy tarde y me preocupé.

En ese momento me cayó el veinte, si yo faltara Laura estaría totalmente desamparada o peor aún lo que ella más odiaba, sola.

-La próxima vez te avisaré.

-Como no sea por señales de humo.

-El lunes te compraré un móvil.

-Gracias, pero no quiero que gastes más en nosotros.

-Así estaré más tranquilo.

-Sí insistes.

De pronto Charly despertó con sonoro anuncio y Laura se incorporó como resorte, lo cargó y lo trajo junto a mí.

-Detenlo mientras reviso su pañal.

Lo revisó y el pequeño estaba limpio, pero lloraba a todo pulmón.

-¿Qué tiene? -Creo que hambre aunque comió muy bien, pero déjame ver

Se sentó a mi lado, abrió su blusa y de lo más natural extrajo su enorme seno. Tomo a Charly, lo acomodo cerca del pezón y como por arte de magia, tan pronto sintió el pezón en su boca, calló y empezó a chupar desesperado.

-Sí, definitivamente tenía hambre.

-¿Ese es el tamaño de tu seno normalmente o… -No, es un poco menor pero ahora esta rebosante de leche, creo que podría criar al menos a cuatro críos al mismo tiempo.

-Y ¿es normal? -Sí, algunas madres producen más leche que otras y creo que soy de esas.

Después de unos minutos, despegó al bebe y lo cambio de seno. Yo estaba impresionado, nunca pensé ver un seno tan grande y hermoso y menos de mi propia hermana.

Mientras miraba atento la escena, Laura me pilló pensativo.

-¿En que piensas? -Nada, es sol……… -¿Es muy grande no?, lo herede de mamá Creo que me sonrojé y más aún me puse muy nervioso, no sabía que decir.

-No te apenes, amamantar es lo más natural del mundo.

-Sí pero no me acostumbro.

-Me pasas el ext

ractor de leche, está en el cuarto sobre la maleta, ah y me traes una toallita de ahí mismo.

Obedecí y regresé a su lado, Laura ya le daba palmadas a Charly en la espalda para sacar el aire. Por fin repitió y lo colocó en la sillita portátil, tomó el extractor y de lo más natural desnudó un seno y comenzó a ordeñarlo. El cilindro poco a poco se fue llenando de leche mientras ella succionaba. Observé toda la maniobra mientras extraía la leche de ambos senos.

Pasamos un buen fin de semana y yo no podía olvidarme de todo aquello. Cierto día, mientras platicábamos salió de nuevo el tema del dolor de sus senos.

-¿Es normal que te duelan así?, ¿quieres ir con el médico? -No hace falta, es solo que el extractor es doloroso.

-Y cuando Charle mama, ¿te duele? -Nada, al contrario se siente alivio, ¿por qué preguntas tanto? -No nada, es solo curiosidad.

-Bueno….. ¿de verdad quieres ayudarme con el problema? -¿Cuál? -El de mi leche.

Enmudecí y sentí una corriente por todo mi cuerpo y una sensación de revoloteo en mi estomago.

-Es que como el extractor me resulta doloroso…tal vez quisieras……… va, creo que es mala idea, discúlpame.

-Como puedo ayudarte, explícame y lo haré.

Ahora era Laura la que se apenaba y se sonrojaba.

-Quisieras que extrajeras la leche de mis senos.

– ¿Cómo? – Igual que Charly, es muy natural y tú eres la única persona a quien se lo pediría.

-Me apena un poco el solo pensar en esa idea.

-Está bien, tomate tu tiempo y dime cuando estés listo.

En la noche, sin esperar mi respuesta y después de cambiar a Charly me avisó que me preparara. Tomé un lugar junto a ella observando como se acomodaba al hambriento pequeño. Al empezar a tomar su leche, Laura se descubrió su otro seno y me indicó que era mi turno.

– ¿Así nada más? -Anda solo debes chuparlo normalmente, la leche vendrá sola -¿Debo tomarla? -Creo que no hay otra opción Cuando mis labios tocaron su pezón Laura se estremeció y cerró los ojos, recargando su cabeza hacia atrás. Comencé a chupar emocionado y de inmediato sentí el sabor de aquella caliente leche. Entre más chupaba más leche entraba.

Sentía el grosor de su pezón hinchado adherido a mi boca y el calor de la piel blanca de su seno en mi mejilla. Era fantástico, veía ese enorme seno amamantarme con deliciosa leche fresca. Con una seña, me pidió cambiar, movió a Charly a su otro seno y me instalé en el contrario, sosteniéndolo yo esta vez.

Sentí que el tiempo no transcurría. Unos momentos después terminó Charly.

-Permíteme sacarle el aire y dormirlo, ahora regreso.

Me quedé satisfecho y ansioso al mismo tiempo. Después de unos 45 minutos, regresó Laura con una gran sonrisa.

-Quieto ahí, tu misión apenas comienza.

Se colocó donde mismo y se descubrió el seno, de esa manera comencé de nuevo mi tarea. Esta vez sin competencia, los senos eran todos míos. Mientras chupaba descubrí que Laura empezaba a disfrutar el hecho de amamantarme, acariciaba maternalmente mi cabeza mientras yo tomaba su leche.

Como los antiguos emperadores chinos, cuando alguno enfermaba era obligación de una familiar directa, preferentemente alguna hermana, amamantar al emperador para brindarle protección contra su enfermedad, cuidarlo y alimentarlo hasta que mejorara. Esto se fundamentaba en que era leche proporcionada por un seno de la misma sangre y además se consideraba la seguridad del emperador.

Yo no estaba enfermo, pero era mi responsabilidad cuidar de mi hermana mientras tuviera problemas. Repetíamos cada noche aquella escena, hasta que se volvió una costumbre, sin embargo quiero que sepan que mi estómago no estaba de acuerdo del todo pues tenía una gran soltura que solo fue desapareciendo al paso del tiempo.

– ¿Que pasará cuando el pequeño Charly no beba más leche? – Aún faltan algunos meses.

– Y ¿qué pasará? – Bueno, no lo se…….. supongo que tarde o temprano mis senos se secaran y ya no será necesaria tu ayuda.

No hablamos de eso por un tiempo. La simple idea de que mi hermana me retirara aquellos senos implicaba una situación dolorosa.

En cierta ocasión, por compromiso tuve que viajar a la Cd. de México a realizar ciertas diligencias, mismas que me ocuparon tres largos días. Logré res

olver con éxito mis asuntos y bastante satisfecho regresé a casa con ganas de descansar, ya que esa ciudad es bastante agotadora y estresante para quien no está acostumbrado a ella (como yo).

Al entrar en la casa, Laurita se abalanzó sobre mi atacándome a besos después de un efusivo abrazo. Hasta el pequeño Charly pareció contento de mi llegada y creo que no fue por la sonaja que le compré. Apenas abrí mi maleta y mi hermana se puso a colgar mi ropa mientras me duchaba un largo rato con agua bien caliente.

La casa de inmediato me llamó la atención, estaba impecable por primera vez desde que llegó mi hermana y Charly.

Terminé la ducha y me vestí únicamente con los pantalones de una cómoda pijama que solo usaba en época de frío, ni siquiera me puse ropa interior. Al salir, me capturó mi hermana y me platicó todo lo relativo a los tres días de ausencia y me cuestionó sobre mis trámites.

– En general me fue bien, solo que debí invertir un par de días más para no tener que regresar en una segunda ocasión.

– ¿No planeas recoger los papeles notariados? – No, el licenciado los enviará por mensajería apenas se registren. Y dime como sigues de tu dolor de senos.

– Bastante mal, tengo tanta leche que mis senos están muy inflamados y el extractor ayuda un poco pero duele bastante. ¿Crees que puedas ayudarme un poco al respecto? – Claro.

– Tan pronto bañe y duerma a Charly regreso contigo.

Mientras devoraba un pedazo de pastel envinado delicioso, escuché la regadera y el ajetreo en el baño, así que me acerqué la correspondencia esperando inútilmente encontrar una carta o postal, por el contrario solo encontré un par de recibos por pagar y algunos estados de cuenta. Estaba tan absorto en ello que no me di cuenta cuando se acercó tras de mi Laura.

Me dio un largo abrazo por la espalda y un fuerte y ruidoso beso en la mejilla, su pelo pintado de rubio, estaba muy húmedo y despeinado pero su olor era cautivador. Una sensación de tranquilidad invadió mi cuerpo y la dejé molestarme con el zangoloteó de su cabellera húmeda y helada. Finalmente me liberó y con una seña me pidió que la siguiera hasta el sillón de la sala. Llevaba puesta una bata de baño blanca que le quedaba enorme y como no, pues era mía.

Nos sentamos y se me quedó viendo con una gran sonrisa. Con ambas manos tome la bata y la abrí apenas lo suficiente para liberar su seno derecho. Guauuuu, efectivamente estaba más grande de lo normal por lo que lo veía sumamente suculento.

Sin perdida de tiempo me recargué un poco en mi hermana, aprisioné aquel manjar, jugué un poco con su gran pezón erecto logrando que chispara un pequeño hilo de leche que me escurrió por la mejilla. Con su mano, mi hermana limpió mi mejilla y comenzó a jugar con mi cabello.

A propósito, chupé torpemente provocando que su leche se derramara por mi barbilla escurriendo por su estómago. Inmediatamente cambié de seno sin cubrir el otro. Se apreciaba la leche derramada en su vientre mientras mamaba su otro seno, esta vez sin derrame alguno. Sin pensarlo con mi mano derecha, acaricie su seno libre untando la leche alrededor del mismo y después embarrando en circulo la leche esparcida en su vientre.

Mientras lo hacía, noté que mi hermana, prácticamente aplastada sobre el respaldo del sillón, me miraba con atención. Subí de nuevo mi mano y comencé a presionar su pezón rítmicamente extrayendo pequeñas gotas de leche.

De nuevo, retomé el seno derecho pero antes de mamarlo, con mi lengua comencé a limpiar la leche derramada sobre él sin acercarme al pezón. Esta vez Laura cerró los ojos y comenzó a aumentar su respiración. Bajé un poco y limpié también su vientre dejándolo impecable para retornar a su delicioso pezón.

A cada chupada, este hermoso y redondo manjar arrojaba en mi boca buena cantidad de leche fresca que tragaba lentamente.

– Te extrañé hermanito, no tienes idea de cuanto.

– ¿Te sientes mejor de tus senos?.

– Para nada, me siento como una vaca.

– Nada de eso, verás que en dos días recupero el terreno perdido.

– La próxima vez que salgas lo harás conmigo, al menos te ahorrarás la cena a diario.

– Está bien lo de la cena, pero dos habitaciones no puedo justificar ese gasto.

– Nada de gasto, pedirem

os un solo cuarto y me registraré como tu esposa, así no sospecharán y menos con el pequeño Charly.

– Al menos comprobaré que el sillón del cuarto sea cómodo antes de registrarme.

Reí un poco y volví a lo mío. Al acariciar el seno libre noté el regreso de su excitación así que seguí el masaje del seno y la esporádica pellizcada del pezón, lo que le provocaba un poco de dolor pero acompañado de gran dosis de excitación.

Su respiración se aceleró rápidamente y me di cuenta enseguida de que no solo sentía alivio por liberar su leche, sino que además estaba en pleno celo.

Decidí probar suerte y de nuevo derramé leche por la mejilla hacia su vientre, así que bajé un poco y comencé a limpiarlo con mi lengua. Ataqué su ombligo empapado lo que le provocó un poco de espasmos mientras mi barbilla ya alcanzaba el cinturón de la bata. Presioné un poco y el cinturón cedió abriendo un poco la bata pero no pude ver nada y no me atreví a seguir bajando.

Me arrodillé en la pequeña alfombra, me coloqué frente a ella mientras me miraba atenta con su boca abierta, abrí sus piernas y me acerqué a su pecho. Inmediatamente se incorporó sentándose y aplastando sus senos contra mi, abrió por los hombros su bata y esta calló hasta la cintura desnudando la parte superior de su cuerpo. Aprovechando que sus brazos eran aprisionados por las mangas, sujeté sus hombros y comencé a mamar frenéticamente. Esporádicamente me despegaba para tomar aire y ella me miraba ansiosa pidiendo que continuara.

Trató sin éxito de liberar sus brazos de las mangas pero era difícil, así que se incorporó aún más casi levantándose y lo consiguió, pero al hacerlo el cinturón se soltó y toda la bata se abrió. Sin poder evitarlo, admiré su blanco bikini y antes de que reaccionara aparté la bata dejándola en esa sola prenda, la senté y comencé de nuevo a mamar.

Inmediatamente se echó de espaldas dejándome al aire y sin saber que hacer. Reaccioné pensando que si retiraba sus senos de mi alcance podría chupar su vientre. Al hacerlo sentí su excitante reacción, bajé por el ombligo y llegué al borde de la prenda, sin bajarla y sobre ella seguí chupando hasta llegar a una parte sumamente blanda, seguí y detecté humedad al instante y un fuerte olor a sexo, bajé y comencé a devorar su concha mientras mi hermana, con los ojos cerrados casi gemía, acallaba su gemido pero no podía ocultar su excitación.

Con precaución jalé un poco el bikini y chupé un poco su vagina, presioné y alcancé su clítoris. En ese instante, mi hermana comenzó a gemir un poco mientras yo luchaba por mantener la prenda a un lado.

Desesperado, de un fuerte jalón, arranqué el bikini con un fuerte desgarro y Laura se incorporó como un resorte, me empujó y corrió a su cuarto totalmente desnuda.

Desconcertado, me retiré a mi habitación a dormir con aquello alborotado al cien por ciento. Decidí acercarme a su recámara y sobre la puerta solo le dije, discúlpame, no quería asustarte.

Por la mañana, me entró la cruda moral y me arrepentí de mi comportamiento. Al salir de su habitación, Laura llevaba la misma bata blanca pero esta vez su cabello agarrado y estirado hacia atrás.

– Buenos días, siento mucho lo de ayer, no volverá a suced…..

– Hermanito, no te sientas mal, nada malo pasó, es solo que ….se me alocan las hormonas.

– En serio, la culpa es mía.

– Mira, tu eres hombre y bastante guapo, en eso no te pareces a papá y como yo soy mujer pues la atracción es inevitable, además los dos a dieta de pan, tenía que suceder algo así tarde o temprano.

– Gracias por comprender, pero aún siento pena contigo.

– Para que veas que no pasó nada te brindaré un almuerzo especial – ¿Que planeas?

Sin contestar se acercó a mi silla, abrió su bata dejándola caer hasta el suelo y me acercó sus senos. Esta vez casi me río pues llevaba por única prenda un viejo short mío que le quedaba muy cómico.

– MMMmmm, ¡que delicia!, ¿y con que acompaño tal manjar de reyes? – Ya verás el postre.

Al comenzar a amamantarme ahí mismo en la cocina, per

cibí su dulce aroma y de nuevo me tranquilicé. Esta vez mamé brevemente cada seno y mi hermana se sentó junto a mí con sus senos al aire.

– Toda la noche estuve dándole vueltas a nuestra situación, a lo que pasó y quiero que lo platiquemos juntos.

– Te escucho.

– Anoche, mientras me …… mientras….cuando tomabas mi leche, yo estaba más excitada que de costumbre, quiero confesártelo, no fue solo tu culpa, al verte salir del baño solo con el pantalón me excitó muchísimo y por eso te abracé y besé mientras comías tu pastel. Al rozar tu piel mi excitación crecía, y de veras que extraño esa sensación. Al sentarnos en la sala, sentí gran alivio mientras bebías mi leche pero el ver mi pezón ser ordeñado por tu mano juguetona me calentó de sobremanera. Para acabar, no solo quería que chuparas mis senos, deseaba también mucho más.

– ¿Hacer el amor? – Sí….la verdad es que mi sexo se subió al cerebro por un momento. ¿Tú como te sientes conmigo? – Bueno, desde que comencé a beber tu leche, enloquecí, tanto que al estar fuera de casa solo pensaba en llegar, arrancarte la blusa y devorar tu leche – ¿Solo mi leche? – La verdad sí solo eso y nunca pensé en ti como alguien diferente a mi hermana, pero después de lo de ayer …..

– Ahora si piensas en mi como mujer.

– Pues sí, lo siento.

– No debes apenarte, es natural, tus hormonas también despertaron.

– Vaya que sí.

– Te propongo algo, solo prométeme que lo tomarás en serio, lo pensarás detenidamente y sobre todo no lo comentarás jamás con nadie.

– Lo prometo.

– Bueno, se trata de….

Notaba que la idea en su mente era clara pero no quería dejarla salir, y de pronto:

– Lo que te quiero proponer es como lo del hotel – No entiendo – Sí lo de registrarme como tu esposa, ¿entiendes? – Creo que no.

Entendí claramente pero deseaba oírlo de su propia boca.

– Vaya, no es fácil decirlo – ¿Quieres que mate a alguien o que robe un banco? – No, quiero que seas mi esposo virtual…………

Al decirlo su rostro estaba rojo como sandía y el silencio era total. En ese instante mi oportuno sobrino comenzó a llorar y salvó la situación, mi hermana corrió a su lado sin pensarlo siquiera.

Yo estaba fascinado con la idea pero creí necesario fingir un poco de preocupación, además de que moralmente se supone que debía preocuparme pero no lo sentía así. Un momento después colocó a Charly en la alfombra con su nuevo pañal y lo rodeó de juguetes y sonajas.

– Prácticamente es así, tú nos mantienes, cuidas de nosotros, cuidas de mi, tomas mi leche sin ningún pudor y te quiero muchísimo.

– Yo también los quiero y te quiero a ti pero eres mi hermana.

– Lo sé por eso me da pena decirte esto.

– ¿Como sería eso de ser tu esposo? – Sí, como un esposo normal solo que dentro de la casa o fuera de la ciudad porque nuestros o más bien tus amigos y vecinos saben que somos hermanos.

– Es decir que debo…… – Sí debes eso, cuidarme, mantenerme… – Pues eso hago en este momento – …..chupar mis senos con y sin leche, y….cogerme de vez en cuando – ¿Cogerte de vez en cuando? – …bueno si se puede, prométeme que lo pensarás seriamente hermanito.

– Está bien, pensaré en toda esta situación.

Al regresar Laura con Charly, noté que seguía solo con mi short puesto sin nada más.

Decidí dejar pasar un par de días pero era obvio que mi sesión láctea me lo dificultaría. Logré llegar a media semana y Laura no pronunciaba siquiera el tema, simplemente se limitaba a amamantarme cada noche después de Charly.

Pasó el tiempo y llegó el nuevo fin de semana, Laura parecía no preocuparle la propuesta como a mí, ya que la conciencia y el recuerdo de mis padres pesaba un poco.

Salimos al supermercado de compras y Laura lucía un vestido bastante escotado y de colores pastel con lo que se veía muy hermosa. Es una mujer alegre, de buen carácter pero bastante dependiente. Pelo al hombro pintado de rubio a la Meg Rayan, espalda y brazos delgados, acinturada con piernas esbeltas y largas pero con un trasero rellenito.

Bueno, saliendo de mi letargo, mientras volvíamos a casa bastante cargados tocó el tema de manera directa.

– Tal vez deba mudarme para que estés más cómodo y empezar co

menzar de nuevo con mi vida.

– No lo se, ya me acostumbré a ustedes, me sentiría muy solo – De verás, ¿no será que extrañarás mis senos? – Claro que no, bueno tal vez un poco.

– No sería problema, buscaría un pequeño departamento cerca y vendría a diario a darte mi leche, bueno mientras tenga y además te limpiaría la casa.

– No será necesario porque los dos se quedarán conmigo.

– Te quiero mucho, me haces muy feliz.

La moral se disparó y la alegría regresó a la casa, Laura no tocaba el tema y yo me sentía bastante más aliviado. Terminé de acomodar los víveres en la reducida despensa haciendo un uso extra eficiente de cada milímetro de espacio, mientras Laura lavaba algunos trastes en la fregadora.

Mientras la observaba de espaldas apreciaba su hermosa figura y su delgado cuello, se veía muy moderna y atractiva. Sin pensarlo, fui al baño, me empapé el pelo y con cuidado me acerqué por detrás de ella, la abracé y comencé a besar su cuello mientras la empapaba con mi cabello mojado.

– Vas a ver, te estás vengando, sigue así y te quedarás sin cena.

Sin contestar, retrocedí un poco y acaricié sus brazos desnudos de arriba hacia abajo mientras ella se quedó quieta. Acaricié su espalda hasta llegar a su cintura, bajé y acaricié sus nalgas sin recibir protesta alguna, subí mis manos, bajé sus tirantes a un lado y abrazándola de nuevo por atrás desabotoné los cuatro botones que aún detenían su vestido. El vestido cayó solo a la cintura e intencionalmente se detuvo porque estaba recargada con su estomago en la fregadora. Desabroché su sostén de encajes blanco y lo retiré poniendo sobre la barra.

Tomé su cadera y la jalé un poco para que el vestido cayera al suelo. Un bikini blanco y discreto era su última prenda, lo sujeté por el elástico de ambos lados con la intención de bajarlo.

– ¿Que haces hermanito? – Chequeando lo que tiene mi futura mujer

Terminando la frase, bajé completamente aquel pedazo de tela solo que esta vez con todo cuidado de no romperla. Era como desenvolver un regalo siendo niño.

Al ver surgir aquel trasero blanco y redondo mi emoción se disparó y mi excitación también. Comencé a acariciar su culo mientras Laura se recargaba en mi, acaricié sus senos rebosantes de leche, su vientre y su entrepierna mientras ella se dejaba querer. Besé su cuello, su oído y fue cuando se volteó y me besó. Fue una sensación de explosión, sentir sus labios, su lengua juguetona, ver su rostro mientras mi manos exploraban su nuevo imperio, apretando su culo, acariciando su espalda y sus muslos.

Estaba en el éxtasis cuando Laura comenzó a desvestirme, apartó mi camisa y se apoderó de mis pezones, los chupó y sonreía un poco pícara mientras me veía, aflojó el cinturón de mis jeans y desabrochó el pantalón. Bajó lentamente mi pantalón a las rodillas e inmediatamente metió su mano bajo mi bóxer. Se arrodilló, extrajo mi pene y comenzó a chuparlo como explorándolo pero sin devorarlo aún.

Me indicó con sus manos que me sentara, se acercó de rodillas sin soltar su presa, lo chupó de nuevo y finalmente lo introdujo lentamente en su boca con una sensación de gozo total para mí. Comenzó una mamada lenta y profesional que fue subiendo de ritmo sin llegar a exagerar. De pronto se detuvo, se puso de pie y por fin pude admirar tranquilamente aquella concha con el matojo de vello negro bastante despeinado y abundante. Se acercaba a mi cuando me levanté, la tomé de la mano y después de liberarme totalmente de mi pantalón, la conduje a mi habitación. Sin cerrar la puerta me detuve a un lado de la cama, me sentó tirando de mi y de nuevo se colocó de rodillas frente a mi para continuar con esa deliciosa mamada que me estaba dando.

Se puso de pie y me pegué a mamar sus senos repletos de leche, apreté sus pezones y salían pequeños y cortos chorros de leche en varias direcciones.

– ¿Me estás ordeñando hermanito? – Me fascina tu leche, no se que voy a hacer cuando se termine.

– Quien lo diría, ahora la que va a tomar leche calentita todas las noches soy yo.

– ¿Todas las noches? – Sí, después de que tomes mi leche yo tomaré la tuya, después de todo hermanito s

oy tu esposa.

La recosté junto a mi y comencé a besarla y agasajarnos con toda clase de caricias, aún recostada sus senos seguían siendo redondos y lechosos, bajé y devoré su vientre hasta llegar a su concha, parecía una selva negra. Abrí sus piernas a una posición embarazosa y comencé a probar aquella delicia, estaba empapada y estrecha, lo que me sorprendió un poco pero con gran agrado.

Después de comerme su concha, Laura estaba desesperada, me posesioné y comencé a penetrarla lentamente disfrutando cada milímetro dentro de ella. Retrocedía y cada vez entraba más antes de volver a retroceder.

De pronto ensarté de golpe lo que le robó un gran grito a mi hermana y entonces comenzó a gemir de veras. Con cada embestida mis huevos chocaban con ella provocando un ruido muy curioso y excitante. Veía mi pene entrar y salir de aquella concha estrecha y empapada. Mientras profanaba la concha de mi hermanita veía la cara de gusto de ella, sin abrir los ojos disfrutaba cada penetrada, su boca estaba totalmente abierta y gemía de gusto.

Coloqué sus piernas juntas para estrechar su concha y aumentar la intensidad de la penetración. Al hacerlo desee tener conmigo una cámara, veía la silueta de su culo y piernas esbeltas mientras ensartaba mi palo, al salir estaba completamente empapado y listo para volver a entrar.

Con mis manos le di vuelta y la coloqué en cuatro patas, ajusté la altura de su culo y me acerqué por detrás como un torero dispuesto a matar con la espada. Entré hasta el fondo y me detuve, reajusté la distancia de su culo acercándome a ella y comencé a bombear. El golpeteo del mete y saca en su concha me enloquecía de placer y admirar su culo y espaldas desnudas y completamente a mi merced era simplemente indescriptible.

Cambiamos de lugar, me recosté boca arriba mientras Laura me daba otra mamada fugaz, limpió cualquier rastro de humedad de su coño con sumo cuidado, se colocó en posición de montar y se ensartó ella solita con gran maestría. Tan pronto quedó ensartada hasta el fondo, comenzó a moverse en círculos culeando de lo lindo, luego hacia delante y hacia atrás, era toda una experta. Yo no la estaba cogiendo, era ella quien me cogía a mi.

Una maestra para culear, una experta mamando y con sus pechos rebosantes de leche, que más podía pedir, además era mi propia hermana, de mi misma sangre y a mi completa disposición por propia voluntad.

Cuando sentí que me venía, le indiqué para que se separara y no correr riesgos, de inmediato se apartó hacia atrás masajeando mi pene violentamente para acelerar mi venida y de repente comenzó a mamar con furia ayudándose de su mano y recibió toda mi leche sin derramar una sola gota y para terminar de sorprenderme, me ve, abre la boca repleta de semen y comienza a tragar todo hasta no dejar rastro.

– Te advertí hermanito que esa leche de hoy en adelante es solo mía…

Se acercó a mi lado y se recostó junto a mí. Veía su cara de felicidad mientras creo que ella disfrutaba mi cara de sorpresa.

Charly esta por cumplir cinco años y nosotros seguimos disfrutando del sexo como el primer día aunque con mucho más discreción, créanme, vale la pena mantener a mi hermana, es la mujer más excitante y ardiente que jamás conoceré, sabe lo que me gusta y como hacerlo, así que no necesito más.

Autor: Stuka

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2 Comentarios

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  1. Color de sus pezones
    Sabor de su leche
    Olor fuerte o sirve de su concha
    Sale los labios internos de su raja
    Sabor de sus flujos

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