A merced de Asdrúbal 1 (La víspera)


Cuanto voy a relatar se trata de una experiencia que tuve con un hombre corrido en juegos sexuales de dominación, en ese entonces, yo recién cumplía los 18 y ya había satisfecho a varios machos, siempre en el rol pasivo o sumiso. He publicado otras anécdotas antes que te invito a leer (si aún no lo has hecho) y comprender mejor como llegué hasta las circunstancias que voy a relatar. Este encuentro, lo desarrollaré en 4 ó 5 entregas para no hacer cada episodio tan largo.

Aquel lunes en la mañana, después de haberme entregado a aquellos tres tipos durante el fin de semana (El Mandingo, Alfonzo y Asdrúbal) estaba realmente desecho. Durante la noche, las imágenes de cuanto había sucedido aquel fin de semana se repetían incesantemente en mi mente, me producían sentimientos encontrados. Si bien me habían manipulado un poco, la verdad es que también había disfrutado mucho de lo sucedido.

Me preocupaba lo que podría sucederme, pensaba en Asdrúbal y en que me había comprometido en salir con él durante la semana, en verdad, me daba miedo estar a solas con él.

El Mandingo tuvo que viajar fuera de la ciudad, por lo que esa semana fue digamos tranquila, en verdad me vino bien, pues necesitaba un descanso. El Negro es quien andaba más desesperado que nunca, pues ya se había acostumbrado a empalarme cuando menos un par de veces a la semana, pero no habíamos podido estar juntos, pues en su casa siempre había gente y con el Mandingo de viaje no podíamos ir a su oficina en el gimnasio donde en ocasiones teníamos sexo.

Era ya miércoles y yo me había pajeado todos los días recordando los eventos del fin de semana. Ese día mi compañero el Negro me llevó al recinto de las escaleras de emergencia del edificio donde estudiábamos, subimos hasta el último piso, justo hasta llegar a una puerta cerrada que daba a la azotea del edificio.

Una vez allí, abrió su pantalón y sacó su verga dura y reluciente, la tenía parada a más no poder, me dijo mira como me pones. La verdad se me hizo agua la boca, sentí como electricidad en el culo. Sin mediar palabras le agarré el pipe (como ellos le decían) y comencé a acariciarlo suavemente, luego me incliné y lo introduje hasta mis amígdalas. Sentí esa tibieza y olor característico de una verga. Comencé a chupar y lamer diestramente. Le pregunté si le gustaba, mientras lubricaba su pinga con mi saliva, él decía que claro que sí, que yo lo hacía muy rico.

Yo lamía y metía aquella pinga larga, negra y cabezona hasta mi garganta, de hecho el en ocasiones me sostenía por la nuca, lo que me producía una especie de ahogo y arcadas. Le bajé un poco los pantalones para llegar a sus bolas, se las lamía como una perra, se las besaba, pellizcaba suavemente, hundía mi rostro contra ellas, que delicia aquellas bolas. Chupaba su polla fuerte, suave, ese olor inconfundible a verga dura impregnaba mi rostro.

Le pregunté si se había pajeado en esos días, me dijo que no, que desde hacía días no se había masturbado esperando una oportunidad para cogerme. De pronto, comencé un lento mete y saca en mi boca, pero succionando fuerte. Unos segundos después, sentí en mi paladar un chorro semen tibio, con ese sabor dulzón que tiene la leche de un hombre. Fue una acabada abundante que inundo mi boca, se notó que estaba bien cargado.

Tragué todo su semen hasta la última gota, de hecho le continué chupando el palo a la vez que con mis dedos exprimía desde la parte inferior de sus testículos hasta la punta para recoger todo el semen posible. Él se movía como si corriente eléctrica le pasaba por el cuerpo, yo quería seguir mamando, pero el ya no aguantó la sensación y me separó. Luego fui al baño a darme un pajazo y lavarme la boca y rostro, que despedían ese olor a pinga.

En la noche, después de la cena, recibí una llamada, era Asdrúbal, en verdad, aquel tipo me producía miedo, me intimidaba más aún que el Mandingo. Después de saludar, me dijo, bueno, te llamo para cuadrar lo que hablamos, el favor que me debes, yo me reí nerviosamente, se refería desde luego a que me encontró tratando de “escapar” aquella noche de la orgía, entonces acordamos que yo saldría con él durante la semana.

Entonces dijo, la idea es que nos veamos mañana después del trabajo, por allí a eso de las 7, dame tu dirección para pasar a buscarte. Yo no quería que el supiera donde vivía, ya bastante grave era que tuviera mi teléfono, entonces le dije que prefería que nos encontráramos en algún lugar y así lo acordamos.

Para terminar la llamada me dijo, no se te ocurra fallarme, porque como sabes soy muy amigo del Mandingo y si no es mañana, será otro día, basta con que yo convenga con él, entonces, así que pórtate bien. Le respondí, que yo cumplía mi palabra. Él dijo, bueno, más vale que así sea. Yo volví a responder, le dije, pero porque no voy a ir, si lo que vamos es a pasarla bien. Yo quería establecer cierto respeto, digamos un equilibrio. Él dijo, bueno, entonces nos vemos mañana.

Al terminar la llamada quedé entre excitado y preocupado, esperando que sucedería el día siguiente.

Bueno, hasta aquí lo dejo en este momento, dime si te gusta mi relato y si quieres que siga contando otras cosas que sucedieron.

JP

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4 Comentarios

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  1. Ciertamente la primera parte del relato se quedó un poco corta, pero por seguro el resto es mucho mejor :-)

  2. Hola, concuerdo con los que han dejado su opinión después de este relato. Debo hacerte sin embargo un par de sugerencias, o tal vez más. En síntesis, el relato se hace excesivamente breve y no refleja lo que se sugiere: el miedo y la excitación. Un poco más de aderezos que, sin quitarle mérito, habrían creado una tensión que te obligaría a acortar el tiempo de entrega.
    A eso contribuye la mamada, pero se hace mezquina, sobre todo si hay antecedentes que prueban tu maestría en contar las historias de sumisión y morbo. Tal vez volver a algún episodio anterior, pero con nuevos detalles, emociones, descripciones, en fin, te dejo estas indicaciones que podrás tomar o dejar, sólo quiero que sepas que valoro tu trabajo, me gusta y siento gran aprecio por ti como persona.

  3. Ya se te extrañaba… muy buen relato, como siempre. Espero que no demores tanto en continuar, jeje. un beso!

  4. Estimado Joseperez65
    He leido toda la saga del Mandingo…
    realmente me parecio muy buena y al menos, en mi opinion, muy bien redactada.
    Logra trasmitir toda la sumisa sensualidad del protagonista fehacientemente .Desconozco sus otras producciones pero al menos en este campo me parece un talentoso escritor porno y sin duda uno de los mas brillantes de testa pagina.Adelante y felicitaciones.espero con ansiedad sus proximas entregas

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