El hijo del jardinero IV – Celos y Envidia


jardinero 4

Disfruta aquí de la tercera entrega de «El Hijo del Jardinero»

Luego de haber visto con mis propios ojos como mi hermano mayor «Julián» y mi amiguito Juanchito (el hijo del jardinero de la casa) estaban teniendo un interesante acto sexual del cual casi fueron descubierto por el Jardinero, me atreví a retarlos; Juanchito me contó porqué se dejaba manosear con mi hermano y Julián también contó su parte de la historia y entre amenazas y persuasión, me encuentro en la posición de mi joven amigo.

Ahora mi hermano mayor está frente a mí, y yo como sumiso con mi cara cerca de su vientre observando como baja con calma la elástica de su short junto con la ropa interior al mismo tiempo. Y en su totalidad tengo su verga hinchada en mi cara, poderoso palo de dimensiones mas amplias a las que alcancé a ver anteriormente.

Julián: Abre la boca y traga.

Me insistía mi hermano con suma lujuria en sus ojos y yo apenas lagrimeando me introduje el glande y le di un suave beso, el sabor me desagradó un poco y me lo saqué arrugando el rostro.

Julián: abre más y métetelo lo más que pueda.

Yo: es que sabe feo.

Y aunque me desagradaba no podía negar que me excitaba al máximo esa formidable bestia chocando en mis mejillas y atravesando mi cara por completo…

La historia cada momento tomaba un rumbo distinto, saber que lo que le encantaba a mi amiguito era la verga de mi hermano y de que lo volviera su zorra, sentía cierto celo y envidia. Juanchito es «mi amigo» y Julián «mi hermano», si existe alguien que puede complacerlos ese soy yo… -Aunque ellos prefierían hacerlo a mis espaldas- y por tal motivo puse mayor empeño y con las manos rústicas de mi peludo hermano ya me atravesaba algo más del glande, sentí por vez primera unas arcadas del demonio, pero aunque llorara y me enrojeciera Julián no me liberaba. La verdad empezaba a gustarme que me dominara de esa forma.

Mis lágrimas se ligaron con las babas que salían de mis comisuras y caían por mi suave y totalmente lampiña barbilla angelical, pero eso no detenía aquellas cogidas a mi boca y a cada pequeño espacio que mi incestuoso macho intentaba no detener. La garganta me crujía una, dos y tres veces cuando a la fuerza me atravesaba por completo y sin piedad, quería que parara me estaba ahorcando y provocándome el vómito…

Julián: no aguantas un coño, pero ya vas aprendiendo.

Y me liberó de su trampa. ¡Ahh, ahh!, al fin sentí respirar, unos segundos mas y le iba a dejar la verga sucia de la merienda.

Se deshizo por completo de sus prendas a las rodillas y reposó su culo sobre la mesa de billar, me secó la cara con su short y me cargo de frente a él arremangando su pene en mi culito. Y así me arropó con sus brazos a mi cintura y las mías fueron instintivamente a sus hombros y ancha espalda.

Julián: vas a ser mi perrita, y te va a gustar que te caiga a pipe, te va a gustar mas que a tu amiguito, vas a ver…

Y mis oídos se desvanecían con sus frases, era evidente que mi hermano me deseaba y a mí lo único que me disgustaba era que no hacía las cosas tan bien con Juanchito, -él si tenía experiencia cuando se la comía a mi hermano- y es que se perdía en su boquita…

Sus manos en mis culo separando cada nalga facilitaban que la verga de mi hermano subiera y bajara por mi raja. Esa cosa grande y peluda era lo mejor que estaba descubierto, ni hace rato cuando me lamió el culo en cuatro patas en esta verde mesa había sentido sensación más placentera… Ahhgf, ahhgf…!!!

Julián: ¿quieres que te haga algo más rico en tu culito?

Yo: sii!!!, ahh, ahh…

Y su babosa verga dejó de rozar entre mi culo para voltear nuestros cuerpos y ubicarme boca arriba sobre la mesa. Abre lo mas que puede mía pequeñas piernas y así unde su cara sobre mi humedecido culo. ¡Otra vez, qué rico!

Julián: éste culo huele a mi pipe, seguro que quiere que lo bañe en leche!…

Yo: si, quiere leche, ahhh…

Aunque no sabía bien lo que decía, suponía que estaría bien cualquier cosa que mi hermano le haga a mi culo, si iba a sentir mas placer que el de esos pelos rozando junto con su legua queriendo perforarme -bienvenido sea-

Y llevándose mi pierna derecha a su pecho, expone mis glúteos justo al filo de la mesa, donde la madera me chocaba a la columna, y comienza a hacer presión… La saliva no era suficiente ni menos el culo chorreando para que esa bestia entrará. Julián me tomó a la fuerza y me la empezó a pasar sin compasión, no más sentí unos centímetros tuvo que tapar mi boca…

Julián: Cállate! que el jardinero puede escuchar… ¿Tu querías saber lo que siente tu amiguito? Ahora aguanta que después viene lo bueno.

Y comencé a tambalearse como loco sin poder gritar ni escapar de aquella irremediable violación… Mis lágrimas se desplomaban ante lo que él consideraba una delicada desvirgadas. Pero no aguantaba, me estaba partiendo lateralmente, y lo veo flaquear por única vez…

Julián: No aguantas nada, eres una hembrita chillona.

Y aproveché para retomar conocimiento y con mucho valor escapé corriendo. Dejé el pantalón y las prendas sin importar lo que pasaría en el caminó y me tambaleé adolorido por todo el salón y las escaleras hasta mi cuarto, pasé el seguro y me recosté a llorar. La verdad Julián me dejó ir, de otro modo se que hubiese sido distinto.

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Escrito por MarianoKing

El rey del incesto y la pedofilia

3 Comentarios

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  1. por favor continua con la historia de » el hijo del jardinero » esta deliciosa me hace recordar cuando me desvirgo mi tio de 30 años yo con 6. y la verdad que si duele pero entra toda.

  2. wowww de lo mas excitante, que delicia que un hermano mayor desvirgue a su hermanito menor con su gran vergota en su pequeño y rico culito que lo penetre profundamente y lo haga conocer esos ricos placeres de tener a su hermanote todo dentro .

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