INIMAGINABLE INFIDELIDAD DE MI COMADRE


Esta historia es real, y debido al impacto que tuvo en su oportunidad, quiero referirla a usted y apreciaré mucho los comentarios que me hagan sobre ella Soy venezolano y vivo en Caracas. Tengo un gran amigo de la Universidad, soy abogado y mi amigo también; quizás mi mejor amigo. Para ponerle un nombre, lo llamaré Ismael. Mi amigo Ismael, está casado con Isabel (nombre ficticio), una hermosa venezolana, hija de un ciudadano Alemán y de una matrona venezolana, de la región Zuliana. Pueden imaginarse ustedes la belleza de Isabel, producto de este singular cruce de razas. Es una mujer espectacular, atractiva, que cuida su cuerpo con constante ejercicio, y para mayor detalle favorable, es muy femenina.

Mi amigo Ismael y su esposa Isabel me honraron hace más de 10 años como padrino de su hijo mayor. Somos compadres. Este matrimonio y el mío con frecuencia organizamos nuestras vacaciones de diciembre, y pasamos juntos la navidad en algún lugar de Venezuela o del exterior. Así ha sido por mucho tiempo.

La historia que les contaré se desarrolló en la Isla de Margarita, lugar escogido por ambos matrimonios para pasar las vacaciones de 2003, tiempo en que se desarrollaron los acontecimientos que les contaré.

Precisamos el 18 de diciembre para el encuentro. Los compadres llegarían el 17 de diciembre, un día antes que nosotros. Ellos llegarían al Hotel Laguna Mar, ubicado en las adyacencias de la Ciudad de Pampatar y nosotros al Hotel Bella Vista, en Porlamar. Escasamente 10 Km. de distancia. Mi esposa, mis hijos y yo llegamos la noche del 18 de diciembre. Mi esposa llegó cansada al hotel y me dijo, mejor ve tú y planificas el día de mañana con Ismael e Isabel. Llegué al Hotel Laguna Mar y pregunté por la habitación de los compadres y me orientaron para que llamara a la habitación desde un teléfono que estaba en el Lobby del Hotel. Enseguida llamé y me atendió una muchacha que me dijo, yo soy la que cuida a los niños, solo vino la señora, pues el señor vendrá para el 23 de diciembre, pues se quedó para atender unos asuntos sin concluir. Pregunté por la comadre y me contestó que había salido a dar una vuelta por las instalaciones del Hotel y me dispuse a encontrarla. En eso me metí en el bar y me senté alrededor de la barra. Pude ver con dificultad, desde la barra, que en una mesita en un rincón del bar, que estaba mi comadre con una persona que yo no conocía, y por curiosidad me quedé observándolos. Pude darme cuenta que el desconocido agarraba tímidamente la mano de mi comadre y pidió la cuenta. Yo también pedí la mía y cancelé antes. Mi comadre y su acompañante salieron del bar y yo con sigilo los seguí. Pude observar que se metieron en el ascensor y me puse a observar el piso donde se bajarían (mi comadre y sus hijos están en una habitación del piso 2), el ascensor se detuvo en el piso 3. De inmediato Lo hice y como en un minuto se abrió la puerta de la habitación y el gringo, desnudo con un paño al torso que le cubría precariamente, me dio la espalda y me dijo pon en esa mesa la bebida y cierra la puerta. Indudablemente que había pedido un servicio a la habitación y creería que yo era la persona encargada de llevarlo. Continué hasta lo más adentro de la habitación y pude ver a mi comadre íntegramente desnuda tomando con su mano el pene de su acompañante. Ella inmediatamente me vio y se asombró de tal manera que quedó helada, apenas podía hablarme y el gringo todo confundido y enojado por mi atrevimiento. Salí de la habitación y bajé al Lobby. Me quedé unos diez minutos aproximadamente. Sabía que mi comadre bajaría a hablarme y a darme explicaciones.

Así fue. Me dijo que nunca antes le había pasado esto, que lo sucedido ella quería que lo comprendiera, que era un ser humano y que esta persona con quien estaba la había cortejado y dicho cosas muy lindas. Que su matrimonio estaba bien, que adoraba a mi compadre. Que por favor no le dijera lo que había visto. Así fue. Prometí a mi comadre que no diría nada. Y le dije que hablaríamos al día siguiente. Antes de retirarme, la comadre me abrazó y me acompañó todavía con sus ojos húmedos y todavía ruborizados hasta mi vehículo

aparcado en el estacionamiento del hotel. Abrazada a mi, diciéndome que no volvería a la habitación con el gringo, que había sido una debilidad propia del momento, me dio un beso simple muy cerca de mi boca y no tuve esta vez que ver con que era mi comadre. La acerqué suavemente a mí y le di un beso en la boca que se prolongó por más de 20 minutos. Como era de noche, en el estacionamiento oscuro le conduje su mano hasta mi pene que tocó suavemente y que estaba hinchado, muy duro, lo sacó y me dio una mamada espectacular.

Desde ese momento hemos planificado encuentros en un Motel fuera de Caracas, muy conocido y hemos hecho el amor deliciosamente. Pues, mi comadre, de verdad es una delicia de mujer, que tiene además una doble característica que la hace factor de dependencia: Es multiorgásmica y de orgasmos rápidos que se hacen angustiantes por el sonido que imprime en los instantes finales de cada acabada.

Los comentarios a este relato pueden hacerlos a mi correo.

Autor: Nelson nelsongarmendia ( arroba ) yahoo.es

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