Como conocía al romano II


Hola, después de una larga ausencia, nuevamente aquí me tienen para contarles una nueva historia de mi vida, quizás recuerden la historia con mi hermano y la historia con mi amigo apodado “El Gurí”; bueno en esta ocasión les contare como entre de lleno al ambiente gay, y esto ya hace varios años y comenzó con mi entrada al Colegio de Ciencias y Humanidades, Plantel Sur. Cursando mis estudios en esta escuela, aproximadamente cuando tenía 19 años, comenzaron a llamarme la atención los chavos morenos, de tipo “chacalon” ya saben, así pantalones de mezclilla, tenis y playera, siempre buscando a los velludos y los de buen cuerpo. Estando allí conocí a varios compañeros que reunían los “requisitos” para pasar un buen rato en la cama o donde fuera, recuerdo que estando allí por casualidad me entere que muy alejado de todos los salones (por las canchas de futbol y voleibol) habían unos baños donde muy poca gente asistía, algo que llamo mucho mi atención fueron los clásicos anuncios en la pared, dando detalles y hasta números telefónicos de chavos buscando tener sexo, allí tuve algunos encuentros furtivos con chavos de la misma escuela.

Entre mis propios compañeros sobresalía uno; Pedro, puertorriqueño, Pedro era de esos cuates que nada mas de escucharlos hablar podían “encantar” o caer mal. Fue mi amor platónico, durante el tiempo que estuvimos juntos, él dependía mucho de mí, ya que le pasaba las tareas, le ayudaba con sus proyecto; cabe aclarar que siempre fui algo sobresaliente en eso del estudio y pues a él esto le venía muy bien. Total que durante el tiempo que estuvimos juntos nunca paso nada, yo sólo me conformaba con verlo y de vez en cuando un abrazo afectuoso de su parte.

Y aquí es donde comienza mi historia ya que al quedar muy cerca mi escuela de Ciudad Universitaria, era muy común ir a la Biblioteca o a la Hemeroteca de C. U.; y en una ocasión que tuve que ir a la Torre de Rectoría a hacer unos trámites, y ya después de hacerlos camine sin rumbo, sin imaginar lo que me esperaba. Para quien conoce C. U. seguramente ubicaran la Facultad de Derecho y frente a ésta se encontraban las “islas”. Un lugar donde muchos de los universitarios se iban a descansar o simplemente a echar la “gueva”. Exactamente frente a todo esto habían unos baños enormes y al decir enormes me refiero a que fácil tenían unos 15 mingitorios y por ende como 15 cubículos con taza, cuando entre me impresiono el tamaño del lugar; entrabas y estaban a lo largo muchos lavabos con espejo y hasta el final de la pared daba uno vuelta y a espaldas de los espejos y lavabos, los mingitorios y frente a ellos los cubículos. Detallo el lugar ya que allí en ese lugar y a plena luz del día entrabas y encontrabas a chavos con la verga parada, masturbándose y esperando a que llegara alguien que les gustara para meterse al cubículo y tener una sesión de sexo rápido, recuerdo perfectamente que la primera vez que entre, había una chavo moreno, alto, velludo y de muy cuerpo, en cuanto lo vi de espaldas me llamo la atención. Y me coloque al lado de él, me la saque y fingí seguridad, la verdad es que me cagaba de los nervios, pero aún así comencé a orinar, cuando volteo discretamente a verle, vi una verga de unos 22 cms. ya parada, y él me veía buscando ver que se me comenzara a parar, pero yo estaba orinando, se sonrío y se lamio los labios, cuando termine de orinar comencé a sacudirla “vigorosamente” y me dijo, con una voz de cabrón: “más de tres sacudidas ya es chaqueta”, me reí y me dijo que nos metiéramos al cubículo que nos quedaba justo atrás, él sin guardársela se metió y yo más pudoroso me la guarde, como pude y fijándome que nadie me viera, en realidad esto fue inútil, ya que todos estaban al pendiente de lo que pasaba allí, ósea que todos se dieron cuenta que me metí al cubículo con él.

En cuanto estuvimos los dos solos, me desabrocho el pantalón y me la saco, como dije anteriormente, el ya la tenía afuera y comenzamos a jalárnosla mutuamente, pasaron unos minutos, cuando para mi sorpresa se agacho y comenzó a mamármela, eso me agarro desprevenido, ya que no podía creer que un chavo tan guapo y tan bueno estuviera allí mamándomela, intentando metérsela toda en la boca, esto le costaba algo de trabajo, pero aún así hacia su mejor intento para lograrlo, después de un buen rato de estar recibiendo unas buenas mamadas, se puso de pie, era mi turno, me senté en la taza del baño y comencé a mamársela, al igual que él intentaba metérmela toda, pero no podía, me provocaba el reflejo natural al tocar las amígdalas. Aún así también me esforcé por lograrlo; y después de unos minutos de estar así, me dijo: “Ya me voy a venir, donde los quieres?” no respondí, solo me la metí lo más que pude y sentí como lazaba varios disparos de semen, que iban a parar al fondo de mi garganta y de allí a mi estomago, se vino mucho y yo no desperdicie ni una sola gota, se la exprimí hasta que quedo limpia; me puse de pie y comencé a masturbarme, él me ayudo y a los pocos minutos me vine con tanta fuerza que algunos de mis disparos cayeron en la pared. Me limpie con algo de papel que él mismo me dio y comenzamos a arreglarnos la ropa, al terminar me dijo: “gracias, tienes muy buena verga”. Eso fue música para mis oídos. Salió y yo me quede un par de minutos más.

A partir de ahí, procuraba en cuanto me era posible entre clases o saliendo de ellas, ir a esos baños, esto duro algo de tiempo, hasta que como normalmente ocurre, se comenzó a correr la noticia de lo que allí pasaba y después de un tiempo comenzó a ser visitado por los vigilantes de la misma universidad, por fortuna para mi, nunca me sorprendieron. Como dato, estos baños únicamente estaban abiertos hasta las 5 de la tarde, por lo que después de ahí había que buscar otro lugar, para satisfacerse. Por lo que me di a la tarea de investigar donde había más ambiente, no me costó mucho trabajo, ya que al poco tiempo me enteré que rumbo al gimnasio, había un camino, el cual era conocido como el “camino verde”, lo llamaban así, ya que estaba rodeado de mucha vegetación y había muy poca iluminación. Era el lugar perfecto para caminar por él y encontrar gente en busca de un rato de placer. Recuerdo perfectamente el primer día que fui, ya que a pesar de la adrenalina que provocaba caminar por allí casi en completa oscuridad, era más el placer al encontrar a algún estudiante buscando “desestresarse” con una buena sesión de sexo.

Ese día eran como las 8 de la noche, y llevaba poca distancia caminada, cuando veo de entre los arbustos que salió un muchacho con un pans de color gris, imagino que estaba orinando, me fui acercando a él y pude verle, era casi de mi estatura (1.78 mts. Aprox.), delgado, con barba de unos días sin rasurar, cabello algo largo y ondulado, guapo el cabrón; al pasar al lado mío me volteo a ver a la altura de la verga y se apretó la suya, eso fue suficiente para “prenderme” y detener mi andar; y allí y sin pensarlo se bajo el pantalón del pans y la dejo salir, que verga tan grande y rica pensé, el me comenzó a acariciar e intento sacármela, yo le ayude y ya cuando la vio, se rio y me dijo: “y yo que pensé que mi verga era de las más grandes”. Sólo sonreí.

En esas estábamos cuando vimos que se acercaba otra persona, a lo que él me dijo que por qué no nos íbamos a otro lugar, que él conocía el lugar perfecto. Yo ante ese ejemplar tan guapo y tan bueno no pude rechazar la propuesta y le dije que estaba de acuerdo, comenzamos a caminar rumbo al estadio, sí, el estadio olímpico. Yo camine sin imaginar que el lugar perfecto para él era en la cancha del mismo estadio. Él conocía una de las puertas de acceso al estadio que no cerraba, ya que estaba zafada de una parte por lo que se movía y permitía el acceso a la cancha. No se imaginan la adrenalina que llevaba a tope, ya que el hecho de imaginar que nos sorprendieran allí me daba mucho temor, pero fue más mi calentura, ya que lo seguí cual niño obediente que espera que le den un premio o un dulce; y así fue, ya en la cancha, él se recostó sobre el césped y comenzó a acariciarse, yo hice lo mismo, solo que en lugar de recostarme totalmente me coloque a su lado para acariciarle el pene y verlo con detalle, algo que llamo mucho mi atención fue que olía muy rico, olía a “Aqua de Gio”, digo esto porque después de ese encuentro, me compre la misma loción, un poco para recordar esa aventura.

Perdón, me desvié un poco del tema; ya allí y al ver ese tremendo trozo de carne que invitaba a ser “devorado” lo hice, ya con algo más de practica logre meterla toda en mi boca, dure mucho tiempo deleitándome con ese manjar, después de un rato de estar así, me dijo que ahora me tocaba a mí, por lo que me recosté completamente y ahora él era quien me proporcionaba el mismo placer que yo minutos antes le di; así estuvimos intercambiando posiciones hasta que me dijo que quería que me lo cogiera, no lo podía creer, ese muchacho tan guapo, pidiéndome que me lo cogiera era como para no creerse, total que se quito completamente el pantalón y los bóxers y así como yo estaba acostado sobre el césped, él se comenzó a sentar sobre mi verga, (algo que quizás deba aclarar es que en esa época no había tanta bronca con tener sexo sin protección, es decir que como ya hace varios años de todo esto, no hubo consecuencias que lamentar, afortunadamente). Y así estuvo “cabalgándome” por un buen tiempo, hasta que llego el momento de venirse, él se masturbaba vigorosamente, hasta que al mismo tiempo que yo me venía el comenzó a lanzar varios disparos que cayeron por arriba de mi cabeza y algunos de ellos en mi cabello, cara, cuello y abdomen, se vino muchísimo, según él, tenía mucho tiempo sin tener sexo y por la cantidad de semen que arrojo, era creíble. Después de limpiarnos cada uno, salimos de ese lugar y hasta la fecha cada que paso por ahí sin querer vuelven a mi mente los recuerdos.

Después de esa experiencia, no dude en visitar casi a diario “el Camino verde”; hubo de todo, en ocasiones debido a mis “exigencias” me regresaba a casa sin haber estado con nadie, y bueno no me quedaba otra más que “hacerme justicia por mi propia mano”; pasaron un par de semanas sin que yo me hiciera presente, esto como para ver si llegaba “material nuevo” o algo que valiera la pena. Y cual va siendo mi sorpresa que un viernes por la tarde, después de haber saludado a un par de conocidos, veo que del gimnasio sale un muchacho de raza negra, en cuanto mis ojos lo vieron, ya no se pudieron desprender de él, lo vi y el noto como me lo quería comer con los ojos, él vestía una playera de color blanco sin mangas, una toalla en el cuello (era obvio que acababa de bañarse) y unos pantalones cortos, dejando ver que era poseedor de un muy buen físico, además de una dentadura por demás blanca, de esto me percate ya que al despedirse de unos amigos se sonrío, pensé: “este bizcocho, esta como quiere, ojala y se me haga con él”.

Al despedirse de sus amigos volteo hacia donde yo estaba, yo haciéndome pendejo, como que esperaba a alguien, cuando lo veo que comienza a caminar hacia el estacionamiento, no dude en seguirlo, total no perdía nada; ya casi para llegar al estacionamiento nuevamente voltea hacia mí y se sonrió. Puta madre, no lo podía creer; se detuvo frente a un “bocho” (Volkswagen) y al sacar las llaves, éstas se le cayeron por lo que se agacho a recogerlas, no saben el culo que se cargaba, digo, es sabido por todos que normalmente la gente de raza negra poseen muy buenos cuerpos además de muy buenas vergas, al menos con el paso de los años yo lo he podido constatar. Bueno, pues abrió su coche metió su maleta y lo cerro y se recargo en la puerta, como esperando que me animara a llegar y platicar con él, yo sentía que el corazón se me quería salir del pecho, pero me arme de valor y lo hice, me acerque y le extendí la mano, diciéndole: “Hola, mucho gusto, me llamo Marthín”; el me respondió: “Hola yo me llamo Fabricio”. Me pregunto que que andaba haciendo por ahí, le comente que había ido a la biblioteca a investigar algo que me habían dejado de tarea, platicamos de algunas cosas, entre las más sobresalientes, él tenía 24 años, cubano de nacionalidad, cuando me entere de esto, el corazón nuevamente se acelero a más no poder, ya que como dato, desde siempre los cubanos y los veracruzanos han sido de mis preferidos, para llevarlos a la cama.

Después de aproximadamente estar platicando por unos 20 minutos, me pregunto que para donde iba, que si quería me podía dar un “aventón”, yo me reí maliciosamente y por mi mente cruzaron muchas ideas, de tipo sexual todas, le respondí que con que me dejara en alguna estación del metro estaba bien, a lo que él respondió que me subiera que me llevaría a la estación del metro C. U. Al subirme pude observar que a pesar de ser un coche ya algo viejo, estaba muy cuidadito, él se sentó y ya a punto de arrancar se levanto del asiento, porque según él se estaba “ahorcando” de momento no entendí, tonto de mí, ya después descubrí lo que quiso decir. Ya en marcha me pregunto que si tenía que llegar temprano a mi casa, que le gustaría que lo acompañara a su casa, me dijo: bueno en realidad es solo un cuarto, el cual rentaba en algo así como una pensión para estudiantes. Yo obviamente no pude negarme, solo le pedí que ya cerca de su casa me dejara hacer una llamada a mi casa, para decir que se me había hecho tarde porque tenía que hacer una tarea; y así fue, una cuadra antes de llegar me baje y avise que llegaría tarde, me volví a subir, pero al hacerlo note algo raro, me pareció que estaba algo excitado, ya que se dejaba ver un bulto algo crecido a la altura de su verga, seguimos nuestro camino y a la siguiente calle se metió y a media cuadra estaciono su coche.

Me dijo: “ya llegamos”, y me pidió que bajara mi mochila, para que si alguien preguntaba pudiera decir que era yo un compañero de él de la Universidad, pensé: “si wey, a ver quién te lo cree”, ya que por la diferencia de edades y del físico era como difícil de creer, pero bueno no era momento de ponerme a discutir la diferencia de edades, para nuestra fortuna no hubo nadie a quien darle explicaciones, entramos a una casa grande con muchos cuartos, estaba bonito el lugar, muy limpio; llegamos a su cuarto, me abrió y me dijo: “Adelante, estás en tu casa”, algo que he omitido también mencionar, es que desde un principio siempre fue un chavo muy amable, educado y sobre todo, algo en él inspiraba absoluta confianza, al entrar pude ver una cama, un antecomedor, unas cajas con libros, un pequeño escritorio, un ropero y un pequeño radio, nada de lujos, pero todo impecable de limpio y de ordenado, bueno creo que ya me extendí demasiado en cosas que quizás les parezcan algo aburridas, pero es que siento que es necesario, ya que ha sido de las mejores experiencias de mi vida, bueno, sigo contando lo que allí paso, porque ahora justo es cuando se pone bueno, ya que apenas sentándome en una de las sillas de su antecomedor, me ofreció un vaso de agua, y al entregármelo, se agacho y me dijo: “eres gay”; me le quede viendo y le dije: “Si, por?”. Me dijo: “No, por nada, me lo imagine por la manera en que me mirabas y porque me fuiste siguiendo hasta mi coche”, yo no sabía qué hacer o decir, por lo que me puse de pie, y me pregunto: “Que pasa”, le dije que si quería me iba, se sonrió y me dijo: “¿Tonto, crees que si no me interesaras te hubiera traído hasta acá? Se puso también de pie y me dio un beso, un beso lleno de ternura, de pasión, de deseo, al menos así lo sentí. Me tomo de la mano y me llevo a la cama, me dijo ponte cómodo, voy al baño, no tardo. Salió del cuarto ya que no tenía baño, habían dos o tres baños para todos los estudiantes que allí vivían, cuando se fue, me puse a revisar todo lo poco que ahí había y me recosté en la cama, llego, se sentó en la orilla de la cama y me comenzó a quitar los zapatos, el se quito la camiseta, yo quede fascinado con lo que estaba viendo, un pecho amplio, muy marcado y algo de vello, unos brazos fuertes, velludos también, una piel de un tono perfecto, me quito la playera también y de esas cosas raras de la vida, me dijo que le encantaba el color de mi piel, jajajajajajajajaja, no pude evitar dejar salir una carcajada, y me dije lo que muchas veces me he dicho, ”porque uno nunca está conforme con lo que tiene”, en fin, le agradecí el cumplido, pero al mismo tiempo comenzó a quererme desabrochar el pantalón, así como con cierta desesperación, le dije: “que onda, como que te siento algo desesperado” me dijo: “discúlpame Marthín pero es que ando muy caliente y desde que te vi quise estar así como estamos a punto de estar….. desnudos completamente”; Y deje que me desnudara, hasta quedarme únicamente con la trusa, cuando fue su turno de quitarse los pantaloncillos cortos, me impresiono ver lo que su trusa dibujaba, el pene lo tenía hacia abajo y parecía que le daba vuelta, allí fue cuando entendí porque al subirse al coche me dijo “que se estaba ahorcando”.

Comenzó a besarme y a acariciarme por arriba de la trusa, yo hice lo propio, pero no lograba imaginar siquiera lo que estaba a punto de ver, después de un rato de estarnos besando y acariciando, que me baja la trusa, según él, se asombro de ver lo que portaba; cuando veo que se pone de pie para quitarse la suya, casi caigo muerto de la impresión, tenía un pene inmenso, grueso, muy grueso, lleno de venas y tan negro que parecía de color azul, yo no podía articular palabra, solo se me ocurrió decir: “Puta madre, que es eso”, y me dijo: “es lo que estas a punto de comerte….”

Nunca en mi vida había visto algo de tales dimensiones, ni siquiera imaginaba que existieran vergas de ese tamaño, pasado el “shock” se recostó a mi lado y comenzamos a besarnos, a acariciarnos, a disfrutar uno del otro, sin prisas, sin importar nada más, solo él y yo. Después de un rato de estar en el “faje” que se inca y que comienza a avanzar hacia mi cara, específicamente hacia mi boca; recuerdo, como me decía: “chico, abre esa boca, grande, muy grande, para que entre lo más que se pueda”, por Dios!!!, lo que este cabrón quería era que se me “desarticulara” la quijada, para poder meter todo eso, que por cierto yo no me quede con la duda y le pregunte si alguna vez se la había medido, me respondió que no, que si quería medírsela, ya mismo; le dije que si, se levanto y saco una cinta métrica; Y así como con algo de nerviosismo procedí a medir, primero de largo, 27.5 cms. (12 pulgadas)…..DIOS SANTO !!! Ahora de ancho, la cinta le dio la vuelta completa y eran 8 pulgadas. Terminando de medir, nuevamente me pidió que se la mamara, no me hice del rogar y en verdad como me hubiese gustado tener una boca mas grande, ya que con trabajos lograba meterme una tercera parte o si no es que un poco menos. Ni hablar, me dedique a chupar y a morder todo el glande y a jalarle los huevos, esto note que le gustaba mucho, ya que cada que lo hacía, gemía y se retorcía de placer; justo estábamos en esto, cuando escuchamos que tocaban a su puerta, yo sentí algo de temor, ya que él nunca menciono que esperara a alguien.

El se puso de pie y pregunto; ¿Quién? Y una voz respondió: “Soy yo Fabricio, Héctor”. Me dijo: “no hay problema, solo ponte la trusa y el pantalón, (él hizo lo mismo), es un compañero de la facultad; pensé ya valió madres, ya se arruino el plan; cuando Fabricio abrió la puerta, apareció un muchacho, más o menos de la misma edad, alto, quizás un poquito menos que Fabricio, pero igual de cuerpo atlético, ya que eran compañeros en el mismo equipo de Basquetbol, guapo, a diferencia de Fabricio, Héctor era de tez blanca, lampiño, solo con una barbita incipiente, que apenas se dibujaba, si no hubiera sido por el buen cuerpo, pasaba como cualquier muchacho universitario, cuando vio a Fabricio sin camisa y a mí también, nos pregunto que si teníamos mucho calor o que por que andábamos así? Fabricio le dijo que sí, que allí se “encerraba” mucho el calor, y comenzó una plática, algo irrelevante, se hablaba de todo y nada, pero entre esas cosas, salió a la plática que Héctor era del puerto de Veracruz y que tenía poco de haber llegado a la capital, sólo que él vivía en la casa de unos tíos. Total que después de ofrecernos agua, yo aún tenía el vaso que me había servido y los tres nos sentamos a beber el agua, cuando Héctor le pregunto a Fabricio si se podía quitar la playera, ya que en verdad que hacía calor, lo hizo; que cuerpo tan mas hermoso; sin estar exageradamente marcado y musculoso, poseía muy buen cuerpo y el muy cabron sabía lo que tenía, ya que se recostó en la cama, como “estirándose” mientras Fabricio y yo sentados uno en cada silla, veíamos como provocativamente se estiraba, yo no sé si los dos pensamos igual al mismo tiempo pero después de verlo nos volteamos a ver y nos reímos. Se le ocurrió a Fabricio que jugáramos “botella”; si yo sé que muchos dirán que no invente, pero de alguna manera teníamos que lograr encuerarnos sin aceptar abiertamente (ellos dos principalmente y uno ante el otro), que eran gays; o al menos ingenuamente eso pensé. Ya después me di cuenta cuan equivocado estaba…

Omitiré los detalles del juego, solo les diré que quedamos los tres con trusas blancas, el primero en perder fui yo, por lo que tuve que quitármela, note cierto interés por parte de Héctor en mi verga, el siguiente en perder fue él, Héctor, cuando se quito la trusa, ahora el que se quedo interesado fui yo, ya que a diferencia de Fabricio, su verga era blanca, muy blanca, con circuncisión y unos cuantos vellitos de color claro, de buen tamaño, pero lo más relevante era el enorme culo que tenía, eran unas nalgas grandes, muy paradas y muy blancas, en cuanto se las vimos Fabricio y yo, nada más nos lamimos los labios, saboreándonos ese Sr. Culo, y bueno ya el último en perder fue Fabricio, yo me imagino que ya antes había pasado algo entre ellos, o el simple hecho de que se bañaran juntos, le había dado una idea a Héctor lo que cargaba Fabricio, ya que al verlo desnudo y semierecto no hizo ningún comentario al respecto y mucho menos mostro admiración o sorpresa, como minutos antes lo había hecho yo. Fabricio dijo que si lo disculpábamos, que iba a orinar, le dijimos que sí, nos quedamos Héctor y yo y Héctor se recostó boca abajo y me pidió que si le podía dar un masaje, porque según él, le dolía la espalda baja, yo acepte, me subí sobre él y comencé a masajearle, a los pocos minutos entro Fabricio y se sentó en una de las sillas, viendo como yo le daba el supuesto masaje, incluso ofreció aceite de bebe, para que fuera más “reconfortante” el masaje.

Después de darnos el aceite se volvió a sentar en la silla, pero comenzó a acariciarse la verga y a los pocos minutos ya la tenía bien parada, yo al ver esto y al estar masajeando a Héctor, también comencé a excitarme y Héctor lo noto, ya que comenzó a levantar las nalgas, yo comencé a avanzar hacia abajo hasta llegar a su culo, que culo tan mas rico, pensé; yo le abría las nalgas a Héctor los más que podía para que Fabricio desde donde estaba viera ese culo tan rosado y con unos cuantos pelitos alrededor, Fabricio después de un rato de estar viendo todo esto, se puso de pie y camino hacia la cabecera de la cama y le acerco esa tremenda verga a la cara de Héctor, éste al principio como que no quería, pero yo que estaba bien caliente y que finalmente estaba allí para gozar al máximo, acerque mi boca y nuevamente la metí a mi boca, a unos cuantos centímetros estaba la cara de Héctor viendo como hacia mi mejor intento para meterme lo más que podía, después de unos minutos, ya Héctor solito comenzó a mamarla, recuerdo como nos alternábamos, primero uno luego el otro; así estuvimos un buen rato.

Mientras se la mamábamos a Fabricio yo comencé a darle unos “pasones” (rozones de verga) por el rico culo de Héctor, sin lograr meter nada, ni la cabecita; fue entonces cuando Fabricio dijo que había llegado el momento, y se dirigió hacia el ropero viejo que estaba en una esquina de la habitación, y de uno de los cajones saco condones y lubricante, regreso y me dio un condón y él se quedo con otro, algo que llamo mi atención fue que el condón de él tenía más grande la envoltura; (entonces no sabía que existían condones de diferentes tamaños y de una amplia variedad, yo hasta entonces creía que todos eran iguales). Mientras nosotros nos colocábamos los condones Héctor se metía un par de dedos en el culo, fue entonces que Fabricio le comenzó a lamer el culo a Héctor, le intentaba meter la lengua y lo alternaba con dos de sus dedos, después de un rato le pidió a Héctor que se levantara tantito de la cama, para recostarse él, y así se hizo, ya acostado Fabricio le pidió que se sentara en su verga, y yo cerca de ellos viendo todo el espectáculo, a Héctor le costó algo de trabajo acostumbrarse a tremendo animalote, ya que llevaba más de la mitad y después de un rato, me pregunto Fabricio que si sabia cual era el “II Romano”, yo le dije que no, entonces me dijo que me untara más lubricante en la verga y que se la fuera metiendo a Héctor, esto me sonó medio “difícil de creer”, pero así lo hice. Y con algo de trabajo y con mucho lubricante logre meter mi verga también en el culo de Héctor, era imposible creer que en ese pequeño orificio cupieran esas dos vergas; los gemidos y quejidos que salían de la boca de Héctor, Fabricio los tenía que callar besándolo o tapándole la boca, al principio los quejidos de Héctor eran de dolor, un rato después cambiaron de dolor a placer.

Yo estaba como en otro mundo, era increíble ver todo el cuadro, ni en mis más locas fantasías, hubiera podido imaginar algo así; después de un buen rato de estarle dando a Héctor por el culo los dos, nos dijo que estaba por venirse, fue entonces que Fabricio me pregunto si ya me iba a venir y le dije que si, entonces con voz de mando, nos dijo: “vénganse par de putos”; esta frase fue el detonante para que Héctor comenzara a lanzar disparos de leche que quedaron entre su abdomen y el de Fabricio, yo por mi parte metí mi verga, lo más que pude, al mismo tiempo que me venía, fue entonces como sentí que la verga de Fabricio crecía más y como sus huevos se le contraían al mismo tiempo que se venía. Después de un rato de estar recostados los tres, uno encima del otro, yo fui el primero en salirme, enseguida, esa enorme verga de Fabricio, salió también dejando el culo de Héctor más que abierto, fue entonces que pensé; “y ahora como nos limpiaremos”. Fabricio se levanto y del mismo ropero donde antes había sacado los condones, saco una cajita de “toallitas húmedas” de esas que se ocupan para limpiar a los bebes, y con éstas fue que nos limpiamos.

Ya recuperados y consientes de que ya era algo tarde, (ya eran más de las 22:00 hrs.) comenzamos a vestirnos, y ya vestidos Fabricio nos dijo que nos daba un aventón, para que no camináramos tanto, Héctor y yo aceptamos, ya en el metro, que fue a donde nos llevo, me dijo Fabricio que cuando anduviera caliente, ya sabía dónde encontrarlos, me dijo los días en que entrenaban y que esos días podía pasar por el gimnasio para “repetirlo” las veces que quisiera. Allí nos despedimos con un fuerte apretón de manos. Y esta por demás decirles que varias veces fui al gimnasio y que en más de tres ocasiones me toco la suerte de conocer más compañeros de Fabricio, con los que viví experiencias muy difíciles de olvidar.

Espero sus comentarios y sugerencias, prometo no “abandonarlos” tanto y darme tiempo para compartirles un poco de lo que ha sido mi vida sexual. Espero en verdad que les haya gustado y si es así háganmelo saber por favor. Un fuerte abrazo y hasta pronto.
ATENTAMENTE
MARTHIN E. GALLARDO F.

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3 Comentarios

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  1. Hola Marthin:
    Un poco tarde, pero tu relato me encantó y me sentí más puto que nunca. ¡Qué ganas de estar en el lugar de Héctor!
    Como puedes ver, mi agujero siempre está disponible
    Soy bastante maduro, pero gallina vieja hace buen caldo. Soy de closet, pero ya en la cama, te garantizo placer absoluto y satisfacción total.

  2. Oye wey, tu relato vale por cuatro. Gracias por darnos material suficiente como para hacernos justicia por nuestra propia mano, como dices tu. EXCELENTE, 5 ESTRELLAS!!!

  3. me encanto todo tu relato en especial la ultima parte con los dos tipos….. sigue escribiendo porque me pones a mil … kisiera conocerte y hacer contigo ese II Romano

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