FOLLANDO EN EL BAÑO


Hola, mi nombre es Aleyda, tengo 27 años, casada hace tres años, nunca pensé que esto me pasara siempre había sido una persona normalita, y les voy a contar lo que me pasó la primera noche que salí sin mi esposo y con su hermana Ángela. Me describo para que sepan como soy: trigueña, 1,67 mts de altura, tez blanca, dicen que muy bonita de cara, rellenita, con un busto mediano para mi cuerpo, pero lo que realmente vuelve locos a los hombres, es mi cola, paradita, de caderas anchas y redonda, cosa que además me encanta entregar si un tipo me calienta lo suficiente. Ángela tiene 21 años y es bastante parecida a mí, pero de busto muy pequeño, aunque es tan bonita que a los hombres no parece importarles. A las dos nos encanta los hombres y tenerlos a nuestros pies.

Era un viernes a la noche, yo había cobrado y teniendo efectivo fui al salón de belleza a retocarme el cabello. Cuando llego a casa, Ángela estaba con mi esposo, y nos dice de ir a bailar. Como mi esposo trabajaba al otro día y debía levantarse muy temprano decidió no ir, pero yo hacía rato que no salía y tenía ganas de divertirme. Así que procedí a prepararme y ponerme bonita. Me bañé, perfumé y elegí la ropa. Me puse una minifalda tableada tipo de colegiala negra, unas botas negras, largas hasta debajo de la rodilla y una remera ajustada color rojo muy escotada. Mi sorpresa es que Ángela se vistió igual, solo que debajo de la falda llevaba unas medias de algodón y yo unas medias con porta ligas color negras, haciendo juego con mi diminuta tanguita de encaje y obviamente sin corpiño Nos miramos y reímos, ya que la gente suele preguntar si somos hermanas (por el parecido físico más que nada) y así sería casi imposible evitar esa pregunta.

Cuando mi esposo nos vio casi se cae de espaldas, nos dijo que estábamos demasiado insinuantes y vistosas, que mejor no saliera, y que así ningún hombre se podría resistir, y que era falta de respeto para él, le dijimos que iríamos solo a la casa de nuestras amigas y nada más. Claro que yo solo iba a divertirme y nada más, ya que en el último año había salido poco, con mi esposo conocí todos los secretos del mejor sexo (aunque había estado con muchos hombres antes, ninguno me hizo sentir un orgasmo y con mi esposo si) y siempre estaba dispuesto a una excelente sesión de sexo.

Nos despedimos de él, nos pedimos un taxi y partimos hacia una discoteca él no lo sabía. El taxista nos miraba sin disimulo por el espejo, incluso lo tenía apuntando hacia abajo seguramente para ver más allá de sus piernas a las chicas que llevaba esa noche y como yo estaba medio de costado con la pierna doblada sobre el asiento hablando con Ángela, seguro podía ver más de lo que permitía mi falda al estar parada. Cuando le pido que se detenga para comprar cigarrillos sucedió algo increíble e inesperado. Al bajar, mi tanguita se engancha en un alambre suelto del asiento y se desgarra dejándome desnuda bajo mi falda y el tanguita en el asiento. Me asusté, para luego mirarme con Ángela y reírnos sin parar. No podíamos hacer nada y volver sería ridículo ya que llegaríamos muy tarde y no valdría la pena volver a salir, así que bajé compré los cigarrillos y volví al auto. No me preocupaba no llevar tanga ya que suelo bailar ritmos pegados y lentos y además solo iba a divertirme con mi amiga y nada más.

Cuando retomamos camino, volví a mi posición inicial y seguir hablando con mi compañera de juerga. Cuando vuelvo a mirar al taxista casi me desmayo, su cara estaba distinta, ya que ahora tenía una vista perfecta de mi conchita, delicadamente depilada. Me dio vergüenza, pero algo en mí se sintió raro y mariposas en mi estómago tomaban el poder. Me estaba excitando y mi conchita empezaba a mojarse. Así que decidí seguir en esa posición y que la sensación me llevara, incluso abrí un poco más las piernas, como sin q

uerer, para que pudiera ver mejor mi abierta y chorreante conchita y seguir charlando con mi amiga que no se enteraba de nada.

Antes de bajar le digo al oído a Ángela lo que sucede y ella riéndose me mira, mira al conductor y mete su mano bajo mi falda, tocando mis mojados labios vaginales y me besa en la boca metiendo toda su lengua en ella, yo acepto el beso y le sigo el juego, aún cuando ella mete un dedo en mi interior cuidándose de no tapar para que el taxista lo viera bien. Solo duró unos segundos, pero eso y que cuando sacó su dedo se lo metió en su boca remantando con un -Ummm- entre labios, terminó de dejar loco al taxista. Tanto que no nos cobró por el viaje, no era nuestro propósito, pero mejor así.

Al bajar nos miramos y nos reímos (no somos lesbianas, pero cuando se trata de excitar) Entramos al lugar y noté como los hombres se giraban al vernos pasar, sería una noche muy divertida para las dos.

El lugar no era muy grande, había una pista en el centro y la barra al costado y hacia allí nos dirigimos, no podíamos empezar la noche con nada de alcohol en nuestros cuerpos. Ya en la barra yo pedí un whisky y Ángela una cerveza No pasó ni un minuto que se nos habían acercado un grupo de seis chicos y empezaron con sus intentos le ligarnos. Yo miraba a Ángela que había quedado rodeada de tres de los chicos y nos reíamos ya que yo también había sido acaparada por los otros tres. Nos decían palabras bonitas y cosas para que nos riamos, pero no sin invitarnos una infinidad de tragos. A la hora ya estábamos bastante borrachos los ocho y las charlas (debido a la música fuerte y el alcohol que nos animaba a más) eran en nuestros oídos sintiendo sus perfumes y sus manos en nuestra cintura cuando nos querían decir algo.

Yo debido al alcohol y a la insistencia de sus manos me estaba excitando y perdí de vista a Ángela, que se fue a la pista a bailar con dos de los chicos, y el tercero se acercó a mí. Ahora eran cuatro los hombres a mi alrededor que trataban de conquistarme. Nos desplazamos al costado de la barra ya que ahí era muy molesto porque pasaba toda la gente y debido a que el lugar es chico, empujaban muy a menudo. En ese rincón estaba más oscuro, pero agradable, así que siguieron con sus intentos, pero debido a las bebidas dos de ellos me tomaron por ambos lados de mi cintura y no me soltaron mientras hablábamos. Sentir sus manos sobre mi cuerpo me excitó sobremanera y mi conchita ya empezaba a chorrear mientras sentía sus cuerpos más cerca de mí.

Como estaba en un rincón y ellos eran cuatro, siempre había alguien detrás de mí, cuando siento una mano sobre mi nalga, giro la cabeza y veo al más lindo de los cuatro que me sonríe. Yo solo le contesto la sonrisa y sigo hablando con los que tenía enfrente y a mi costado, que no sabían de la osadía de su amigo. Tomando eso como una aprobación, su mano comenzó a acariciar mi culo disimuladamente sobre mi falda y yo me entregaba a sus caricias. Tan excitada estaba que lo dejé jugar con su nuevo juguete, y disimuladamente pasé una mano hacia atrás y comencé a acariciar su pene por sobre el pantalón que ya se notaba bastante grande y duro. Era tanta la gente que había y estábamos tan apretados que ninguno de sus tres amigos lo notó. Cuando de pronto siento que su mano, en un acto de valor, acaricia mi pierna debajo de mi falda, yo creí acabar ahí mismo y cerré los ojos.

Todos pensaron que se debía al alcohol, pero mi ocasional tocador sabía que su caricia surgía efecto. Lentamente comenzó a subir hasta mi cola que empezó a acariciar y apretar con delicadeza a su gusto y para mi placer lo hacía exquisitamente. Pasamos así unos minutos hasta que sus dedos se dirigieron a mi intimidad, que para su sorpresa y fortuna, se encontraba desprotegida y a su merced, y comenzó a acariciar el lago que era mi conchita, mientras yo, para facilitarle más las cosas, me abrí un poco de piernas para recibir mejor sus caricias. Estuvimos así un rato, él tocando mi conchita y yo acariciando su ya totalmente erecto pene, no pensé pasar de eso, unas osadas caricias (ya que no quería ser infiel), pero cuando su dedo se introdujo en mi interior sentí una explosión y ya no me importó ni mi esposo, ni nada, solo esa mano que me daba tanto placer existía en el mundo para mí. Siguió hurgando en las profundidades de mi sexo mientras yo le emp

apaba su mano con mis jugos, los cuales aprovechó a pasar por mi culito, deseoso de caricias. Jugando en mi orificio más pequeño, logró que se dilatara un poco y armado de mi placer, penetró mi culito con su dedo al tiempo que metía otro en mi conchita y me decía al oído sos divina y ni siquiera llevas tanga – yo por mi parte tenía un silencioso orgasmo mientras sacaba cola para que sus dedos me penetraran más profundo.

Eso me hizo volver a al realidad, estaba muy caliente, pero no quería serle infiel a mi esposo, así que sin dar explicaciones a ninguno, los aparté y me dirigí al baño. A mitad de camino siento que me toman de un brazo, me giro y veo que era él, mi tocador ocasional, que sin mediar palabra me atrajo hacia su cuerpo y me besó apasionadamente tomándome de mis desnudas nalgas y arrinconándome contra la pared, me entreabrió las piernas con las suyas y me apoyó su durísimo pene en mi conchita. Yo contesté el beso y me olvidé de todo. Pasamos unos segundos besándonos y apoyándonos, mientras él me separaba las nalgas y metía un dedo en mi culito. Lo separé de mí, le dije – vení conmigo – y sin más, me dirigí a la escalera que llevaba al baño en el subsuelo. Al llegar abajo noto una puerta que da al cuarto de limpieza, la abro y nos metemos ahí. No más entrar empezamos a besarnos y tocarnos, él en mi conchita desnuda en la cual metía sus dedos y yo le desabroché el pantalón y agarré su pija enorme y durísima (debía medir unos 20 cms.), por dentro de su calzón.

Seguimos besándonos y masturbándonos sin parar hasta que me hizo acabar en un largo e intenso orgasmo. Pero yo también quería verlo acabar, así que sin decir nada me arrodillé, bajé su pantalón y me encontré con su verga que me pedía acabar o estallaría. La agarré con mi mano derecha, ya que con la izquierda me masturbaba metiendo dedos en mi culo y concha, y le pasé la lengua en toda su extensión. Solo oí un – Aaahh- y en ese momento me la metí toda en la boca, tragándomela completamente y sacándola hasta quedar la cabecita entre mis labios (soy muy buena chupando pijas según dicen los hombres con que estuve). Él estaba tan caliente que a la quinta vez que la trago me dice – te acabooooo- y yo sin perder tiempo me la meto hasta la garganta y recibo todo su semen, que bebo como un manjar (hasta ahora solo había tragado la leche de mi esposo nada más, pero estaba tan caliente que no me pude resistir) mientras él me tenía de los pelos, como si eso hiciera falta para que no me escape.

Después de cuatro largos chorros de espeso y caliente semen, me la sacó de la boca y la limpió con mi lengua hasta no dejar rastro alguno de leche, que no trago y dejo sobre mi lengua para que vea mi amante ocasional antes de engullirla. Pero en ese instante abren la puerta, me asusté y no llegué a tragarme el semen, cuando veo que es Ángela. Miró al chico con su pija erecta y limpita, me mira a mí, me sonríe y me dice – te estaba buscando, pero veo que estas más que bien, ¿a ver si estoy en lo cierto?- terminando de decir esto, me besa obligándome a abrir la boca con su lengua y entrelazándose con la mía, me roba lo último de mi manjar personal – Ummmmm rico, sí estás bien – ¿y vos?- Pregunté yo.

Me toma de la mano y me la dirige bajo su falda, ya no llevaba las medias ni tanga y palpé directamente su vagina desnuda. Manejando mi mano abierta, me la pasa por su culo y conchita que chorreaban un espeso jugo, tomo algo en mi mano y me lo llevo a la boca, su sabor era inconfundible, delicioso semen mezclado con sus jugos y me responde – ¿cómo te parece que estoy?- riéndose y mirando al chico- ahora voy por tus otros amigos, pero antes….. – diciendo esto cierra la puerta, le agarra la verga al chico y se la empieza a chupar.

Este no lo podía creer y parecía que no iba a durar mucho, cuando estuvo bien parada Ángela se paró, le dio la espalda, se abrió de piernas y agarrando su pija se la apoyó en su divino culito – metémela hasta el fondo y sin miedo que ya está agrandado – dijo mirándome y metiendo su mano bajo mi falda para acariciarme el clítoris. El chico no se hizo rogar y de un empujón se la metió hasta que los huevos chocaron con su concha, dando gemidos de placer los dos y comenzando, mi amiga, a masturbarme con su mano. Yo no pod&ia

cute;a creer que la cola de Ángela soportara semejante aparato, que entraba y salía totalmente como si fuese cotidiano, sabiendo yo que ese culito había sido virgen hasta momentos antes. Pero lo que más me llamó la atención fue, que Ángela nunca me había tocado antes de ese día, pero me encantaba y parece que a nuestro chico también, ya que en tan solo diez embestidas acabó, provocando en ella un orgasmo increíble y Ángela en mí otro totalmente distinto a los que sentí antes.

Cuando terminó de acabarle dentro, ella se salió, se agachó y me dice – yo lo limpio a él y vos límpiame a mí – sin decir nada más se mete la pija del chico en la boca y yo totalmente excitada me agacho y procedo a chuparle su culo primero y su concha después limpiándole todo resto de fluidos que tuviera. Cuando estuvo limpia y el chico también se levantó, me dio otro beso de lengua y antes de irse me dice – ahora es todo tuyo, yo voy por los otros tres- cierra la puerta y se va. Nosotros nos miramos y totalmente excitados (todavía) nos acercamos y nos besamos nuevamente, cuando en un movimiento me gira y quedo de espaldas a la pared, dice- ahora te toca a vos- comenzando a besar, por primera vez, mis pechos por sobre la remera, para sacarlos después por encima del escote y chupar mis erguidos pezones. Los chupaba, los mordisqueaba y yo jugaba con su pija en una mano mientras con la otra estimulaba mi clítoris.

Era increíble, estaba totalmente borracha, sin mi esposo, súper excitada, con la pija de otro hombre en la mano mientras éste me chupaba las tetas y yo me masturbaba, además de haber vivido mi primer experiencia lésbica y trío con la hermana de mi esposo, y haber bebido el semen de tres hombres distintos (el del chico y el de los agujeros de Ángela), en mi primera salida sola. Que me esperaba después.

El chico comenzó a bajar por mi pancita hasta que suplantó, en mi clítoris, mis dedos por su lengua y yo solo lo tomaba de la cabeza. A decir verdad no era muy bueno, pero como estaba tan caliente le acabé en la cara y mientras él bebía mis jugos yo le tiraba del pelo y gritaba por el orgasmo vivido. Sin dejarlo terminar de limpiarme, me giré dándole la espalda, me abrí de piernas, me agaché, y le ordené – chúpame toda – sin hacerse esperar, hundió su cara entre mis glúteos y siguió chupándome la conchita y también mi culito, mientras nuevamente metía un dedo en él.

Sabiendo que no podía aguantar mucho le pedí que me cogiera y casi de inmediato sentí esa pijota penetrando en mi interior, lento, pero sin detenerse hasta llegar a entrar toda. Cuando estuvo toda adentro, subió mi mini, me tomó de la cintura y empujó fuertemente penetrándome más de lo que debía y haciéndome doler, eso me excitó terriblemente y le grité – cogéme como una bestia, quiero esa vergota bien adentro, automáticamente y ante mi pedido comenzó a embestirme tan violentamente que me costaba mantenerme en pie aún estando contra la pared. Estaba tan caliente y esa verga me estaba dando tanto placer, que tardé solo unos minutos en empezar una cadena de orgasmos que solo se detuvo cuando, sintiendo que él se venía, le grito – lléname toda de leche, toda adentro, quiero que me inundes – y mi amante acabó dentro de mí, pudiendo sentir como su semen recorría mi interior.

Después de unos segundos de permanecer inmóvil con su pija bien dentro de mí (parecía que quería traspasarme), la sacó, pero seguía erecta (no lo podía creer había tenido tres orgasmos y seguía en pie de guerra) y yo caliente todavía, quería más, así que chorreando semen entre mis piernas y él parado detrás mío, le dije – quiero tu pija en mi culo, ahora- él sonrió y con su dedo mojó mi orificio más pequeño con lo que caía de mi concha, y empezó a meterlo para dilatarlo. Le repetí con la cara totalmente transformada de excitación – dije: ¿ahora, o no entendiste? dejá eso y metémela – eso pareció excitarlo aún más y apoyó su glande sobre mi culito, comenzó a empujar y de a poco a entrar, dolía un poco, pero quería ser enculada con furia. Cuando entró la cabeza sentí que llegaba otro orgasmo así que le grité – metémela toda, rómpeme el culo de un

a vez – y empujó tan fuerte que casi me caigo, pero ya estaba toda adentro, yo sentía un dolor insoportable, pero a su vez estaba experimentando otro orgasmo múltiple. Comenzó a bombear en mi culo y el dolor se transformó en placer infinito y yo seguía teniendo orgasmos, uno tras otro. En pocas embestidas siento que empieza a tirarme su leche dentro, y yo casi me desmayo de placer.

Tras una última embestida me la saca, yo me giro y me la meto en la boca para nuevamente disfrutar de su néctar – Ummmmm, delicioso – digo con su pija en mi boca y mirándolo a los ojos, mientras tragaba los restos de semen. Cuando estuvo bien limpia, me toma de los pelos me sube y me besa apasionadamente, me dice – nunca estuve con unas minas tan putas – y me deja su teléfono en un papel, que se ve tenía preparado para darme camino al baño. Se sube el pantalón y se va cerrando la puerta tras él.

No pasaron diez segundos que entra Ángela, me sonríe y me dice – me cogí a cuatro tipos más y me chorrea leche por todos lados- me sonrío y le digo – a mí también – entonces se apoya en la pared, de espaldas a mí y me ordena – límpiame – meto mi cara entre sus piernas y bebo todo líquido que sale de sus agujeros. Cuando terminé de limpiarla me dice – ahora vos- me giro y en la misma posición que tomó ella, me mete su lengua entre mis pliegues más íntimos y me limpia la conchita y culito penetrándome con su lengua cada vez que podía. Ya limpia me giré, me volvió a besar y salimos de ahí. Ya era tarde y estábamos cansadas, así que salimos nos tomamos un taxi, quedamos en ponernos de acuerdo en decir que estábamos con nuestras amigas en casa de una de ellas.

Autor: Gina

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